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Pese a que el huevo contiene proteínas de mayor valor biológico que la carne, pescados o lácteos, existía la creencia de que su consumo debía limitarse por “su alto contenido de colesterol”, engordar o provocar dolencias al hígado.
También se comentaba que comer muchos huevos es perjudicial, sin embargo recientes investigaciones científicas demuestran que es un alimento muy completo y saludable para todas las edades. Una persona sana puede consumir hasta diez huevos a la semana, sin mayores problemas, aunque lo aconsejable es entre 4 y 5 unidades El fantasma del colesterolHasta hace pocos años, diversos organismos relacionados con la salud y la nutrición restringían drásticamente el consumo de huevos, aduciendo un alto contenido de colesterol: Las principales recomendaciones era “no más de tres yemas a la semana”. Estas “recomendaciones” se han modificado debido al demostrarse que lo que en realidad incide en cuanto a la dieta en la colesterolemia o niveles de colesterol en la sangre, es el balance entre las grasas insaturadas-saturadas y no tanto la ingesta de colesterol,
Incluso hay estudios recientes que ponen de manifiesto que la ingesta de un huevo al día no tiene ningún efecto sobre los niveles de colesterol en sangre, dentro de una dieta equilibrada. Hay algunos especialistas que insisten en que el alto contenido de lecitina de la yema junto a la relación “saludable” de los distintos tipos de grasa que presenta, provoca que a nivel intestinal la absorción de colesterol en nuestro organismo se vea reducida. Afecciones hepáticas Las afirmaciones de que el huevo es malo para el hígado, carece de todo rigor científico, aunque es necesario señalar que su consumo está contraindicado para los que padecen de piedras en la vesícula biliar o litiasis biliar, ya que puede conducir a un cólico.
Se debe advertir que, en estos casos, se recomienda “restricción de grasas en general”, y no sólo de la procedente del huevo. Contenido grasoSu aporte de grasas o lípidos se concentra en la yema, en una cantidad de unos 11 gramos por cada 100 gramos de huevo. Lo destacable es que predominan los ácidos grasos insaturados (está presente el ácido graso esencial linolénico) sobre los saturados. Una relación saludable para nuestro sistema cardiovascular a pesar de que su contenido de colesterol sea elevado, de 500 miligramos por cada 100 gramos. La yema contiene, además, lecitina o fosfatidilcolina y otros fosfolípidos; grasas que contienen fósforo, con interesantes propiedades para la salud.
MetabolismoEl huevo es la mejor fuente dietética de colina, compuesto que participa en múltiples reacciones metabólicas, está presente en las membranas celulares y en un neurotransmisor denominado acetilcolina. Las carencias de colina se asocian a alteraciones hepáticas, de crecimiento, infertilidad, hipertensión, pérdida de memoria e incluso a mayor riesgo de cáncer. Por ello recientemente los expertos han establecido la recomendación para adultos de una ingesta diaria de 550 y 425 miligramos de colina al día en hombres y mujeres respectivamente, y cantidades aún mayores durante el embarazo y la lactancia. Un huevo grande contiene más de la mitad de la cantidad diaria recomendad. . Alto poder nutritivoEs rico en proteínas fáciles de digerir, aporta vitaminas A, B2, B12, D, E, etc. y minerales como fósforo, selenio, hierro, yodo y zinc. La acción antioxidante de algunas vitaminas y oligoelementos del huevo ayuda a proteger el organismo humano de procesos degenerativos diversos como el cáncer, diabetes, cataratas..., así como de las enfermedades cardiovasculares.
Contra lo que se cree, el aporte calórico de un huevo es relativamente bajo, por tanto no favorece la obesidad, siempre y cuando no se consuma en frituras. Es destacable la riqueza del huevo en ácido oleico (monoinsaturado), valorado por sus efectos favorables sobre la salud. Es la principal fuente de fosfolípidos de la dieta. La biotina vinculada a la protección de la piel es otro nutriente importante que podemos encontrar en el huevo. Para todas las edades
La Organización Mundial de la Salud ha propuesto ha propuesto el huevo como patrón de referencia para determinar la calidad proteica de otros alimentos, debido a que su contenido graso es del 11 por ciento.
En el periodo de crecimiento infantil y en la adolescencia, los huevos deben considerarse como alimento recomendable para su correcta nutrición, siendo así mismo indispensable en etapas posteriores de la vida.
En los ancianos, el huevo, por ser un alimento fácil de preparar, de masticar y de elevado valor nutritivo, puede mejorar el estado nutricional y de salud de los ancianos. Además, la colina presente en el huevo, favorece la función mental de los ancianos que tienen cifras insuficientes de acetilcolina, esencial para un buen funcionamiento del sistema nervioso ¿Sabías que…? . La dieta equilibrada, cuyo modelo más reconocido es la mediterránea, ha contado siempre con el huevo como alimento esencial por su aporte nutritivo y posibilidades gastronómicas.
El huevo de gallina contiene proteínas de alta calidad (13 g por cada 100 g), grasas saturadas e insaturadas, colesterol y cantidades apreciables de vitaminas y minerales, destacando las liposolubles A, D, E (en la yema) y otras hidrosolubles del grupo B (principalmente en la clara). Entre los minerales predominan el hierro, el fósforo, el zinc y el selenio; siendo estos dos últimos, importantes antioxidantes naturales. Del huevo destacan las vitaminas liposolubles A, D, E y otras vitaminas hidrosolubles del grupo B (tiamina, riboflavina, B12). Asimismo, están presentes minerales como hierro, fósforo, sodio (el huevo es uno de los alimentos de origen animal más ricos en este mineral), zinc y selenio.
Es buena fuente de vitamina E, selenio, zinc y carotenoides (pigmentos que dan a la yema su color característico) como la luteína y la zeaxantina. Bajo estudios científicos se ha demostrado que los mencionados carotenoides contribuyen a reducir el riesgo de aparición o la progresión de cataratas. Respecto de la luteína, se ha constatado que también ejerce acciones beneficiosas en la prevención de los trastornos cardiovasculares. El consumo de huevos contaminados puede producir una intoxicación conocida como salmonelosis que cursa con síntomas gastrointestinales, si bien puede evitarse siguiendo unas sencillas normas de manipulación y conservación higiénicas en casa. El huevo es uno de los alimentos más alergénicos en niños. Una de las proteínas de la clara, en concreto la albúmina, es la que tiene mayor capacidad alergénica. No obstante, la sensibilidad al huevo puede ser tanto a la clara como a la yema o a ambas. En caso de alergia hay que excluir totalmente de la dieta el huevo, sus derivados y los productos que contengan alguno de sus componentes.
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