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Desde hace más de 6 mil años, el vino acompaña a la humanidad, no solo por ser un placer al paladar y sus propiedades euforizantes, sino también porque su consumo moderado, una o dos copas al día, es beneficioso para la salud y previene incluso los males cardiacos.
Los nutricionistas señalan que, en promedio, una o dos copas al día ayudan a prevenir y hasta curar ciertas enfermedades, especialmente cardiovasculares, pero, después de la tercer, el ánimo se caldea y, generalmente, lo medicinal termina en borrachera, con los consiguientes perjuicios a la salud. Occidente y Oriente  Milagro en las bodas de Canaán En el Nuevo Testamento de la Biblia se atribuye el primer milagro de Jesús a la conversión del agua en vino para prolongar los festejos en una boda que se realizaba en Canaán. Después la religión católica lo simbolizó como la sangre de Cristo en la liturgia de la eucaristía. En el año 1040 DC nació en Persia, el libertino, sibarita, ácido, místico y profeta, Omar Khayam, quien estudió Matemáticas y Astronomía, reformó el calendario musulmán, cultivó el Derecho y las Ciencias Naturales, pero todo le resultó insuficiente a la hora de resolver el misterio del Universo, las pasiones humanas y la existencia misma. No obstante pasó a la historia por sus famosos poemas «Rubaiyat», que son una alabanza al brindis, una enorme plegaria fragmentada en estrofas que remiten a la celebración del vino y del goce del instante frente a la finitud de la vida. (Ver uno de sus poemas ) Es decir, Oriente y Occidente unidos por la magia del vino Noe embriagado Noé se embriagó En el Antiguo Testamento (Genesis 9:20) se menciona que Noe bebió vino en demasía,, probablemente tinto, por ser el más alcohólico, denso, dulzón y áspero, y seguramente de su ingesta se embriagó hasta quedar dormido como Dios lo trajo al mundo.Por esa razón , en las tradiciones judeo- cristianas, se considera a Noé como el inventor del vino, aunque en realidad la fermentación de la uva ya se conocía en otras latitudes. El amor…el amor
En Oriente tienen su propia interpretación. Cuenta la leyenda que al rey persa, Jamshid, le apasionaban las uvas por lo que, a fin de saborearlas todo el año, cuando concluía la temporada, las atesoraba dentro de una vasija, en una fresca habitación.
Un día descubrió que las uvas habían estallado y que un zumo espeso, de fuerte aroma, manaba de ellas. Al creer que era un veneno advirtió del peligro a sus cortesanas. Una de ellas, que había perdido los favores de Jamshid, decidió suicidarse. Bebió un sorbo del extraño licor y entonces se sintió inmediatamente sumida en un mareo; sus piernas temblaban y su corazón comenzó a rebosar de alegría y de deseos. Acto seguido, llenó un recipiente con el oscuro brebaje y se dirigió a la alcoba real, cayendo a los pies de su protector en medio de risas y rubores.
