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La persecución punitiva contra Leysi Suárez es más que justificada. El 30º Juzgado Penal de Lima, acaba de abrirle instrucción penal por el presunto delito contra los símbolos y valores de la patria. Haciéndose extensiva esta vía crucis judicial, a la directora de la revista D’ Farándula, que dice, no arrepentirse de nada. Y quizás, con razón, pues aún no es conciente, de lo que significa enfrentar una acusación penal.
De seguro el osado cuadro de explícita desnudez de aquella dama montada sobre el lomo de una bestia, más allá de una carnada para atrapar al distinguido lector, enervando curiosidad y morbo, no habría tenido ninguna otra repercusión que el bla, bla, bla de unas semanas. Sin embargo, aquella irreverencia – con seguridad inconciente – de colocar la bandera peruana, como sutil tela de descanso, para el reposo, de una también, atrevida intimidad con sus posaderas al viento, evidenció obra de ultraje a tan excelso símbolo patrio. Y puede que se alegue desconocimiento del tipo penal y se pretenda argumentar que no hubo intención de ultraje. Mas, el principio “Ignorantia legis no excusar”, indica, que ignorar la ley no nos excusa de su cumplimiento. Además, sentarse desnudo sobre el símbolo patrio, evidencia un animus de menosprecio hacia el sentimiento nacional. Entendiéndose que el sentimiento nacional está encarnado en los símbolos y emblemas de la patria. Leysi y Daysi, tienen un camino largo por recorrer en este proceso. Claro que, con mandato de comparecencia restringida. Es decir, que deberán comparecer a juicio, cumpliendo ciertas reglas de conducta para no entorpecer su situación jurídica. La próxima, señoritas y señoras, quienes deseen publicidad, no lo hagan temerariamente, pues, utilizar la bandera como tela o toalla, es un gran riesgo para alcanzar sanción. Paulina Rubio, lo sabe. En su momento fue multada por la Secretaría de Gobernación de México, por haber aparecido desnuda, cubriéndose con la bandera de su país. Y es que esta mala praxis para extenderse como reguero de pólvora entre unas y otros ansiosos de portadas y flashes. Las banderas parecen haberse convertido en el trampolín perfecto a un opaco estrellato. Es como ese grito desesperado de hambre de titulares, que termina siempre con cuadros deprimentes de ignorancia judicial. La próxima en la lista parece ser la modelo chilena Pamela Díaz, a quien no le auguramos mucha suerte, ahora que acaba de publicitarse desnuda con la bandera de su país. Y es que percibiendo aquel sentimiento nacionalista de los chilenos, dudamos que les agraden tan bellas fotos. ¿O sí?
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