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Aventuras de alcoba con esposas de empresarios millonarios, chantaje sexual y esculturales modelos convertidas en burriers rodean el turbulento Caso Calígula, un crimen perpetrado hace más de quince años y que muchos prefieren olvidar por temor a los escándalos. El asesinato de Fernando de Romaña Azalde , Calígula, y Julio César Domínguez Barsallo, es otra de las leyendas urbanas en la juventud desenfrenada que se lanza cada noche en busca de aventuras y placer, en las discotecas de moda y los paraísos artificiales de la cocaína, marihuana o éxtasis. Han corrido ríos de tinta en los diarios y revistas, los programas de televisión agotaron las más descabelladas hipótesis y hasta se filmaron películas ajenas a la realidad, pero el crimen nunca se esclareció y se prefirió arrojar un manto de silencio para sepultar fantasmas y demonios. El 13 de febrero de 1992, la víspera del Día del Amor y la Amistad, Calígula y Domínguez, conocido también como El Chato, enrumbaron al Bembo`s pero , por circunstancias nunca esclarecidas, cayeron en una emboscada, en el kilómetro 17 de la carretera a Cieneguilla. Hijo engreído de una familia miraflorina de clase media, Fernando se ganó el apelativo de Calígula porque de niño se dio maña para espectar la película sobre el desquiciado emperador romano. Su carácter violento se hizo patente cuando le llamaron la atención en el colegio. El irascible muchacho no tuvo mejor idea que descargar su furia arremetiendo con una camioneta contra las puertas del plantel. Templó músculos en los gimnasios y practicó artes marciales para suplir su baja estatura. En su turbulenta adolescencia de casacas de cuero, motocicletas y vacilones en discotecas, organizó el clan que se impondría en el mundo femenino del jet set miraflorino. El Clan Calígula empezó a crecer con otros jóvenes amantes de las diversiones extremas como Luis Mannarelli Rachitoff, Horacio Puccio Bayona, William Castillo y Fernando Fonseca, El Traga. Tienen mujeres, dinero, aventuras a la mano. Es la época dorada de los niños malos. Su fama los lleva al mundo de la televisión. Calígula es filmado llevando en su motocicleta a reinas de belleza, su hermana, Giuliana, participa en un programa cómico, y Mannarelli es elegido como modelo para el spot publicitario de una bebida gaseosa. De acuerdo a un informe de la División de Homicidios, el Clan Calígula era hasta entonces un grupo de muchachos desenfrenados que cambia ante la aparición de un sinuoso personaje: Alejandro Gonzales Ramírez, conocido como Jano, quien públicamente se ufanaba de ser sobrino del ex ministro del Interior, Agustín Mantilla. Los reclutadores de burrier habían echado el ojo al Clan Calígula por su popularidad entre las muchachas que deambulaban en las discotecas, circunstancia que consideraban imprescindible para su negocio. Ese fue el primer paso al camino sin retorno de las drogas.
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