El monarca no pudo contenerse ante la imagen tan plena y feliz de la joven y probó el licor viéndose envuelto en igual estado que ella. Juntos, danzaron, rieron y se amaron largamente. De esa manera, ella reconquistó los favores del rey y la humanidad ganó el privilegio del vino. Pan y vinoAl igual que el pan, la historia del vino es tan antigua que ha conseguido imprimir un marcado carácter a las civilizaciones y a los pueblos que han sabido elaborarlo y apreciarlo. Los más antiguos escritos, incluyendo las tablas de arcilla de Babilonia, o los papiros del antiguo Egipto, contienen numerosas referencias al fruto fermentado de la vid. Virgilio lo eligió como su fuente de inspiración. . Homero se embelesaba con los afamados vinos de la antigua Grecia, ; Aristóteles describía cómo le ponían aromas, frutas y flores y otro autor, Hermippo, señalaba que "al abrir el tonel, salía un olor a violetas y rosas que perfumaban la bodega". En Asia, el vino prosperaba en las márgenes del golfo Pérsico, en Babilonia, Fenicia y Asiria, en las orillas del Caspio, Negro y Egeo, Palestina, patria de la descendencia de Canaán, poseía vinos de gran reputación que provenían de plantas cultivadas con esmero según los métodos establecidos por la ley hebraica. Mientras tanto en Atenas se le dedicaron fiestas, procesiones y espectáculos dramáticos. Las Bacanales nacieron en Egipto, (como lo atestiguan algunos bajorrelieves), de donde pasaron a Grecia y a Roma donde éstos fueron creadores de las célebres orgías, como las de Nerón y Tiberio, en honor a Baco, Hijo de Zeus, Dios del Vino. La primera globalización Las expediciones de los ejércitos romanos determinó lo que llamaríamos la globalización del vino que penetró en las Galias y remontó el Ródano hasta Lyon, alcanzó la Borgoña, Burdeos y llegó hasta el Rin, pasando por Helvecia. Como era de esperarse, los galos y germanos lo convirtieron en su bebida favorita y los vikingos empezaron a saquear los poblados europeos, cansados de ser explotados por los comerciantes y, sobre todo, para apoderarse del ansiado vino.Debemos señalar que en el Siglo III, el viñedo ocupaba en Europa las mismas regiones que hoy, gracias al emperador Marco Aurelio, que cuando las contingencias de la guerra lo permitían, transformaba a sus guerreros en pacíficos viticultores. Y de paso, evitaba revueltas de soldados desempleados o mercenarios en busca de aventuras. La Edad Media dio paso a una viticultura monástica y con el desarrollo de la burguesía, numerosos viñedos pasaron a manos de los más poderosos, mientras su consumo se popularizaba en todos los estamentos sociales. Para no quedar atrás, los monasterios, al adquirir tierras de los viticultores, hicieron que la Iglesia se convirtiera en dueña de muchos de los grandes viñedos europeos y se identificara con el vino, no precisamente como la sangre de Cristo. Con la Colonia, la viña llegó a América del Sur, California, Sudáfrica y en casos como Argelia, tomó impulso a pesar de los preceptos del Corán, que prohíben el consumo de alcohol. El tapón de corcho El revolucionario corcho Desde tiempos remotos el vino se guardaba un barril, por lo que requería ambientes especiales. A finales del siglo XVII se descubrió el tapón de corcho y comenzó a conservarse en una botella bien tapada, durando mucho más que guardado en el antiguo tipo de barril. Había empezado la “democratización” del vinoñ Hasta el siglo XIX, la mayoría de los vinos que se consumían eran siempre "del año" debido a dificultades de conservación. Las botellas estallaban. Con Louis Pasteur (1822-1895) nació la moderna Enología y a principios del s. XIX se produjo una auténtica revolución: los vinos rosados pasaron de moda y la demanda se dirigió a los vinos oscuros y larga fermentación. En los últimos años se ha originado una revolución industrial del vino gracias a los adelantos científicos para su elaboración, de tal manera que nuestro continente cuenta con excelentes vinos, tan buenos como los mejores del Viejo Mundo, especialmente el pisco. Pero eso es otra historia. ¿Sabías que…?  