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Mi Otro Yo
La región más pacífica del mundo
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La región más pacífica del mundo | La región más pacífica del mundo |
| Miércoles, 13/08/2008 | ||||||
Aunque no lo crea, estimado lector, LAC es esa región. Lo dice Claudio Fuentes, chileno, profesor de la Universidad de Carolina del Norte y Director de FLACSO-Chile. Lo ha escrito en Foreign Affairs Latinoamérica (Vol. 8, Nº 3), y nosotros le creemos, queremos creerle, en todo caso. Señala (resumimos) que en LAC, los países han establecido relaciones de dependencia compleja, el Estado es débil para proteger las fronteras y las fuerzas armadas son protagónicas en el control de los conflictos internos. Elementos suficientes para un futuro inestable, que podemos superar si actuamos concertadamente y neutralizamos, las amenazas que deterioran la institucionalidad democrática.Veamos el panorama del lugar más pacífico del planeta. En primer lugar, los conflictos en LAC se originan en disputas fronterizas y limítrofes, son divergencias antiguas que vienen desde el periodo colonial, español o portugués. Desde entonces, ha sido inevitable eludir los periodos de confrontación y eventuales rencillas que se han transformado en verdaderas taras y obstáculos del desarrollo y la integración latinoamericana y caribeña. No podemos dejar de mencionar las fricciones que podrían haber llevado a una guerra triple que enfrente a Colombia, Ecuador y Venezuela. En enero de este año, el Perú presentó ante la Corte Internacional de La Haya, una demanda para definir los límites marítimos con Chile. En este año también, Nicaragua ha roto relaciones diplomáticas con Colombia por las incursiones de éste en el mar de aquel. La historia es prolífica. En 1957 se produce una situación de conflicto entre Honduras y Nicaragua; en 1969 la guerra entre Salvador y Honduras; en 1978 el conflicto Chile-Argentina; el largo conflicto entre Perú y Ecuador; Perú con Chile; Chile con Bolivia; Guatemala y Belice, por demarcación terrestre; Guyana-Surinam, por demarcación terrestre; Colombia-Venezuela por derechos en el golfo; disputas de aguas marinas entre Colombia y Nicaragua; México y Guatemala ya tienen su guerra por el agua, por el uso del recurso, como Nicaragua y Costa Rica y Argentina contra Uruguay. Tampoco ignoramos los conflictos como los habidos entre Estados Unidos, Cuba, Granada, Panamá y Haití o el conflicto entre Argentina y el Reino Unido por Las Malvinas. Hay otros factores que han creado y crearán situaciones de conflicto en LAC, encubiertos como problemáticas fronterizas, estos son el narcotráfico, la subversión y el terrorismo, que crean fricciones en la frontera colombo-ecuatoriana y podrían crearlo en la frontera peruano-colombiano o peruano-ecuatoriano. En este escenario, más bien un polvorín, ¿Cómo es posible que no se haya desplegado una extendida y larga guerra latinoamericana y caribeña?. Una guerra de mil años. Porque las posibilidad bélicas, la potencialidad de héroes y mártires lo vemos, no está extinguida, a pesar de las grandes transformaciones globales y de otras más concretas, como que hoy los propios militares saben que deben cambiar su rol y funciones y enfrentar una opinión publica local e internacional que no los apoya, por el contrario los critica y clama por cambios en su rol y funciones. Lo que explica el bajo número de confrontaciones comparadas con la proliferación de puntos calientes en el escenario latinoamericano, sin duda se debe –según Fuentes- a que en la región se han creado y desarrollado mecanismos de prevención de conflictos y, creámoslo, al proceso de democratización regional ineludible. Aun cuando esta democratización haya sido minimalista, sus resultados contribuyen al mejor tratamiento de las desavenencias, diferencias y conflictos, no los ha resuelto, los ha alejado eventualmente de la guerra. Escribir Comentario
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Aunque no lo crea, estimado lector, LAC es esa región. Lo dice Claudio Fuentes, chileno, profesor de la Universidad de Carolina del Norte y Director de FLACSO-Chile. Lo ha escrito en Foreign Affairs Latinoamérica (Vol. 8, Nº 3), y nosotros le creemos, queremos creerle, en todo caso. Señala (resumimos) que en LAC, los países han establecido relaciones de dependencia compleja, el Estado es débil para proteger las fronteras y las fuerzas armadas son protagónicas en el control de los conflictos internos. Elementos suficientes para un futuro inestable, que podemos superar si actuamos concertadamente y neutralizamos, las amenazas que deterioran la institucionalidad democrática.

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