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Pese a la mala fama y muchos mitos tejidos en torno al café, su consumo moderado no solo es recomendable para la salud sino que puede prevenir enfermedades neurodegenerativas o incluso ayudar como protector frente a la diabetes tipo 2 y otros males como el Parkinson y Alzheimer.
Por la gran cantidad de antioxidantes que posee, el café puede influir en el retraso del proceso de envejecimiento. Además, un par de tazas al día ayudan a mantener la concentración y agilidad mental.
Sin embargo, debe alertarse que es muy perjudicial para aquéllas personas nerviosas o hiperactivas, ya que libera poderosos estimulantes del sistema nervioso central , llamadas xantinas, que pueden producir diarreas y problemas estomacales.  No recomendable a nerviosos Recientes estudios de los investigadores del departamento de ciencias de la nutrición de la Universidad de Toronto, demostraron que beber mucho café podría incrementar el riesgo de ataque cardiaco en personas hiperactivas o nerviosas.En Nápoles, alarmados por el consumo excesivo de café, un grupo de científicos universitarios, del Departamento de Farmacia, realizaron un estudio sobre los riesgos o beneficios de su consumo, concluyendo que es beneficioso para ciertos tipos de cáncer como por ejemplo el de colon, para la cirrosis y el Parkinson, pues eleva los niveles de dopamina en el cerebro, y reduce el cansancio. La cafeína
Este ingrediente activo del café se le encuentra también en más de 60 especies de plantas distribuidas en todo el planeta como el té, el cacao, el chocolate y los refrescos , como las bebidas cola y el guaraná.  Molécula de cafeína Más aún, el té, en peso, contiene más cafeína que el café. Es la droga estimulante más aceptada socialmente y, a su vez, la menos perjudicial. La cafeína, perteneciente al grupo de las xantinas, estimula el cerebro al interferir en la acción de la adenosina -un transmisor nervioso que produce calma y tranquilidad- y provoca una sensación de euforia y de fuerza durante algunas horas. Facilita la actividad intelectual y la creatividad, al mantener despierto y en estado de alerta a su consumidor. Todo esto ocurre junto con un incremento de los niveles de adrenalina y noradrenalina, que son neurotransmisores activadores. La máxima concentración en la sangre se alcanza entre los 30 y 45 minutos de haberla ingerido. A las tres horas ya se ha eliminado la mitad de lo que se absorbió.  Planta del café De acuerdo al libro de Farmacología, del doctor Manuel Litter, esta sustancia actúa en distintos niveles en todo el cuerpo. A dosis habituales de dos a cuatro tazas diarias -150 a 250 miligramos- estimula las funciones psíquicas, lo que aparentemente no es seguido de depresión; y se hace más fácil el esfuerzo intelectual, la asociación de ideas y la atención. En el nivel del sistema cardiovascular actúa estimulando el corazón -incrementa la frecuencia cardíaca y la fuerza de contracción- y además aumenta la presión arterial en forma transitoria. Tanto la cafeína como la teofilina provocan disminución del flujo sanguíneo cerebral por vasoconstricción, aliviando de esta manera la cefalea. Asimismo aumenta la secreción de jugos -como el ácido clorhídrico y la pepsina- en el estómago. Esta acción la convierte en una droga irritante de la mucosa gástrica; pero, a su vez, tiene acción antiespasmódica en la vesícula. La cafeína posee también un leve efecto diurético; aumenta la capacidad de trabajo muscular, refuerza la contracción, retarda y alivia la fatiga. Finalmente, produce un muy pequeño efecto en los pulmones, dilatando los bronquios. ¿La cafeína es adictiva?
 Consumo debe ser moderado Si bien es cierto que alcaloides como la cocaína y la heroína son drogas sumamente adictivas y provocan efectos graves en la salud, en el nivel social y psicológico no hay evidencias que sugieran que la cafeína provoque resultados similares, afirma el doctor Charles O`Brien, jefe de psiquiatría del Centro Médico de Administración de Veteranos y profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pennsylvania. Explica que, en el sentido médico estricto, la “adicción” a la cafeína implicaría consumirla de una manera abusiva. Sin embargo, una vez que la gente alcanza su nivel diario normal de consumo de cafeína, por lo general no desea consumir más; y casi nadie tiene problemas cuando reduce su consumo en el transcurso de varios días en vez de hacerlo de una sola vez, opina O`Brien. Efectos nocivos de la cafeínaEl consumo excesivo de cafeína puede provocar dependencia, aunque con un síndrome de abstinencia mucho más benigno que en otros casos -dolor de cabeza, irritabilidad y somnolencia patológica. Las dosis altas producen excitación, ansiedad e insomnio, temblor, un aumento generalizado de la sensibilidad y disminución de los reflejos. También puede provocar gastritis por estimulación de la secreción gástrica.
