|
Creada en 1889 como “una tabla parlante para comunicarse con el alma de los difuntos”, la ouija se ha convertido en un juego peligroso, llegando a suscitar casos de histeria colectiva en estudiantes, quienes se creían poseídos por el demonio o espíritus diabólicos.
Las experiencias que aseguran tener los médium, se ponen a disposición de cualquiera mediante el juego de la Ouija, sin tener en cuenta que puede convertirse en el detonante de ciertos traumas psicológicos o temores yacentes en el subconsciente. Ola histérica en la selva  Histerismo en alumnos que jugaron la ouija El 10 de septiembre del 2007, después de jugar la ouija en Saposoa, región de San Martín, 29 alumnos del colegio agroindustrial Félix Vargas mostraron conductas agresivas , aunque el incidente pasó inadvertido.Sin embargo, seis días después la misma reacción histérica se apoderó de cinco alumnos del colegio Antonio Raimondi, en la misma localidad, quienes habían jugado la ouija. El 18 de septiembre, dos alumnas de un colegio de Yarinacocha, región de Ucayali, convulsionaron durante su clase de religión, tras haber participado el día anterior en el juego de la ouija. Gritaban que eran poseídas por Satanás. La profesora Gisela Vela declaró que, al leer un texto de la Biblia, las alumnas comenzaron a lanzar improperios y luego sufrieron ataques dentro del aula. Las menores F.B.Q y B.L.S. "mostraban un comportamiento extraño, como si alguien estuviera dentro de ellas, exhibían una fuerza sobrenatural y proferían gritos e insultos", explicó la maestra.  En todo el mundo se han registrado casos similares Al día siguiente otra alumna del mismo centro de estudios presentó convulsiones y tenía los ojos desorbitados. Su estado provocó pánico entre sus compañeros de aula, algunos sufrieron desmayos. Un caso similar se registró en noviembre del 2006 en México, cuando 19 estudiantes de un colegio en el municipio de Huatabampo, estado de Sonora, empezaron a reír sin control, luego experimentaron mareos, vómitos, alucinaciones y desmayos. Los muchachos fueron atendidos en el hospital del municipio, pero nunca se esclareció el mal que los aquejaba. Se estableció que los menores habían frecuentando una secta de seguidores de Satanás y habían jugado a la ouija con ellos. Se trata, pues, de una experiencia que puede tornarse peligrosa, debido a que puede profundizar en aspectos desconocidos del subconsciente, sin la asistencia de profesionales de la salud mental, por lo que los resultados a veces resultan ser desastrosos. El problema no es que surjan los seres diabólicos o espíritus de difuntos, sino que emerjan nuestros demonios interiores, pesadillas que guardamos en lo más profundo del subconsciente y que pueden llevarnos a la desesperación, según señalan destacados psicólogos. Todo empezó como jugando A mediados del siglo XIX se vivía una “corriente espiritista” en Europa, lo que dio lugar a la aparición de médium para todos los gustos, hasta que William e Isaac Fuld, de Baltimore, Maryland, que empezaron a fabricar en 1889 la primera “tabla parlante” con el más allá.  William Fuld No obstante, el 18 de mayo de 1890 se registró una patente declarando a Elijah J. Bond como su inventor, William H. A. Maupin y Charles W. Kennard como titulares. Lo cierto es que la proliferación de estas tablas parlantes, al alcance de todos los bolsillos, dejó sin piso al negocio de los médium, pseudos parapsicólogos y charlatanes , a quienes no les quedó otra opción que sumarse a los seguidores de la ouija o declararse en bancarrota. Lo que empezó como jugando, tuvo su Boom después de las dos guerras mundiales, ante la desesperación de las viudas por comunicarse con sus maridos muertos en combate, y la empresa de los hermanos Fuld apenas pudo responder a la demanda. La patente fue vendida a William Fuld, antiguo empleado de Kennard, cuya compañía comercializó el juguete hasta que la empresa Parker Brothers adquirió los derechos en 1966. Las presuntas comunicaciones con el más allá tuvieron fines más terrenales, al movilizar millones de dólares con la “tabla parlante”. Aparece la ouija Con una visión marketera, William Fuld bautizó el juego con la palabra “ouija”, con lo quue le daba una aureola de misterio aunque, en realidad, su origen es más prosaico debido a que es una mezcla de los vocablos oui y ja, 'sí' en francés y alemán respectivamente.  Un tablero con muchas sorpresas El juego de la ouija no tiene aditamentos costosos y su práctica es relativamente sencilla, aunque puede ser una llave a nuestro subconsciente, como dicen los psicólogos, o una comunicación con una dimensión espiritual, tal como insisten sus seguidores. Consiste en un tablero que tiene las letras del alfabeto y los números del 0 al 9 inscritos al centro. En un lugar preferente, generalmente en la parte superior, se encuentran las palabras Sí y No. Como guía se utiliza cualquier adminículo (pequeña flecha o cualquier objeto puntiagudo) que debe tener la única función de señalar. Hay quienes utilizan una copa de licor, vasos de cristal y hasta lapiceros. El juego consiste en realizar preguntas y poner las manos de los participantes sobre el marcador, que se desplazará lentamente sobre las letras del tablero e irá indicando letra a letra el contenido final del mensaje que se supone es de ultratumba. ¿Hay alguien ahí?  ¿Hay alguien ahí? Al iniciar las sesiones se pide a los asistentes concentrarse hasta llegar a la relajación mental, con el objetivo de buscar la comunicación con los espíritus de los difuntos o seres que habitan en una supuesta dimensión astral.Generalmente se invoca al espíritu de un difunto, en nombre de Dios, para alejar a los seres demoníacos, según afirman los amantes de este juego. Se comienza con la pregunta clásica: “¿Hay alguien ahí?”. En caso de que el señalador, movido inconscientemente por los participantes, se desplace hacia la palabra “Sí”, se empiezan con las preguntas y respuestas.
Visitas: 1320
|