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El ex dictador convirtió al SIN en eje de la “guerra sucia”, dejando mil y una pruebas de los crímenes de lesa humanidad
Al llegar en 1990 a Palacio de Gobierno, Alberto Fujimori, seducido por los cantos de sirena de su asesor en las sombras, Vladimiro Montesinos, convirtió al entonces reducido Servicio de Inteligencia Nacional, SIN, en una maquinaria de inmenso poder, para instaurar una política de terror del Estado y arrasar contra quienes se cruzaran en su camino. De un plumazo aprobó las “partidas de reserva I y II ” para desviar “fondos secretos” al SIN, sin tener que responder a nadie por el uso de esas partidas clandestinas pero que, a la larga, constituyeron pruebas concluyentes del financiamiento del siniestro Grupo Colina para perpetrar crímenes de lesa humanidad.  Ni las aguas de Las Huaringas podrán salvarlo Precisamente, dos de las matanzas del escuadrón de la muerte que dirigía el mayor EP (r ) Santiago Martin Rivas, los casos de Barrios Altos y La Cantuta, fueron determinantes para que la Corte Suprema de Justicia de Chile, aprobase la extradición del ex dictador, procesado actualmente en la sala judicial de la DIROES.  El video Kouri Montesinos La hipótesis esgrimida por la defensa, a cargo de César Nakazaki, , bajo el argumento de que Fujimori desconocía los crímenes del grupo Colina, a cuyos verdugos financió, promocionó, protegió y amnistió, ha quedado SIN sustento ante pruebas plenas, como los decretos supremos del desvío de fondos entre otras lindezas.Y, por si fuera poco, en la famosa salita del SIN, Montesinos tuvo la “brillante idea” de filmar las escandalosas escenas en las que sobornaba a congresistas, empresarios y dueños de canales de televisión, con dinero procedente del Tesoro Público. Las pruebas documentales dejadas en el SIN, incluyendo videos y testimonios, constituyen parte de los hechos , comprobados plenamente durante el proceso judicial, y que dejan al ex dictador atrapado SIN salida en su laberinto de crímenes y corrupción- … por lo que su repetitiva “amnesia” es irrelevante. Danza de mil millones de soles
La maquinaria de sustracción al Tesoro Público que montó , dejó una extensa documentación oficial y testimonios que ha llevado a los magistrados que investigan los desvíos de fondos públicos a demostrar que entre julio de 1990 y diciembre del 2000 se produjo un retiro irregular de fondos de hasta 916´067,191 nuevos soles, equivalentes a US$ 325´828,000. Para las partidas Reserva I y II, refrendadas por decretos supremos que firmó Fujimori, se organizaron “desvíos” en las partidas presupuestales de los ministerios de Defensa y del Interior y del Ejército Peruano.
De esa manera, el superpoderoso SIN, dependía directamente del asesor presidencial, Vladimiro Montesinos, quien solo daba cuentas al ex dictador, aparte de ser “el poder tras el trono”, como señala la Embajada de Estados Unidos en uno de los documentos desclasificados recientemente. El cuantioso desvío de fondos comenzó en diciembre de 1990 con la creación de las partidas para “Acciones Reservadas” en el presupuesto del SIN, estableciéndose que a este pozo debían desviarse, mensualmente, desde los presupuestos de los ministerios de Defensa y del Interior, lo mismo que de los Institutos armados y del propio SIN, así como del Consejo Supremo de Justicia Militar, sumas que fluctuaban desde los 500 mil hasta los 10 u 11 millones de soles. El Ministerio de Economía y Finanzas debía facilitar las operaciones mensuales, y los montos de las sustracciones crecieron con la década y en las cercanías de las elecciones del 2000. Precisamente de esta partida, salieron los fondos para la reelección de Fujimori. El sistema comenzó a funcionar a partir de una orden verbal de Fujimori, impartida al jefe formal del SIN, a los ministros respectivos y a los comandantes generales. Como se sabe, en la mayoría de casos la orden fue verbal, pero , hay pruebas escritas que quedaron para el dolor de cabeza de la defensa fuhimorista, como la disposición al ministro del Interior, que sí ha dejado huella escrita: el oficio 075-99-IN del 27 de octubre de 1999. Además, la confirmación de la orden presidencial verbal está refrendada en declaraciones judicializadas de casi todos los ministros de Defensa y del Interior, los jefes formales del SIN y su Administrador o los responsables de cada instituto castrense. Los siameses en acción Cuando eran el poder total... Para “dinamizar” las características compulsivas de la sustracción de fondos públicos se dispuso que las partidas desviadas confluyeran exclusivamente en las manos de Vladimiro Montesinos Torres y de nadie más, pese a que el SIN tenía un “jefe” nominal… pero.... actuaba como títere del Doc.Montesinos era el único responsable del manejo de la partida “Acciones Reservadas” por obra y gracia de Fujimori . Los siameses de la corrupción disponían y disfrutaban del fondo sin control ni supervisión de nadie. Como en las organizaciones mafiosas, Fujimori