Fiesta entre las concubinas El llamado “maridaje” es la correcta combinación de los vinos con los alimentos, condición indispensable para garantizar la excelencia de un evento gastronómico. Los más refinados gourmets sostienen que el vino debe reinar aún antes que los comensales se sienten a la mesa. Rechazan los alcoholes blancos, fuertes para el paladar y aconsejan beber champaña, jerez o vinos rosados o blancos. Durante la comida debe existir una progresión adecuada para satisfacer el paladar con la exquisiteces del vino, de blancos a tintos. Los vinos y quesos son la pareja ideal aunque las reglas indican que los blancos son apropiados para frutos del mar. Los tintos suelen acoplarse bien a las carnes rojas y un rosado armoniza con la carne de cerdo. Los dulces son la culminación de un menú selecto y un coñac con el café puede ser el mejor final. Recientes estadísticas demuestran que los bebedores moderados son más longevos y que un consumo controlado de bebidas de baja graduación, resulta una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares.  Una copa siempre es saludable “Adquirir un buen vino y no cuidarlo debidamente es como colgar una obra maestra de pintura en un rincón oscuro. El vino exige dos cosas: ser guardado, acostado e inmóvil, en un lugar oscuro y fresco; y ser servido generosamente, sin prisas, como para respirar el aire. Más difícil que apreciar un vino es comunicar sus sensaciones; cada gota es lluvia recuperada de la tierra por la mágica vid”, señala un informe sugerente del Ing. Teodoro R, Freitman.En la era de la más sofisticada tecnología, el vino, auténtico compañero del hombre, conserva todo su prestigio, ya que constituye uno de sus logros más importantes y pacíficos. De hecho, continúa siendo la más noble de las bebidas. Mientras tanto, el arbusto de la vid seguirá, año tras año, a través de complicados procesos biológicos, rindiendo el tributo de sus frutos a la inteligencia del ser humano, recogiendo, entre sus apretados racimos, la esencia y el misterio de la vida en un derrotero de alegría para el corazón y solaz para el espíritu. IX. EL OCASO DEL ASTRO
De Omar Khayam 98
 Omar Khayam Ah! reanimad con la uva mi marchitada vida; ungidme en sus aromas si es ya mi último sueño; y envuelto de hojas frescas en túnica florida dejadme entre las frondas de una huerta escondida;99 Para que, reviviendo por la vernal tibieza, pueda enviar mis adioses a los viejos amigos, en la rama que al muro se inclina y se adereza para verter sus flores por sobre su cabeza; 100 Para que mis cenizas, como el vástago altivo de la viña, el espacio en espiral escalen, y así, el buen creyente, si pasa pensativo, no quedará enredado por absorto o esquivo. 101 ¡Ah! y en verdad los ídolos que yo amé con pasión mucho daño me hicieron a los ojos del mundo: En frágil copa ahogaron mi gloria y mi ambición y mi fama vendieron por una ruin canción. 102 Es cierto, sí, es cierto: Yo prometí enmendarme; lo juré, ¿mas estaba en mi juicio al jurarlo? La Primavera vino sus rosas a ofrendarme... y de mi contrición la túnica a rasgarme.  Bailarinas en el harem 103 Y aunque el vino el sainete del infiel me jugara, y aunque me despojase de mi traje de honor, yo admiro siempre cómo el viñador comprara tal merca por venderla la mitad menos cara.104 ¡Ah, y esta Primavera marchitará sus rosas! Se cerrará este escrito de juvenil perfume; y el Bulbul que en sus frondas ritmó piedras preciosas, ¿dónde tendió -quién sabe- sus alas misteriosas? 105 ¡Si al menos de la Fuente del Desierto surgiese una vaga vislumbre que el rumbo revelase! El caminante exánime al frescor reviviese cual la hierba del campo que el rocío reverdece. 106 ¡Ah! si fuese posible rehacer el Universo, cerrar a nuestro antojo el Libro del Destino; el Autor en un folio más sonrosado y terso grabara nuestros nombres, ¡o borrara su verso! 107 ¡Oh Amor, si pudiéramos con ayuda del Hado tachar de un rasgo solo todo este embrión de cosas! Vuelto de nuevo a polvo, lo habríamos forjado más cercano a la forma que hubiésemos soñado.  Canto al placer y el vino 108 ¡Cuánto mejor no fuera del catálogo arcano borrar del Universo toda alma infortunada, que engrosar gota a gota del infortunio humano los ríos que se llevan al Infinito Océano!109 Mas la luna del cielo, al subir en Creciente, nos mira, oh dulce amada, tras el trémulo llano: ¡Cuántas veces, más tarde, me buscará impaciente, entre estas mismas hojas, y vana, vanamente! 110 Ycuando el pie de nácar Tú deslices un día por las tumbas dispersas sobre esta hierba mustia, y en tu vagar abstracto llegues hasta la mía, ¡vuelca tu copa y, quede para siempre vacía! Así sea.
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