Mi Otro Yo
Policías en la calle | Policías en la calle |
| jueves, 04/09/2008 | ||||||
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El policía bueno de antaño ha sido sustituido sin ¿posibilidad de retorno? por el “sucio policía”. Definitivamente acabó el tiempo del gendarme, al que los padres solicitaban “ponga orden en la vida de sus hijos”, respetado antes que temido por la población, era la autoridad, hoy es solo un efectivo desmoralizado quejoso de sus bajos sueldos, de su pluriempleo, del uniforme propio y sin balas; los medios, frecuentemente, los exhiben en retirada, apedreados, apaleados, enrostrados, acosados; y sus familias, pobres, desesperadas, protestan en calles y plazas. No es exagerado o unilateral, observar, finamente, que los policías son también victimas de los nuevos factores delictivos, de las nuevas formas de delincuencia, de las presiones sociales y políticas que desnaturalizan sus funciones ante la sociedad. Existe en la sociedad un nuevo concepto de policía, que se desprende de la exposición anterior; no va más la concepción de "Policía" del siglo anterior. Cuando se refería a los ámbitos de la seguridad y también, especialmente, al bienestar general de la ciudadanía. El Estado no se queda atrás. Claro que ha tomado medidas. Una de ellas es la modernización de la institución policial. Proceso aplicado en varios países latinoamericanos con resultados muy variados respecto del rol de las fuerzas policiales en las sociedades democráticas. A pesar de estos esfuerzos hemos visto visibilizarse y proliferar casos de "gatillo fácil”, "limpieza social", abuso policial y de corrupción institucional en las duras y enfurecidas calles. La institución policial, cuya funciones es imprescindible para la sociedad moderna y democrática, aún no dan el salto: de instituciones, rígidas, burocráticas, descoordinadas, militarizadas, ineficientes a una organización profesional, rápida y eficaz, con capacidad no solo de reaccionar y resolver los actos delictivos, sino de prevenirlos. Dicho lo anterior, miremos algunas experiencias relativas a la construcción de la policía como agente de control social democrático. En el caso de Europa, un destacado estudioso como Peter Waldmann (1996), recuerda que el surgimiento de la policía fue problemático en Europa. Los procesos de urbanización, industrialización y la migración, generaron -en su tiempo - problemas de seguridad, orden publico, paralelamente el desarrollo de nuevas clases sociales (el proletariado) aparecían ante los ojos de la sociedad (la burguesía) como peligrosos e indignos de la confianza social, entonces la policía vigilaba poniéndose del lado de las clases más conservadoras y poderosas. Si en verdad se quiere modernizar y profesionalizar la policía, aunque parezca no existir relación, es fundamental desarrollar en la sociedad clases intermedias, una opinión pública eficaz, el orden jurídico debe ser legitimado por la mayoría y conservar la debida división de poderes, así se garantiza la existencia de paz pública y se ponen frenos a la violencia y corrupción policial. Según el experto germano Waldmann, el desempeño policial es un reflejo de la cultura de un pueblo, particularmente de su cultura política, cambiarla, supone transformar la administración que la gestiona, incluso, a la misma sociedad que la necesita. Escribir Comentario
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De las situaciones que nos producen desasosiego y miedo, gran miedo, en nuestras ciudades y pueblos, son la ausencia de policías en las calles y las detenciones con muerte consiguiente en las estaciones policiales. La primera es tan frecuente que en las grandes urbes superpobladas, de intenso tráfico y en otras que no lo son tanto, por muchas horas, incluso semanas no se ve o siente la presencia policial que es ineludiblemente la desprotección del ciudadano; en el otro caso, las detenciones, no importan las razones, son verdaderas vía crucis que a veces elimina al ciudadano. Se supone en el lugar más seguro para él. ¿Mal sin ellos, peor con ellos?

Sus fanfarronadas hicieron agua por su extraña visita en la cárcel a Rómulo León, a quien inv...