dispuso que el dinero no fuese girado en cheque, como es norma en el Sector Público para la rendición de cuentas, sino que se depositara en efectivo y se cambiara dólares. Con una ingenuidad casi infantil, el ex dictador y su “asesor de inteligencia” creían que borrarían rastros de sus estropicios con el cuento de “partidas secretas”. Una para ti, otra para mí Pinchi Pinchi los delató Los siameses del terror se creían los Vito Corleone que podían desfondar el Tesoro Público pero , piratas al fin y al cabo, desconfiaban mutuamente de sus “metidas de uña”, por lo que decidieron tomar recaudos ante eventuales entuertos en el reparto del botín.Matilde Pinchi Pinchi, la ex testaferro del Doc, reveló ante los tribunales que los socios de la dictadura decidieron que la partida “Reserva I” era para el manejo y beneficio de Fujimori mientras que la “Reserva II”, se destinaba a Vladimiro Montesinos. De otro lado al ser interrogado por la jueza Victoria Sánchez, el ex jefe nominal del SIN, general EP ( r) Julio Salazar Monroe declaró: - El Doctor manejaba unas partidas llamadas Reserva I y Reserva II, que eran entregados por Fujimori (...) del año 1991 a 1998 sumarían aproximadamente 178 millones de soles, entre las dos partidas (...) Era una cosa directa entre Montesinos y el Presidente. Al día siguiente el doctor traía (al SIN) las resoluciones firmadas por Fujimori. -Miembros del Grupo Colina coinciden en declarar que se entregaban reconocimientos, gratificaciones extras, ¿quién se los daba?- insistió la magistrada. -Puede ser Vladimiro Montesinos- respondió Salazar. Recompensas
 Pedro Suppo Pedro Suppo, ex agente del ‘escuadrón de la muerte’ declaró que en noviembre de 1993 los altos mandos del Ejército ofrecían una cuantiosa recompensa a los agentes de Colina que decidieran comparecer ante el fuero militar por el caso Cantuta.-Al llegar a Lima me enteré de que habían pedido voluntarios para el proceso en el fuero militar. Se comentó que a los agentes sentenciados les dieron US$ 50 mil y a los oficiales US$ 100 mil- dijo Suppo. El también agente de Colina Pablo Atúncar Cama, recordó que cada integrante del destacamento recibía mensualmente US$ 150 repartidos en quincenas. Dijo que, en caso alguna operación resultase fallida, recibirían US$ 100 mil para salir de inmediato del país y así no comprometer con su presencia al Ejército. Decretos SupremosEl ex asesor Vladimiro Montesinos asumió la jefatura real del Servicio de Inteligencia Nacional y tuvo el control del manejo de los fondos públicos de esta institución para financiar la aplicación de una política de guerra sucia durante la lucha anti subversiva por disposición del ex presidente Alberto Fujimori.  Fiscal Avelino Guillén Así lo afirmó, el fiscal supremo adjunto Avelino Guillén al precisar que el ex mandatario permitió que Montesinos Torres tuviera no solo el manejo de los fondos asignados al SIN sino también las sumas de dinero que ilegalmente fueron derivadas desde diversos sectores a dicha institución para la comisión de actos ilícitos. El magistrado presentó, además, una serie de documentos con los que busca acreditar que para poder implementar una estrategia paralela de guerra sucia, el ex mandatario dispuso que Vladimiro Montesinos asumiera el control de todos los aparatos de inteligencia de nuestro país. Las pruebas documentales son más que suficientes, para establecer que la doble estategia en la lucha antisubversiva, una legal y otra clandestina, eran obra de la "genialidad" perversa de Fujimori y su intocable asesor. Camina como pato...En un nuevo giro de su estrategia legal, el abogado César Nakazaki, intenta ahora “restar importancia” a los documentos presentados por la Fiscalía y que serán leídos en las próximas audiencias públicas. En ese sentido, argumentó que las pruebas documentarias de la fiscalía “presentan problemas de eficacia probatoria” e insistió que hasta ahora no está acreditado que su patrocinado haya financiado las acciones del Grupo Colina. Nakazaki olvida que, en este mismo tribunal, los expertos en Derecho Internacional recordaron que en otros procesos de violaciones a los derechos humanos, se estableció la “guerra sucia” con los “fondos reservados” que se manejaban como “secreto de Estado” para financiar a los escuadrones de la muerte.En caso contrario, debería establecerse en qué se invirtieron los “fondos reservados”, por qué solo eran manejados por Fujimori y Montesinos sin supervisión y cómo es que el Grupo Colina “actuaba por su cuenta” pese a ser un destacamento adscrito oficialmente al Servicio de Inteligencia del Ejército, SIE. Y por qué razones Fujìmori, lejos de investigar las denuncias contra los verdugos del Grupo Colina, los protegió hasta la desesperación , incluyendo una vergonzosa amnistía y la escandalosa “Ley de Interpretación Auténtica”. Como señala el adagio popular: camina como pato, tiene plumas de pato, nada como pato, grazna cuá cuá como pato…y dice que no es pato.
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