|
Un informe de la Agencia de Noticias Reuters (mayo, 2007) nos reveló que, una cámara voladora teledirigida, se unirá a otros 4 millones de dispositivos de seguridad para vigilar a los ciudadanos del Reino Unido, uno de los países más vigilados del mundo, con una cámara por cada 14 habitantes. En Londres, un súbdito británico puede ser fotografiado 300 veces por esas cámaras, es más, muy pronto se expedirá un documento de identidad basado en los códigos genéticos del portador. Para la policía inglesa, esto apunta a una mayor eficacia en la lucha contra el crimen; los colectivos de defensa de derechos civiles y humanos están muy preocupados, por los impactos en las vidas de las personas. A los latinoamericanos, esto podría parecernos un sueño, por fin, se avizora una alternativa para luchar contra el crimen, con todo.
¿Puede tener efecto negativo la existencia de una red de tele-video-vigilancia? ¿Acaso no nos angustia no emplear modernos métodos de prevención del delito? Hay voces que consideran que estos adelantos - si bien útiles, sin embargo, sus efectos negativos pueden ser mayores que sus beneficios. En principio, podría acentuarse la desconfianza del ciudadano respecto del Estado, en la medida que éste no protege el derecho a la privacidad de los ciudadanos; incluso se arroga el poder de invadir e incrementar la vigilancia, dicen los ciudadanos de la Real Academia de Ingeniería Británica, una corporación de académicos y profesionales, concentrados en la investigación científica y técnica. Sorprendentemente, algunos policías ingleses, manifiestan que la proliferación de cámaras en las calles perturban el orden en zonas que antes eran tranquilas, pues tienen la impresión que las cámaras provocan ciertos comportamientos criminales. La profesora Kristie Ball, experta en seguridad de la Open University School, asevera que los individuos que perciben son vigilados, ensayan diversos modos de evitarla. Lo que sucede en las carreteras y con los vehículos es más que sorprendente. Gran Bretaña será el primer lugar del mundo que realiza un seguimiento detallado del parque automotor. 35 millones de vehículos diarios serán monitoreados por las cámaras de vigilancia y la policía, así como el servicio de inteligencia podrá conocer exactamente cual ha sido el itinerario de uno de ellos. Información que será almacenada, en espera de ser usada, por dos años. La idea es que el sistema de vigilancia pueda dar información de: dónde estaba un automóvil ayer, dónde esta ahora, que rutas tomó de un lugar otro, y claro, reconocer sus matriculas. Comparada con otras realidades, como la latinoamericana, esta situación le parece a algunos una maldición, La Maldición del Big Brother, que dio lugar a la pesadilla anti-autoritaria del inglés George Orwell, la novela “1984”. Escrita en los años 40, en un departamento del cuarto piso del edificio Canonbury Square, al norte de Londres. Esa casa hoy, esta vigilada por 32 cámaras de seguridad. Efectivamente, los millones de no criminales del mundo sentimos, cada vez más, a un poder que vigila, constantemente, nuestros movimientos, todos los días, desde la oscuridad. No es ficción, nuestra libertad hoy esta bajo control, por un Estado cada vez mas policíaco. Pero, ¿Solo por él? Para no parecer paranoicos o catastrofistas, debemos señalar que hay quienes como el catedrático Nigel Gilbert, piensan que toda esta parafernalia, puede ser quebrada por la corrupción o la habilidad de personajes como los hackers. Incluso, se les considera inútiles, al extremo de sugerir se les prohíba, hasta que prueben su utilidad. Visitas: 81
|