Punto de Quiebre
Embarazos que hicieron temblar | Embarazos que hicieron temblar |
| lunes, 08/09/2008 | ||||||
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En momentos que los paparazzis se lanzan en cruzada mediática, para descubrir al misterioso padre del hijo que espera la titular de Justicia , Rachida Dati, se empieza a desempolvar los casos de embarazos que remecieron al mundo social y político, por lo inesperado del descenlace. En Francia, en los últimos 18 años, las ministras Fréderique Bredin, Florence Parly y Ségolène Royal, tuvieron hijos mientras desempeñaban sus cargos. La “única” diferencia es que Rachida Dati, de 42 años de edad y madre soltera, se niega a revelar la identidad del padre de la criatura. ![]() Rachida Dati no revela quién es el padre de su futuro bebé En Estados Unidos![]() Sarah Palin y John McCain Pero , ante lo inminente del desarrollo abdominal, los asesores políticos prefirieron adelantar la noticia antes que el escándalo les estalle en la cara, sobre todo en el tramo final de la campaña de John MacCain. El candidato demócrata. Barack Obama -fruto, a su turno, de otro embarazo tempranero- pidió respeto a la vida privada de su rival. De esa manera el “escándalo” fue desactivado , aparte de que en Estados Unidos, estas historias no tienen las implicancias sobredimensionadas en el Viejo Continente…más aún si el nombre del padre es casi un “secreto de Estado”. ¿En el Vaticano?En medio de versiones no reconocidas oficialmente, surge la historia de la Papisa Juana, una mujer que usurpó el papado católico escondiendo su identidad sexual, entre el año 855 y 857, es decir en el período de Juan VIII, hasta que el embarazo la puso al descubierto. Aunque existen referencias históricas y se han encontrado vestigios de su posible existencia en estatuas y otras obras de arte, no hay consenso en los medios eclesiásticos que, en un principio callaron para después rechazar rotundamente cualquier versión sobre tan embarazoso asunto. Durante más de dos siglos existió en la Catedral de Siena, Italia, una estatua llamada “Papa Juan VIII, una mujer inglesa“, y que estaba situado entre los bustos de distintos Papas. Amor prohibidoDe acuerdo a la leyenda que se popularizó en el siglo XIII, la protagonista fue Juana, hija de unos misioneros que vivían en Mainz, Alemania, allá por el año 818. ![]() Cuadro de la Papisa Juana Haciéndose llamar Johannes Anglicus (Juan el Inglés)., oraba de día y amaba de noche, alternando los rezos con apasionados encuentros amorosos nada santos. Al ser descubiertos tuvieron que escapar pero, en algún punto del camino, el objeto de deseo de Juana se evaporó y ella continuó sola hacia Roma con su atuendo masculino. En su nueva situación, pudo viajar con frecuencia de monasterio en monasterio y relacionarse con grandes personajes de la época. En primer lugar, visitó Constantinopla, en donde conoció a la anciana emperatriz Teodora. Pasó también por Atenas, para obtener algunas precisiones sobre la medicina del rabino Isaac Israeli. De regreso en Germania, se trasladó al Regnum Francorum (Reino de los francos), la corte del rey Carlos el Calvo. Juana se trasladó a Roma en 848, y allí obtuvo un puesto docente. Siempre disimulando hábilmente su identidad, fue bien recibida en los medios eclesiásticos, en particular en la Curia. A causa de su reputación de erudita, fue presentada al Papa León IV y enseguida se convirtió en su secretaria para los asuntos internacionales.
Dos años después, la Papisa, que disimulaba un embarazo fruto de su unión carnal con el embajador Lamberto de Sajonia, comenzó a sufrir las contracciones del parto en medio de una procesión y parió en público. Según Jean de Mailly, Juana fue lapidada por el gentío enfurecido. Según Martín el Polaco, murió a consecuencia del parto. Se comenta que, tras el parto público y desenlace escandaloso , se nombró un nuevo Papa, Benedicto III. Además, se le puso a éste como fecha de su nombramiento el año 855, y así se borró de un plumazo la existencia de Juana en el Papado. Años después, hubo otro Papa Juan, pero no se le puso Juan IX, sino Juan VIII, con lo que la leyenda parecía tener asidero. Hasta el siglo XIX algunos eclesiásticos aceptaban de mala gana la historia de la Papisa Juana, debido al silencio del Vaticano, hasta que oficialmente se descartó esa versión, sin mayores explicaciones en torno a las dudas que hoy perduran. Precaución
Un eclesiástico estaba encargado de examinar manualmente los atributos sexuales luego de lo cual debía exclamar: Duos habet et bene pendentes (Tiene dos, y cuelgan bien). Además, las procesiones, para alejar los recuerdos dolorosos, evitaron en lo sucesivo pasar por la iglesia de San Clemente, lugar del parto, en el trayecto del Vaticano a Letrán. Escribir Comentario
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El escándalo mediático del embarazo de la ministra francesa, Rachida Dati, es el pálido reflejo de otros casos como el de la Papisa Juana. 


En julio de 855, tras la muerte del Papa, Juana se hizo elegir su sucesora con el nombre de Benedicto III o Juan VIII.

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