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La histórica reunión de George W. Bush con representantes del Congreso y los dos contrincantes en la carrera presidencial, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama, forzada por la grave crisis financiera que atraviesa el país, concluyó sin acuerdo sobre el plan de rescate de la economía propuesto por el presidente estadounidense, cifrado en 700 mil millones de dólares de ayuda.
Según algunos líderes demócratas, la culpa la tienen "McCain y su camarilla republicana", que "están bloqueando este proyecto de ley", ha asegurado Brad Sherman, representante por California. "Parece como si el senador John McCain se ha puesto de parte de los republicanos que apuestan por empezar con otro planteamiento completamente diferente", explicó Henry Waxman, otro representante demócrata. El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, cargó también contra McCain al salir de la Casa Blanca, asegurando que el senador "no dijo nada sustancial" durante la reunión y "dañó el proceso". Por su parte, el también demócrata Christopher Dodd, presidente del Comité de Banca del Senado, ha asegurado en declaraciones a la CNN que los republicanos, con su postura, no buscan "un rescate financiero, sino una operación de rescate de la campaña de John McCain". En la reunión, celebrada esta madrugada (hora española) y que duró aproximadamente una hora, los republicanos de más alto rango mostraron su oposición al principio de acuerdo alcanzado horas antes por el Comité de Banca del Senado, lo que obligará a continuar con las negociaciones. Richard Shelby, el senador republicano de mayor rango en el Comité de Banca, ha sido tajante:"No tenemos un acuerdo. Todavía hay un montón de opiniones". Del mismo modo, el líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, John Boehner, dijo en un comunicado que los integrantes de su partido no han dicho "sí a ningún acuerdo en este momento". En los últimos días, algunos republicanos han mencionado que el plan de intervención pública que planea llevar a cabo el Gobierno supone acabar con el "libre mercado e instaurar el socialismo". Ahora, según la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, los líderes del Congreso tendrán que continuar limando sus diferencias para tratar de llegar a un acuerdo sobre la propuesta del Gobierno, que irrita a los contribuyentes porque consiste en utilizar dinero público para salvar a bancos y entidades que en muchos casos han quebrado por una gestión deficiente. El debate, en el aire Sin perder el optimismo, Obama ha declarado que acabará por llegarse a un pacto. "Creo que finalmente alcanzaremos un acuerdo", afirmó el candidato, aunque precisó que "todavía queda trabajo por hacer". "Considero que se concretarán más debates entre el presidente (Bush), el secretario del Tesoro, Henry Paulson, la Casa Republicana y posiblemente los republicanos... para conseguir lo que quieren", agregó. Horas antes del encuentro, Obama aseguraba que veía "cerca" la aprobación. El candidato demócrata habló en una rueda de prensa en Clearwater, Florida, poco antes de viajar a Washington. "Ahora es tiempo de ir juntos, demócratas y republicanos. Tener un espíritu de cooperación por los estadounidenses", dijo. El senador por Illinois pidió unidad pero también apostó por alcanzar el acuerdo político y lanzó un mensaje tajante, asegurando que "la corrupción es un desperdicio de dinero y arruina los Derechos Humanos". Obama, que rechaza posponer el primer debate electoral y suspender la campaña por la crisis, como ha hecho John McCain, recordó que el terremoto en Wall Street llega con la Administración republicana al frente. Mientras, el candidato republicano trazó un mensaje en otra línea cuando habló desde Nueva York antes de la reunión. McCain aseguró que todo el futuro de la economía del país está "ahora en juego" y que el único debate que "importa es el del Capitolio". "Sabemos que esta crisis tiene serias implicaciones y consecuencias para nuestro país y para los otros", admitió el candidato republicano durante su asistencia al debate sobre energía organizado por el ex presidente Bill Clinton, como parte de las reuniones de la iniciativa global que lleva su nombre y que cada año celebra en paralelo a la Asamblea General de la ONU. La noche del miércoles, el candidato republicano ofreció una rueda de prensa para anunciar que interrumpe momentáneamente su campaña para volver a Washington y tomar parte en las negociaciones del paquete de ayuda del Congreso. El freno de la campaña republicana llegó un día después de que la cadena televisión ABC y The Washington Post hicieran pública su encuesta conjunta, en la que Obama se distancia 9 puntos porcentuales del senador McCain. La encuesta pone énfasis en la preocupación de los estadounidenses por la crisis financiera, que logra colocarse como prioridad sobre otros temas como Irak. Además, el republicano propuso retrasar el primer debate electoral de la campaña, previsto para este viernes, pero Obama ha rechazado esta petición y ha alegado que "hacer frente a más de una cosa al mismo tiempo es parte del trabajo de un presidente".elpais.com Visitas: 97
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