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No es un cristal sino la resina de árboles coníferos, de hace 25 a 40 millones de años, que sufrió un proceso de fosilización dentro de los estratos de la era terciara, denominándosele “piedra preciosa ” por su transparencia, brillo y dureza.
Esta sustancia liviana y quebradiza, mensajera de una época remota, cuando se extinguían los dinosaurios y empezaba el reinado de los mamíferos, fue considerada una “piedra mágica” por las primeras civilizaciones debido a su exótico aroma, capacidad de formar un campo magnético que atrae pequeñas cocas, al ser frotada, y sus propiedades curativas. Recuerdos de la era terciaria
La resina era una defensa del árbol contra las enfermedades e insectos, en un proceso que no ha sido esclarecido plenamente por la ciencia.
Cuando la corteza del árbol era abierta , por enfermedades o acción de los escarabajos de madera u otros insectos, la resina exudada se escurría tapando la herida, llegando a cubrir burbujas de aire, gotas de agua, partículas de polvo o pequeños seres vivos. En el proceso quedaron atrapados vegetales de esa época remota, como orquídeas, hongos, musgos, líquenes, semillas y un sinfín de flores diminutas, así como insectos, gusanos y otro tipo de animales, desde hormigas, arañas, mosquitos, abejas, termitas, mariposas y libélulas hasta lagartijas, ranas y escorpiones. De esa manera se encapsularon y preservaron, como inclusiones fósiles pero sin el encogimiento que normalmente causan las deshidrataciones, con lo que podemos observar al animal o vegetal, exactamente como eran en ese entonces.  Insecto de hace 40 millones de años Y, aunque parezca increíble, este encapsulado al vacío permitió que se conserve la estructura celular y hasta fragmentos de su ADN, facilitando el estudio de las formas de vida en la época terciaria, como si se tratara de una fotografía del pasado remoto. Las inclusiones no solo dan belleza exótica a una pieza de ámbar, sino que proporcionan importante información para los científicos sobre la vida de hace millones de años, incluso con especies desaparecidas. El tamaño, el tipo de espécimen, su visibilidad, la cantidad y hasta la posición son factores importantes que intervienen en la valuación de una pieza. Los colores del ámbar Tiene siete colores, donde el amarillo es el más común , seguido del naranja (cognac), rojo (cherry), blanco, café (cajeta), verde azuloso y "negro" o musgo, aparte de una amplia gama de tonalidades (tonos obscuros de otros colores) que son menos frecuentes que el amarillo.
El ámbar que se encuentra mayormente es dorado y naranja, mientras que el rojo, de la localidad mexicana de Chiapas, es uno los más hermosos, valorados y apreciados. En Europa, se forma a partir de la resina del Pinus Succinifera, en tanto que en América proviene de la leguminosa Hymenaea Courbaril conocida en México como Guapinol y en Nicaragua y República Dominicana como Algarrobo, perteneciente del período geológico terciario. CaracterísticasNo es un mineral, tiene origen orgánico, con una estructura amorfa, al empezar su proceso como una masa resinosa que se extendía sobre la corteza, cubriendo lo que tenía a su alcance. 
Es duro, ligero y frágil (quebradizo) pero se esculpe fácilmente. En ocasiones es opaco o transparente y translucido, con brillo resinoso. Es soluble al alcohol pero insoluble en agua. Por destilación se separan sus aceites esenciales Aunque parezca lo contrario, no flota sobre el agua por ser más denso. Arde con una llama brillante y despide un olor agradable, el incienso. Una de sus características más conocidas es que se electroliza por simple frotamiento, creando un campo electromagnético que atrae cuerpos ligeros, como pedacitos de papel. En ocasiones se puede observar los colores de! arco iris causados por la interferencia de la luz con las burbujas o por insectos que quedaron atrapados en él. Cada pieza de ámbar es única en su forma, color y mezcla.  La resina que se convierte en un regalo de la naturaleza ¿Sabías que…?
El primer lugar registrado como fuente original del ámbar es la región del Mar Báltico donde empezó a ser considerado piedra mágica, La pieza de ámbar más antigua trabajada por el hombre data de hace 30 mil años y se encontró en Hannover, Alemania. En la antigua Grecia era venerado como parte de su mitología, considerando a los insectos y otras inclusiones como un regalo de los dioses. En el año 1600 antes de Cristo se convirtió en un producto muy apreciado.
En el Imperio Romano, del siglo IV al I1 a.c.; las piedras a las que se atribuían poderes curativos o mágicos, entre ellos el ámbar, eran prescritas al paciente por un médico para aliviar algún padecimiento. Era tal la importancia que se le prestaba, que los romanos establecieron rutas de comercio de este material que cruzaban Europa hasta el Mar Báltico, la principal zona de origen. Egipcios, griegos y romanos los estimaron por su caresa, tanto como el oro; y a mediados del siglo XVI y XVIII datan los más estimados objetos de arte construidos con él. En México y Centroamérica jugó un papel importante en el aspecto mágico ritual vinculado a las prácticas curativas y preventivas de la medicina náhuatl y tradicional los ritos funerarios y a su uso ornato y como elementos de prestigio y reconocimiento social.  Pendientes de ámbar Antes de la conquista española, ocurrida en el siglo XVI, algunos pueblos de México y Centroamérica utilizaban el ámbar para distinguir a los grandes soldados que no temían ni a la guerra ni a la muerteLos chiapanecas (pueblo de origen maya que ocupó el centro del actual estado de Chiapas) usaban cristales de ámbar encajados en las telas nasales que les hacía lucir la nariz "como trompa grande", según la descripción del fraile cronista Francisco Ximénez. Entre los Mexicas era utilizado como adorno personal como elemento de distinción de rango entre los comerciantes pochtecas, miembros de la clase alta, guerreros y hombres valientes En el siglo XVI, el físico inglés Gilbert le dio el nombre de "Vis Elecctria", vocablo que inspiró a otro inglés para crear la palabra electricidad.
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