Mi Otro Yo
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| miércoles, 24/09/2008 | ||||||
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Tengo la impresión, a pesar de las cifras y la noticias, que emergió, entre nosotros, una nueva cultura de la coca, en realidad una nueva “cultura coquera”. En tiempos pretéritos, el consumo de la coca estaba circunscrito a los círculos laborales de las faenas agrícolas y los ritos religiosos. Los indios consumían y nadie moría por eso, tampoco se robaba. No había una cultura de consumo hedónico perverso y adicto-destructivo. En este inventario de ideas personales sobre problema tan álgido y crucial, que afectan especialmente, a tres países latinoamericanos como Colombia, Perú, Bolivia, y que repercuten en gran parte del mundo occidental, quiero decir una herejía con ánimo indagatorio. No nos preocupemos por el problema en nuestros países, hagámoslo por otros, todo esto cambiará. Veamos por qué En el siglo XIX y aún antes cultivábamos la quinina y pronto Europa, que la necesitó para combatir sus fiebres y temblores, encontró su sustituto terapéutico y acabó con nuestro árbol, dejándolo solo en nuestro escudo. Igual sucedió con el caucho, antes, exclusivos productores, muy pronto, los cultivos de otros países de oriente y del África, nos desplazaron y trajeron abajo los grandes y crueles negocios. Hoy, la coca y la marihuana, se producen exclusivamente en nuestros países. ¿Exclusivamente? No es así. Ya es posible encontrar una marihuana de mayor “calidad” (destructiva se entiende), en otros países que la producen en versiones más potentes, una superhierba, con concentraciones de sicoactivos de 24% de tetrahidrocannabinol (THC) frente a 5% o algo mas de la latinoamericana, según se desprende de investigaciones de la Coordinación Nacional de Política de Drogas de Suecia. Por otro lado, mientras, en señal de entusiasmo por el desarrollo turístico natural en la región, en otros países lejanos, repunta un neoturismo: el “Narcoturismo” holandés, una modalidad en alza, según informó la BBC en noviembre del 2007. Esta curiosa manera de hacer turismo, se produce en las fronteras de Holanda, allí, se vende drogas blandas en sus cafés, y como no hay control y límites, el turismo en busca de estas drogas se ha desbordado. Ciudades fronterizas con Bélgica, como Terneuzen y Maastricht, son de las más afectadas por la masa de consumidores de marihuana y achís. Solo en el puerto de Terneuzen, todos los días llegan hasta 2.500 consumidores “normales”, lo que no es problema, lo grave es que son demasiados. En su mayoría son belgas, 1 de cada 2, y franceses, 1 de cada 3, en promedio tienen 27 años de edad, según la Universidad de Gante. En esos lugares, la gente no discute como resolver ese problema, sino como hacer para que el “narcoturista” llegue mas rápido y no pierda tiempo en el camino. En California, las autoridades han instalado máquinas expendedoras de marihuana, para ser utilizados por personas a las que les recetaron droga por razones de salud. Bastará presentar la receta médica, enseguida se les tomará una fotografía y sus huellas digitales, antes de utilizar la máquina. Este hecho, es una realidad en 11 estados de los EE.UU. Uno de ellos es California, que en 1996, procedió a la legalización mediante un referéndum, tanto del cultivo como del uso de marihuana en pequeñas cantidades y con fines medicinales. Hoy se vende libremente a personas que están registradas como enfermas. El activista de esta campaña para legalizar la marihuana en esa ciudad es Dale Gieringer, jefe del capítulo californiano de NORML, la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes de la Marihuana. En el 2006, Jon Gettman, académico e investigador, así como partidario de la reclasificación de las drogas, o sea, darle a determinadas drogas un uso legal y terapéutico, sostuvo que la marihuana es, en términos de cantidad de cosecha anual, el cultivo más grande de ese país. Portavoces de la Agencia Antidrogas de EE.UU. (DEA), en un informe del 2005, consignaron la información de que en los EE.UU. se cultivaba 10 mil toneladas métricas anuales de marihuana, frente a 5.mil que se importaban de México y Canadá. En el Perú, la erradicación de drogas, cada año es mayor, por ejemplo, en el 2001 se erradicaron 6,436 has; en el 2007 ascendió a 11,056; en cuanto a las hectáreas dedicadas al cultivo de coca, en el 2001 se dedicaron 46.200 Has; en el 2007, las tierras ascendían a 53,700 has, es decir, cuanto mas se cultiva, más se erradica, entonces hay que decirle al productor de drogas de hoy, incluyendo a los cocaleros, que el futuro es sombrío para el negocio local, por lo tanto, es prioritario para los productores locales, buscar alternativas, otros cultivos, otras actividades, porque con seguridad, en el futuro inmediato, puede suceder lo mismo que pasó con la quinina, el guano, el caucho o acontece con la papa: nuestras riquezas naturales -de pronto- son sustituidas por nuevos productos mas baratos y de mayor eficacia o que se producen en otros lugares, en mejores condiciones y posibilidades de comercialización. A través del Programa de información USINFO.STATE.GOV, el presidente George Bush, el 17 septiembre 2004, dio a conocer la lista de los países del mundo considerados los principales productores de drogas, entre los que están Afganistán, Bahamas, Bolivia, Brasil, Birmania, China, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, India, Jamaica, Laos, México, Nigeria, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Venezuela y Vietnam. Según los expertos, en esta lista faltaría Tailandia, sin embargo, es un país que ha visto disminuir la producción de drogas y desaparecer el narcotráfico en su territorio. En este año (2008) los países productores de drogas son: Afganistán, Bolivia, Bahamas, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Haití, India, Jamaica, Laos, México, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela. Como podemos ver, el mercado es variable y nada es eterno. ¿Todo sigue igual? No. Hay variaciones, lentas, inevitables.
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En verdad, no sé qué pensar. Solo siento el temor que todo esto sea más grande que lo que percibo. La noticias, a veces dicen que las áreas de cultivos de drogas y alucinógenos disminuyen, pero todos los días se cazan a niños, jóvenes, adultos, ancianos, mujeres o varones, sanos o enfermos, ricos o pobres, transportando drogas por todo el mundo, y más en los países latinoamericanos..

La falta de “correa” y piconería no pueden ir contra el derecho a criticar nuestra fauna pol&iacu...