En el deporte es considerada una sustancia restringida, es decir, que su uso está permitido siempre que no se llegue a una concentración en la orina de 12 microgramos por mililitro. Es necesario señalar que cafés tomados a la vez o prácticamente seguidos producen este nivel de cafeína en la orina hasta dos o tres horas después de su ingestión. Si se sobrepasan estos valores se considera doping, en el caso de los deportistas, porque mejora el rendimiento físico. Digestivo Granos de café La cafeína estimula la secreción de saliva y los jugos gástricos, favoreciendo la digestión, pero lo más interesante es que reduce considerablemente la aparición de cálculos biliares, de acuerdo con un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association. Según los investigadores de la Universidad de Harvard, los adultos que beben dos a tres tazas de café con cafeína tienen un 40 % menos de posibilidades de padecer esa dolencia. Sin embargo, los especialistas no han querido recomendar el aumento del consumo del café, debido a las consecuencias negativas que puede tener para otros aspectos de la salud. Interfiere medicamentos Algunos compuestos, como los anticonceptivos y los fármacos para el corazón o las úlceras, reducen la capacidad del organismo para eliminar la cafeína por los riñones, por lo que puede provocar insomnio, irritabilidad y palpitaciones. Asimismo reduce el efecto sedante de algunos tranquilizantes y, si se toma con algunos antidepresivos, puede causar una crisis de hipertensión arterial grave y alteraciones del ritmo cardíaco. Presión arterialLa mayoría de los especialistas coinciden en que una ingesta moderada produce un aumento de la tensión, pero durante un período corto y , por lo tanto, no se incrementaría el riesgo de infarto y de enfermedades coronarias. Sin embargo un estudio publicado en la revista American Journal of Hipertensión, señala que la cafeína junto con el estrés elevan la presión arterial, y aquellos con hipertensión experimentan mayor riesgo. Como toda sustancia estimulante, de la que no se puede abusar, provoca en el organismo un estado de hiperactividad en todos los niveles, entre ellos el cardiovascular, por la secreción de catecolaminas.
¿Sabías que…?
Uno de los efectos más conocidos de la cafeína es su capacidad de actuar como estimulante, retrasando temporalmente el cansancio; lo que puede causar insomnio en personas sensibles. En ese caso, se recomienda reemplazarlo por uno descafeinado, a partir de las cuatro de la tarde.
Mucha gente dice “ser adicta” a la cafeína del mismo modo que puede serlo a las compras, al trabajo o a la televisión, es decir por motivaciones psicológicas antes que fisiológicas. La cafeína tiene un efecto vasoconstrictor, de ahí que pueda disminuir o aliviar la jaqueca. De hecho, algunos analgésicos contienen cafeína.  Diversos tipos de café La cafeína se encuentra en numerosos preparados antigripales en asociación con otros fármacos. Se puede utilizar en el tratamiento de la migraña porque produce vasoconstricción en los vasos pericraneales dilatados. Dados los variados y extremadamente potentes efectos de la cafeína, y su uso extensivo en todas las capas sociales, quizás algún día se considere la restricción más general de su consumo como un inicio a la atención sanitaria preventiva. El café puede ayudar a prevenir algunas enfermedades y contribuir a mantener en forma la memoria y acrecentar el rendimiento físico y mental. La cafeína estimula al sistema nervioso, facilitando la coordinación, mejorando tu estado de ánimo y tu motivación. También incrementa la energía, la resistencia y la rapidez, y por consiguiente, disminuye el cansancio. La gente que toma más de cuatro tazas de café al día tiene menos probabilidades de desarrollar cáncer de colón y recto debido a que inhibe la secreción de ácidos biliares que son los precursores de esta enfermedad.
La cafeína dilata los bronquios, combatiendo las crisis de asma y otras alergias. Incluso en la actualidad es una de las principales sustancias de muchos medicamentos para problemas respiratorios. El café reduce el riesgo de contraer diabetes tipo 2 porque estimula las células pancreáticas, en donde se produce la insulina que necesita el organismo. El consumo moderado de café ayuda a sobrellevar la depresión pues es un estimulante natural que brinda energía.
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