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¿Inteligencia, empresarios despechados, colaboradores de la justicia o una red de ex agentes del SIN?
El otro lado del escándalo político que remece al país, es que salió a la luz por la difusión de grabaciones telefónicas que, necesariamente, debieron ser interceptadas por modernos equipos electrónicos de chuponeo, así como un largo seguimiento a los implicados, en el negociado y espionaje en el alto mundo de los hidrocarburos. No se trata de una fotografía indiscreta, que pudo ser tomada hasta con un teléfono celular, ni la sustracción de documentos comprometedores, sino, del espionaje telefónico a dos pesos pesados de la política nacional, hablando sobre las coimas astronómicas para obtener concesiones petroleras en la selva.
Los numerosos audios difundidos demuestran que el seguimiento al ex ministro aprista, Rómulo León Alegría, y al destituido miembro del directorio de Perú-Petro , Alberto Quimper, demandó una tarea propia de expertos en inteligencia, así como un personal técnico que debería cubrir la interceptación telefónica de día y de noche. De otro lado, los “chuponeadores” conocían las voces de los implicados, la hora y líneas telefónicas en que se iban a realizar las conversaciones, entre otros detalles que descartan la intervención de “espontáneos” o novatos en el arte sutil de la inteligencia de cualquier pelaje. Chuponeo a la carta María Luisa Zanatta La interceptación telefónica que realizaban desde la década del 70 los servicios de inteligencia, era bastante rudimentaria y fácilmente detectable, hasta que a fines de 1994, a pedido del ex asesor presidencial, Vladimiro Montesinos, se compraron modernos equipos, de origen israelí , de mayor capacidad. La ex agente del Servicio de Inteligencia del Ejército, suboficial E`P (r ), Luisa Zanatta, reveló que los equipos llegaron con instructor y todo. Quince días de clases bastaron para aprender el manejo de estos aparatos para la joven quien, hizo las veces de traductora con sus 2 años de inglés. De esa manera, el SIN se modernizó, aunque, mezclando las tareas de inteligencia con el chantaje a empresarios y espionaje a los políticos opositores. En ese entonces la computadora para intervenir las comunicaciones, apodada “Octopussi” , funcionaba como una audiograbadora múltiple y además registraba cómodamente todos los números telefónicos de las llamadas que recibía el interceptado, imprimiendo las copias necesarias con la identidad de los usuarios.
Precisamente, con los nuevos equipos israelíes se trabajó en la campaña de 1995. El mayor EP Ricardo Anderson Kohatsu del SIE -a quien en 1997 se le acusara de participar en las torturas a la agente Leonor La Rosa- era jefe de Luisa Zanatta. ¿Y los equipos?
 Sistema de intercepción Con el derrumbe de la dictadura fujimontesinista, varios de los equipos de “chuponeo telefónico” se hicieron humo y cayeron en manos de los ex agentes del Servicio de Inteligencia Nacional, es decir los hombres de confianza del encarcelado ex asesor presidencial, Vladimiro Montesinos. A mediados del 2001 se hizo evidente la aparición de un mercado negro de grabaciones telefónicas que incluían desde el chantaje sexual hasta los líos tributarios y negociados. Los afectados guardaban silencio por razones obvias. Los espías desempleados, debido a larga temporada de Montesinos tras las rejas, habrían conformado una red clandestina para ampliar su cartera de clientes, desde los problemas de alcoba hasta los sobornos y otras corruptelas. Inteligencia por todos lados Cobró como León, fugó como liebre El denunciante de este negociado es el ex ministro del Interior, Fernando Rospigliosi, quien tuvo bajo su jurisdicción los servicios de inteligencia. El periodista, Beto Ortiz, lo acusó de espiar sus correos electrónicos, pero la denuncia nunca fue comprobada. Alberto Quimper, el chuponeado, fue abogado de César Almeyda, el controvertido jefe del Consejo Nacional de Inteligencia durante el régimen del ex presidente, Alejandro Toledo, por lo que debía estar alertado sobre estos enjuagues de los James Bond tercermundistas. Rómulo León Alegría, ex congresista y ducho en salvar denuncias penales, también conocía cómo actuaba el espionaje telefónico, por lo que resulta inconcebible que se haya “regalado” hablando de sus negociados vía telefónica. Como eran pesos pesados, con amigos en los servicios de inteligencia, lo más probable es que recurrieran a teléfonos encriptados , se supone a prueba de chuponeo, lo que explica su confianza para hablar de sus negociados como si se tratase de ir a una pollada. En ese caso, estos personajes habrían caído redondos si es que un agente de inteligencia hubiera conocido la clave secreta de sus líneas telefónicas. El asunto se complica si tenemos en cuenta, que otros personajes del entorno fueron chuponeados en numerosas oportunidades. Ex agentes del SIN Huamán Azcurra La hipótesis de una red clandestina, conformada por una especie de "service" de ex agentes del SIN que cuentan con equipos de chuponeo, cobra fuerza en ciertos medios, por el extraño curso de los acontecimientos, donde se deja entrever un psico social al estilo de Vladimiro Montesinos.Las sospechas aumentan debido a que, en los últimos audios, se intenta involucrar posteriormente al premier Jorge del Castillo, a quien los fujimoristas se la tienen jurada por declarar ante los tribunales las barrabasadas perpetradas por el ex dictador en el autogolpe del 5 de abril de 1992. Se debe tener en cuenta que el objetivo de un psicosocial, a lo Montesinos, no era aportar una prueba judicial sino sembrar las dudas y difamar a los políticos opositores, a través de audios y filmaciones a través de su hombre de confianza, coronel EP (r ) Roberto Huamán Azcurra. ¿Es inverosímil esta hipótesis? Con el Doc todo es posible. Colaboradores y rivales Quimper, único detenido La otra versión apunta a personajes del entorno más alto de la petrolera estatal quienes, a manera de Garganta Profunda, decidieron destapar el negociado de León y Quimper por lo que, en realidad, sería la punta del iceberg de la mega corrupción.De esa manera, la denuncia se convertiría en el detonante de una avalancha que tendría el "efecto dominó" sobre otras licitaciones, con consecuencias policiales y políticas inimaginables. Solo así se comprendería cómo es que se chuponearon, no solo las conversacones telefónicas de León y Quimper sino de otros personajes relacionados a las altas esferas de Perùpetro. En todo caso, serían los autores intelectuales que alquilaron a los ex espías para el operativo. La tercera versión, sobre supuestos empesarios marginados de las licitaciones no tiene mayor asidero, salvo que hayan sido los "financistas" de una operación que habría contado con la complicidad de funcionarios de la empresa estatal y ex agentes de inteligencia que "alquilan" sus servicios de "chuponeo telefónico" al mayor postor...¿y usted qué opina?
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