Mi Otro Yo
¿Boliburguesía? II | ¿Boliburguesía? II |
| jueves, 18/09/2008 | ||||||
De ningún modo nos parece mal que un sector social emerja y se desarrolle como efecto de los procesos socioeconómicos locales, regionales y mundiales. Tampoco nos parece bien esta emergencia, simplemente es inevitable, más bien, nos interesa explicarlos o por lo menos describirlos. Si en Venezuela hay una Revolución, y como consecuencia de ella hay algunas clases que se enriquecen y disfrutan de gran bienestar y lujo, nos interesa saber cómo es esa revolución.
En verdad que el propósito de Hugo Chávez es encomiable, proponer un desarrollo endógeno, un socialismo que transforme la producción, promueva una economía solidaria y asociativa, que desarrolle desde adentro la responsabilidad social empresarial, que busque la integración de la vida social con la esfera pública y el ámbito político, es excepcional y un paraíso que está alcanzando a algunos venezolanos, precisamente, a los que más tienen. Entrevistado por el diario inglés The Guardian (14.11.06) el historiador Alberto Garrido, ha dicho que efectivamente, hubo un deseo de hacer una revolución; pero que el estilo de vida, la cultura de consumo americanizada, la afición al béisbol, el Mac Donalds, las marcas y bebidas estadounidenses, tan del gusto venezolano, han obligado al gobierno a actuar con precaución. En otra oportunidad, el propio Chávez explicó a Heinz Dieterich que la estrategia para lograr “la revolución bolivariana constaba de tres pasos: a) ofensiva de masas; b) aceleración de la estrategia constituyente; y, c) "el tercer eslabón, que no se ha producido, es el desencadenamiento histórico." (Heinz Dieterich: 2001). A estas alturas el presidente venezolano ya no ofrece crear una nueva civilización, tan solo un Estado Socialista. Veredes Sancho… Fernando Zozaya, directivo de un exclusivo club caraqueño, ha dicho del actual proceso venezolano que “es una forma muy especial de socialismo”. Otros empresarios manifiestan que la Revolución no se ha interpuesto con sus negocios y culpan a Chávez de otras cosas como la corrupción, la intolerancia, el crimen y la inflación. Las objeciones al proceso revolucionario venezolano son varias y todas apuntan a debilitar su perfil revolucionario, por ejemplo, la Ley de Hidrocarburos sigue la línea débilmente reformista del gobierno de Isaías Medina Angarita en 1943. Pero lo más grave es la ausencia de formaciones políticas nacionales, que incluyan como actores del proceso a las mayorías populares en detrimento del apabullante personalismo y divismo político-mediático del líder. La personalidad del líder ha sustituido al Estado y a la revolución. Él es el cambio. El surgimiento del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), al parecer no resuelve la centralización del poder. Existe en la penumbra, casi en la clandestinidad, sin embargo, podría generar una estructura y plataforma política estable y efectiva para llevar adelante el socialismo del siglo XXI, siempre que logre un espacio en el escenario llanero. Alex Evans, un experto en estudios demoscópicos, ha cuantificado a los beneficiarios del proceso revolucionario, una élite conformada por el 5% de la población. Un pequeño sector social que raras veces ha encontrado un mejor clima para ganar, gastar y disfrutar su dinero. Escribir Comentario
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De ningún modo nos parece mal que un sector social emerja y se desarrolle como efecto de los procesos socioeconómicos locales, regionales y mundiales. Tampoco nos parece bien esta emergencia, simplemente es inevitable, más bien, nos interesa explicarlos o por lo menos describirlos. Si en Venezuela hay una Revolución, y como consecuencia de ella hay algunas clases que se enriquecen y disfrutan de gran bienestar y lujo, nos interesa saber cómo es esa revolución.

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