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Pocos recuerdan que el 20 de agosto de 1968, Checoslovaquia fue invadida por tanques rusos que acudieron para “salvar la paz en el mundo”.
El viejo refrán de “aquellos que no estudian los errores de la historia están condenados a repetirlos” cobra vigencia en la invasión de tropas rusas en Georgia, donde se revive otro capítulo escrito hace cuarenta años en Checoslovaquia. Esta vez los acercamientos de Georgia para integrar la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, y bombardear a los separatistas de Osetia del Sur fue el detonante para que Rusia movilizara sus tropas en un acto de fuerza que parece ser un mensaje a las potencias occidentales que quieren sentar sus reales en la conflictiva región.  La invasión a Checoslovaquia En 1968, la entonces Unión Soviética movió sus hilos para que el Pacto de Varsovia, ex rival de la OTAN, ordenase la invasión con efectivos rusos, polacos, búlgaros, húngaros y de la desaparecida Alemania Oriental. El mensaje era claro para Occidente. En estas dos invasiones, las potencias jugaban con fuego y, ante el peligro de una conflagración mundial, se retiraron del escenario, aunque con discursos encendidos como consuelo a los invadidos.  Sólo 7 de los 110 miembros del comité central del partido Comunista checo aceptaron colaborar con los ocupantes soviéticos, integrar un gobierno que destierre, drásticamente, cualquier intento reformador a lo Dubcek. Esos 7 -eventualmente- habrían llamado a las tropas soviéticas "para salvar el socialismo en Checoslovaquia y la paz en el mundo".
La Primavera de Praga
En 1968, conflictivo año del mayo francés y las revueltas estudiantiles, en la capital checoslovaca se vivió un proceso , bautizado como la "Primavera de Praga" y que algunos dijeron que anunciaba la crisis del imperio soviético. El régimen comunista instaurado desde 1948 y encarnado en la figura de Novotny hizo crisis 20 años más tarde.cuando , Alexander Dubcek se convertía en primer secretario del partido con Svoboda como presidente y Cernik como primer ministro.
 Se puso en marcha el “socialismo con rostro humano” mediante la descentralización de la industria, mayor poder a los sindicatos, libertad para viajar al extranjero, libertad de expresión y prensa, y muchas otras medidas que formaban el paquete de decisiones políticas por las cuales el gobierno pretendía responder a los deseos populares.
Reformas que en el siglo XXI son vigentes en Rusia pero que hace 40 años sonaban a herejía imperdonable en el Kremlin. Dubcek aseguró a los rusos que Checoslovaquia mantendría su alianza y respetaría el Pacto de Varsovia pero nada detuvo a la invasión masiva de tropas soviéticas que lo destituyeron el 20 de agosto de 1968 . Los tanques soviéticos entraban a Praga. 600.000 soldados, 2.300 tanques y 700 aviones, para poner fin al sueño del socialismo con rostro humano. 
El pueblo se manifestó mediante una resistencia pacífica que igualmente dio como saldo decenas de muertes, la mayoría jóvenes, como aquel estudiante que bajo la gran estatua ecuestre de San Wenceslao (Rey de Bohemia y mártir) se inmoló a lo bonzo. Dubcek fue llevado al Kremlin y a su regreso, entre sollozos de impotencia y vergüenza, la radio emitió un discurso donde recomendaba evitar un baño de sangre. La reacción El embajador de Georgia en EE.UU., Vasil Sikharudlidze, acusó a Rusia de continuar la agresión "a gran escala" en varias ciudades de su país, a la vez que expresó esperanza de que los esfuerzos diplomáticos "pongan fin a esta locura".  Invasión blindada en Georgia "La principal preocupación es la agresión militar de Rusia a gran escala, su intervención militar en Georgia, que está dirigida a destruir el país, a derrocar al Gobierno elegido democráticamente, y poner de rodillas a este país democrático", dijo en una entrevista con la cadena televisiva Fox. Al criticar la ofensiva rusa en su territorio, el diplomático comparó la situación actual "con Hungría en 1956, Checoslovaquia en 1968 y la invasión afgana". "Es como la invasión nazi alemana en Checoslovaquia y Polonia. Es una intervención militar rusa a gran escala, una agresión militar contra su vecino", aseveró.
El embajador georgiano evadió las múltiples preguntas de la cadena Fox sobre si el Gobierno de Estados Unidos ha hecho o no lo suficiente para apoyar a Georgia contra las acciones de Rusia. A su juicio, la prioridad es lograr un cese de las hostilidades y, posteriormente, la desmilitarización de la zona en conflicto y el establecimiento de una "fuerza de paz internacional genuina". Palabras incendiarias que, sin embargo, ocultaban que Georgia detonó el conflicto bombardeando a los separatistas osetios, confiando a ciegas en un apoyo de Occidente que, a estas alturas, trata de llegar a una negociación diplomática donde Rusia impone sus condiciones.
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