|
La realidad de nuestro fútbol, empobrecido y venido a menos, es opuesta al crecimiento de otros y en cierto modo podemos reconocer que avanzamos dando pequeños saltos en comparación a otros que circulan a la velocidad de un Fórmula Uno.
En épocas pasadas, no menos de veinte años, Venezuela era pan comido. La situación se ha desmejorado para nosotros en tanto los llaneros empinados ante la proximidad del encuentro de la semana entrante, se regocijan y sin empacho dicen que vienen a Lima a sumar puntos. La insolencia venezolana tiene asidero a su mejor ubicación en la tabla de posiciones, sus éxitos recientes y haber colocado a más de la mitad de sus seleccionados en clubes del extranjero, respaldan su posición. Tampoco podemos dejar de reconocer que Venezuela, un país que le da suma importancia al béisbol, el boxeo y el básquetbol, ha crecido en su fútbol. Y encima adicionan el hecho de que en voleibol femenino clasificó para jugar en la recientemente finalizada Olimpiada de Pekín 2008. Es la fortaleza venezolana, haberse robustecido en deportes que son potencias, pero en fútbol y voley han arremetido con fuerza. Tanto así que sus futbolistas aligeran su lenguaje para sostener que van a ganar en el Monumental. Y si nos remontamos un año atrás las matadoras vinotinto clasificaron a una olimpiada en voley logrando los pasajes en previa competencia que se hizo acá, en nuestras narices. No respetan las venezolanas que en Seúl 88 el voleibol peruano fue medalla de plata y tampoco recuerdan sus futbolistas que nuestras selecciones podían ganar sin mayor esfuerzo. Corresponde a «Chemo» y sus pupilos bajar de las nubes a los llaneros, refrescarles la memoria que acá se juega mejor al fútbol y que ha llegado el momento de darle un nuevo aire a la participación peruana en la eliminatoria. Es el momento de subirnos a un coche que vaya más rápido y acelere para alcanzar a los otros países que han sacado considerable ventaja. Ciertamente, es nuestra culpa que estemos a la zaga. Sin embargo, no siempre va seguir así. Hay que poner nuevos cimientos para que el deporte se vea regocijado como aquel año de 1997 en que Perú fue campeón sudamericano en voleibol y básquetbol y en fútbol se clasificó para el Mundial de Argentina 1978. Es de necesidad impostergable apuntar a esos logros. Que se diga que fue pasado y no puede vivirse de los recuerdos, si así fuera hay que revertir la situación y meternos en la corriente ganadora de antes. La ocasión se presenta ahora en el partido contra Venezuela del próximo 6 de septiembre, se debe ganar y pensar posteriormente en los argentinos. Lo ha dicho de ese modo el capitán Nolberto Solano. Le tomamos la palabra entonces para que la sonrisa vuelva dibujarse en los rostros de los peruanos.
Visitas: 233
|