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Los derechos de la población se vulneran con el caos de las obras públicas en las pistas, mientras Castañeda se hace el “muertito”.
El apresurado cierre de calles, obras públicas que avanzan a paso de tortuga en un escenario de pistas destruidas, y los cada vez más frecuentes embotellamientos vehiculares, aumentan el estrés diario de transportistas y pasajeros, aparte de las pérdidas por combustibles y horas laborales. Los sufridos limeños protestan en todos los idiomas por este Vía Crucis que sufren ante los bloqueos y desviaciones del tránsito , con obras que parecen eternizarse en una demora exasperante, donde se deja entrever negligencias, prisas y un mal sentido del ahorro.
La clásica salidaEn un argumento más manoseado que pila de agua bendita, el alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio afirmó que sus escasas apariciones públicas y su renuencia a brindar declaraciones se deben a que prefiere dedicarse a hacer obras antes que "estar en el espectáculo".  Castañeda y sus barajos De esa manera, el burgomaestre respondió a las críticas que lo cuestionan por guardar silencio ante las críticas a su gestión se incrementan y no enfrentar los problemas.-Lo que pasa es que a mí no me gusta estar todo el día en el espectáculo. La gente ha votado por mí para que haga obras, por eso la gente ve obras por todos lados. Para que esté yo de locutor, primero no tengo ese sentido, o para ser una especie de loro, tampoco- declaró. Dijo que algunas obras de refacción de calles en la capital se efectúan en horas de la noche, y afirmó que pedir que se realicen en ese horario es muestra de “una mala información”. -Seguramente hubo una mala información porque se está trabajando de noche donde se puede trabajar de noche, pero hay partes donde no se puede trabajar de noche- agregó. Por ejemplo, explicó que no puede trabajarse en horas de poca luz diurna cuando debe ponerse bases con cemento o cualquier elemento estructural porque esos elementos requieren un tiempo de secado y una mejor visibilidad. “Pido colaboración de toda la población que mira con molestia las transformaciones, pero esto no se hizo antes y ahora debemos efectuarlas”, indicó. Un poco más y solicita aplausos a los estresados vecinos. Jalón de orejas Después vino el jalón de orejas La desaprobación popular llegó hasta el presidente, Alan García, quien expresó desde Puno, su malestar por la improvisación de estas obras y exigió su culminación y mayor coordinación.-Ya está bueno, uno trabaja en Palacio convocando gente extranjera, haciendo electrificaciones, haciendo mil cosas, pero le echan la culpa de todo lo que no hacen otros, no pues, ¿a usted le echan la culpa de lo que hace su vecino (La Municipalidad)?, ¿a usted le enjuician por lo que hace el del frente (Castañeda)?, no, yo asumo mis responsabilidades, mis flaquezas y mis culpas-dijo el mandatario sin medias tintas. Para variar, Castañeda Lossio se hizo el muertito y no sentió el jalón de orejas presidencial. ¿Quién responde por las pérdidas?La clamorosa falta de planificación en las obras públicas, que ocasionan el cierre de calles, ha provocado una verdadera pesadilla para millones de habitantes de la Ciudad de los Reyes que exigen medidas urgentes. Lo malo es que el alcalde que prefiere hacerse el muertito para no responder las críticas.
Las pérdidas son cuantiosas y nadie quiere tocar el tema. Al respecto, el ingeniero Miguel Sidia, del Instituto de Tránsito y Transporte de Lima, declara en una entrevista a María Paz de la Cruz, de Urbano Perú, lo siguiente: –No tengo un estudio pero calculo que en todos estos meses, solamente por los excesos en los tiempos de viajes, los costos sociales deben de ser de 150 millones de soles. A eso habría que añadirle los costos en exceso de combustible, aceite y el aumento en niveles de contaminación. Tranquilamente estamos sobre los 200 millones de soles y probablemente van a pasar unos tres años para que se recupere esta plata. Es decir, los limeños pagan los platos rotos por la falta de planificación municipal. Sus derechos son vulnerados por la autoridad que eligieron para que defendiera la ciudad. La situación sen torna cada vez más estresante e insoportable pero en el Palacio Municipal se prefiere mirar al cielo esperando que pase la resaca de protestas. Tras cuernos palos Varios concejos distritales también han iniciado, sin ningún tipo de coordinación, trabajos similares de tal manera que sus calles usadas de escape en los atolladeros, se convirtieron en nuevos focos de desorden y caos en Lima.
La descomunal descoordinación tiene un solo responsable: la gestión municipal de Castañeda Lossio, quien como alcalde de la Municipalidad de Lima, se constituye en el ente coordinador y rector de los concejos distritales. ...y el alcalde sigue haciéndose el muertito. Terquedad municipalOtra de las “virtudes” de Castañeda Lossio es su terquedad en acciones equivocadas, sin tener en cuenta los cuestionamientos de la opinión pública o que se perjudique la economía de la comuna capitalina. Basta recordar su desafortunado papel en lograr primero, asumir las revisiones técnicas dejando de lado al MTC, y después enfrentarse con empresa española Lidercon, la cual desde un primer momento estuvo plagada de irregularidades y cuestionamientos.
Solo la terquedad y el cálculo político llevaron a Castañeda a seguir adelante con este litigio que amenaza convertirse en una millonaria indemnización a la empresa española y la obligación de miles de choferes de pasar obligatoriamente por este trámite, que hasta ahora se ha demostrado inútil y excesivo. ¿Y el alcalde Castañeda Lossio?. Reza y manda barajos...pero no resucita.
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