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Robo de documentos clasificados del Pentagonito no se esclareció por la ejecución de Barrantes y Duchicela
Después de tres meses de permanecer recluido en los calabozos del Servicio de Inteligencia del Ejército, el suboficial EP, Marco Barrantes, fue asesinado en junio de 1998, antes de que completase de revelar la presunta red de espías que robó documentos clasificados del Pentagonito.  Hanke y Rivera en el juicio No se trata de una novela de espionaje, sino de un caso investigado por el 13º Juzgado Penal de Lima que reactivó el proceso contra el general EP Osvaldo Hanke , y el jefe de Contrainteligencia, comandante EP, Harry Rivera, y cuatro efectivos del SIE ante la denuncia presentada por la familia de Barrantes.En este proceso no se relacionaba a Barrantes con el sargento ecuatoriano, Enrique Duchicela, también asesinado en el SIE, debido a que su nombre recién fue revelado por el ex agente del grupo Colina, Jesús Sosa Saavedra, en el libro “Muerte en el Pentagonito”, del periodista, Ricardo Uceda. Lo cierto es que Barrantes fue eliminado y dado como “desaparecido” sin que el SIE identificara a los presuntos contactos de Chile, con los que también habría comercializado documentos clasificados, de acuerdo al testimonio de los oficiales que lo interrogaron y sus cómplices. En las investigaciones se menciona el robo de documentación sobre el orden de batalla de las FFAA en las fronteras con Ecuador y Chile. Es decir una red de espionaje que le abastecía de datos sensibles sobre el número de efectivos, armamento, desplazamiento e inteligencia militar. ¿Por qué razones se ordenó el asesinato de los dos presuntos espías antes de que revelasen sus contactos?...¿o se les silenció para evitar un escándalo al involucrarse a oficiales que nunca fueron nombrados. La denunciaLa familia Barrantes denunció el 18 de marzo de 1988 la desaparición del subteniente presintiendo lo peor. El 27 de mayo de 1988, las autoridades ecuatorianas denunciaron la ausencia de Enrique Duchicela.  Enrique Duchicela Los deudos entraron en sospechas sobre una desaparición forzada cuando llegó a su casa en Condevilla, el agente Julio Ramos Alvarez, quien se identificó como Jacinto Romo Alca, asegurando ser amigo de Marcos y pidió que le entregaran “unos documentos de trabajo”.Al percatarse que el vehículo con que llegó Ramos tenía una placa de rodaje que pertenece al SIE lo rechazaron con cajas destempladas. Un error de “principiantes” o, en todo caso, un operativo improvisado por oficiales no expertos en el tema. Se confirma el secuestro
Las investigaciones judiciales hicieron saltar la liebre cuando los suboficiales EP que habían sido recluidos con Barrantes en el SIE, acusados de integrar una red de espionaje, revelaron que compartieron la prisión con el subteniente desaparecido, por un período de dos meses.  Marco Barrantes Además, señalaron que fueron secuestrados y torturados en abril de 1998 por los agentes del SIE que presuntamente cumplían órdenes del general EP Osvaldo Hanke Velasco.Al ser interrogado, Osvaldo Hanke, negó haber ordenado la captura de Marco Barrantes, aunque reconoció que ejecutó el ‘Plan Lucero’ para desbaratar a la organización…con los datos proporcionados por el “desaparecido”. Hizo hincapié que en 1985 el Ejército dio de baja a Barrantes por deserción mientras cumplía funciones como agente del Departamento de Inteligencia de la Cuarta División del Ejército con sede en Puno. Se estima que una vez fuera de la institución, Barrantes aprovechó sus contactos en el SIE para dedicarse al espionaje. Por lo que declararon los presuntos integrantes de la red de espionaje, siempre tenía miles de intis y dólares a su disposición. En su declaración judicial, Hanke confirmó que el subteniente, además de capturar documentos sobre Ecuador también lo hacía con los de Chile. Aseguró que la información de uno de los presuntos cómplices, Raúl Gamonal Yaranga, incluía datos sobre los seguimientos a espías ecuatorianos y chilenos en el Perú. En todo momento Hanke, no obstante lo dicho por los ex agentes que trabajaron como informantes de Barrantes, reiteró que no mandó a capturar ni matar al ex subteniente. Sin embargo, entró en contradicciones sobre el Plan Lucero, que se organizó con la información que proporcionó el ex subteniente durante las torturas a las que fue sometido en los sótanos del SIE.  La red según versiones periodísticas La investigaciónEl caso de Marco Barrantes se reabrió en el año 2001 por la titular del 13º Juzgado Penal de Lima. María Gutarra, quien inició proceso por delito de secuestro contra Osvaldo Hanke Velasco y cuatro de sus subordinados al comandante Harry Rivera Azabache (ex jefe de Contrainteligencia del SIE) y los suboficiales del SIE Jorge Ortiz Mantas, Gumercindo Zambrano Salazar y Julio Ramos Álvarez. Con los testimonios de los suboficiales que habían sido detenidos y las evidencias recopiladas, el pasado 3 de septiembre, la fiscal superior, Ludgarda Taquiri de Hennings solicitó que los militares sean enjuiciados por el delito de desaparición forzosa, que es más grave.
 Ricardo Uceda Sin embargo el juicio no avanzaba por falta de mayores evidencias. . Los acusados desmintieron a los testigos y todo parecía que terminaría en el archivo “por falta de pruebas”.La apacible calma de los acusados voló en pedazos cuando sen publicó el libro “Muerte en el Pentagonito” del periodista, Ricardo Uceda, donde el ex agente del grupo Colina, Jesús Sosa Saavedra, revela paso a paso cómo fue secuestrado y asesinado Barrantes. Ante el tribunal que procesa al ex presidente, Alberto Fujimori, Uceda reiteró la versión de "Kerosene", en el sentido que el sargento ecuatoriano, Enrique Duchicela, había sido ejecutado extrajudicialmente, junto con Barrantes, por haber organizado la red de espionaje que se infiltró en el SIE.
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