Con lo que tuvo a su alcance «Chemo» Del Solar, armó un once que hizo lo suficiente para derrotar a Venezuela. Fue un triunfo merecido, logrado con el overol puesto para sellar la primera victoria peruana en la eliminatoria del Mundial del 2010 en Sudáfrica.
La sensación post partido ante los llaneros es el aporte ausente de entrega y amor propio de los peruanos, requisito válido para doblegar al encopetado adversario que arrugó solemnemente en el Monumental. Es que cuando no hay reservas futbolísticas, el coraje sirve para sumar y Perú lo hizo.
Venezuela vino por lana y salió trasquilado aunque la sacaron barata porque la goleada sobrevoló Ate, pero no se materializó por el escaso entendimiento de los delanteros peruanos quienes jugaban juntos por primera vez.
Se ganó a Venezuela y ahora viene Argentina, el gigante del Atlántico con sobrepeso y jugando a las pedradas. Es una ventaja que «Chemo» debe haber anotado en su libreta de ocurrencias. Se debe aprovechar que los paisanos de Maradona pasan por un período de profundo sueño futbolístico.
El desaguisado argentino que dio pena ante Paraguay es problema que debe resolver el técnico Coco Basile. No nos incumbe que el cerebro se le haya obstruido al Coco para poner a Di María y dejar de lado al Kun Agüero. Cuando se dio cuenta puso al madridista y lo salvó del ridículo.
Argentina está haciendo un fútbol patético, como que el gol paraguayo fue de autogol de Heinze, quien al verse apurado por Haedo Valdez lo que hizo fue vencer la portería del «Pato» Abbondanzieri.
Sí nos importa por el contrario, que nuestro equipo luzca mejor aplicado y crezcan los chicos prematuramente ante un rival con mayor cartel. Daniel Chávez debe ser manija en el medio sector y Piero Alva sentirse como pez en el agua en el área enemiga.
Debemos alentar que el chico Zambrano prolongue su buen juego ofrecido ante los venezolanos. Es zaguero, juega en el Schalke 04 y aparte de ser seguro en la zaga, socorre a los delanteros cuando se suma al ataque.
Rainer Torres es peso liviano pero corre, guapea y se desdobla como un peso pesado para marcar y hacer las veces de enganche. Es uno de los aciertos de «Chemo» de haberlo mantenido.
¿Qué falló ante Venezuela? De hecho más goles, precisión para embocar las ocho situaciones creadas.
¿Qué fue lo mejor? La postura férrea del colectivo para darse por enterado de que el triunfo debía lograrse y ese punto de conveniencia se logró. El emblema de la apuesta peruana fue Piero Alva, empujó, fue un tren avasallante, hizo el gol de la victoria y otro remate suyo dio en el parante. Esa es la nueva apuesta para seguir avanzando y soñar con la posibilidad de la clasificación.