¿Cree en la justicia del hombre o en la de Dios? ¿Cuán grande es su fe o su agnosticismo? ¿Cree en el perdón de los pecados, en la salvación de las almas y en la vida eterna? Esto no es la homilía de la misa de los domingos ni mucho menos un llamado a la conversión, sino la serie de situaciones que vivirán los personajes en la comedia La abogada de los necios, dirigida y adaptada por el actor Bruno Odar.
Con 25 años en la actuación, Odar se define como un ser humano en constante aprendizaje en el arte escénico, en la docencia y ahora en la dirección de nuevas producciones teatrales.
“Es una obra de corte familiar, muy de pueblo, una comedia que tiene mucho mensaje. Además, lo que pretendemos es realizar funciones itinerantes para llevarla al Cono Norte y así difundirla en todos los niveles”, señaló.
En La abogada de los necios, el tema gira “en torno a la intersección de la Virgen María. Si lo enfocamos desde el punto de vista religioso, entenderemos la verdadera labor de la virgen y su misericordiosa presencia”.
Sin embargo, si el enfoque es desde un punto de vista social, “es una reflexión acerca de la justicia humana. En este caso, el personaje del demonio, interpretado por Carlos Cano, es el que más se asemeja a lo que son los seres humanos cuando juzgamos al otro. Y castigamos con todo el peso de la ley”.
También constituye un fresco que representa a la sociedad. “Aquí encontraremos a todas las clases. Está la clase baja representada por Juan Grillo y su amigo Chicco. La clase media, por el panadero y su mujer, que son explotadores y arribistas. También tenemos a la clase alta y el clero, que tampoco ejercen bien sus funciones. Por último, la clase lumpen, que toma la justicia por sus propias manos.”
Llamado a la reflexión
Odar se considera un católico practicante y con grandes deseos de continuar dirigiendo este tipo de obras reflexivas. “Soy un católico raro, como dicen mis amigos del teatro. Realizar obras de contenido religioso significa mostrar a la gente cuál es la visión de un católico y luego ir más allá, con una lectura mucho más amplia de lo que son dogmas.”
Gran parte de los fondos recaudados de esta obra es a beneficio del asentamiento humano Francisco de Asís de Ñaña, que recibe apoyo de la asociación cultural Diez Talentos, dirigida por Odar junto a su esposa Julia Ruiz y el sacerdote franciscano Ángelo Costa.(Andina)