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En este rincón de la costa peruana, el escritor estadounidense Ernest Hemingway, ganador del premio Nobel de Literatura en 1954, se hacía a la mar para pescar espléndidos marlines negros…
Quizás el gran novelista sabía, como muchos pescadores del planeta, que varios ejemplares extraídos del litoral norteño, han marcado récords mundiales en esta actividad de carnadas y anzuelos.
Pero eso no es todo, en Cabo Blanco hay un Panic Point, reservado para los surfistas más avezados, aquellos que son capaces de enfrentar a una ola tubular, izquierda perfecta, grande, muy grande, fuerte y peligrosa, que se corre con oleaje sur entre abril y noviembre. Por todas estas y otras razones -¿ya mencionamos que muchos lugareños afirman que Hemingway encontró en las olas norteñas, la inspiración que lo llevaría a escribir el El Viejo y el Mar- este pueblo costero es una alternativa apetecible para quienes gustan de la pesca, las olas furibundas y, también, los amantes de la literatura.
La abundancia de vida marina en el mar de Cabo Blanco se debe a la tibieza de su aguas (su temperatura fluctúa entre los 24° y los 28° centígrados). Y si bien algunos cambios en las corrientes han alejado al marlín, en sus costas todavía se capturan magníficos ejemplares. A pesar de sus grandes atractivos, la infraestructura turística de Cabo Blanco es bastante modesta. Solo hay un par de hospedajes y restaurantes. Se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad de Talara. Para visitarlo, hay que seguir un desvío de 7 kilómetros que se inicia en el pueblo de El Alto (kilómetro 1137 de la Panamericana).
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