FIP: La lucha de Jineth Bedoya, periodista torturada y abusada por paramilitares

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Una gran cantidad de periodistas esperaba en la entrada principal de los Juzgados Especializados de Bogotá, Colombia, la mañana del pasado 1 de marzo.

Ese día la periodista Jineth Bedoya Lima declaraba una vez más en contra de sus secuestradores, torturadores y violadores, y tendría que recordar de nuevo los peores momentos de su vida.

Pasadas la nueve de la mañana Bedoya Lima llegó acompañada del Procurador General de Colombia, Fernando Carrillo Flórez, quien manifestó su respaldo hacia ella y su lucha por la búsqueda de justicia.

De inmediato la periodista se dirigió al nivel 4 del edificio en donde se llevaría a cabo la audiencia fijada por el Juzgado Quinto Penal Especializado. Allí la esperaban colegas, amigos, representantes de entidades de prensa, organizaciones de mujeres, algunos congresistas y funcionarios internacionales.

Un nivel abajo ese mismo día se realizaba una audiencia en el caso de la periodista Claudia Julieta Duque, quien fue torturada y secuestrada por integrantes del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), el desaparecido aparato de inteligencia colombiana.

Los dos casos son emblemáticos a nivel mundial y reflejan la dura realidad a la que se han enfrentado durante muchos años los periodistas colombianos.

Ese 1 de marzo, Jineth Bedoya vestía de verde, un verde que para muchos significa esperanza.

No se permite el ingreso de la prensa

Pese a la gran cantidad de periodistas presentes en el edificio, no se permitió el ingreso de los mismos y quien logró entrar tuvo que evitar grabar o tomar imágenes, pues la autoridad judicial amenazó con desalojarlos.

El juez Juan Carlos Pérez Galindo, a cargo del proceso, justificó su decisión diciendo que: “El juzgado desde el primer momento negó el acceso al público más aún cuando en todas las redes sociales y en todos los medios de comunicación se hizo una invitación popular para que todo el mundo venga a la sala de audiencias como si esto fuera un partido de fútbol, no. Esta audiencia la debemos hacer con el mismo decoro no solo para las víctimas, sino también para los acusados, toda persona se considera inocente hasta que un proceso judicial ejecutoriado no diga la contrario”.

“Es una audiencia sencilla y no tenemos por qué apasionarnos, habrá una sentencia, quienes no estén conforme con la decisión tendrán los recursos ordinarios que la ley les habilite, incluso, en casación y otros”, destacó Pérez Galindo.

Pese a los intentos que hizo el abogado de la víctima, Pedro Vaca, quien además es el director de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) para que ingresaran los medios de comunicación, el juez dijo que sobre su decisión no cabía recurso alguno.

La historia

Bedoya Lima se inició en el periodismo hace ya más de 20 años, tiempo durante del cual se ha especializado en cubrir temas judiciales y el conflicto armado interno colombiano. Actualmente trabaja como subeditora en el periódico El Tiempo.

Para 1996 laboraba para el diario El Espectador, uno de los más grandes de su país. Fue en ese medio en donde publicó varias investigaciones sobre la corrupción en las cárceles colombianas.

Sus principales reportajes se enfocaron en la Cárcel Modelo de Bogotá, lugar donde convergían guerrilleros y paramilitares. Ambos grupos tenían el control del lugar y los miembros del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) respondían a las órdenes de los reclusos.

Según la periodista, en esa prisión los paramilitares tenían varios patios bajo su control y los guerrilleros otros, y las autoridades dejaban entrar y salir armas.

Frente al juez, Bedoya dijo que hizo más de 50 reportajes sobre el tema: “Publiqué cómo picaban a los internos (desmembraban los cuerpos) y los desaparecían en la cárcel, cómo los policías entraban y negociaban armas con los internos, cómo agentes del Estado les vendían armas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que a su vez tenían relaciones con los paramilitares”.

El 27 de abril del 2000 hubo una masacre en la Cárcel Modelo, en la cual perdieron la vida 42 internos. Días después, la periodista ingresó al lugar y constató que tanto paramilitares como guerrilleros mantenían el control de la prisión.

“Quienes cubrían la guerra en ese tiempo fueron tachados como guerrilleros y quienes cubríamos judiciales éramos paramilitares, había una estigmatización total hacia el periodista”, relató Bedoya.

En 1997, Bedoya no sólo ingresaba a la cárcel a entrevistar a los detenidos, sino que decidió darles clases de alfabetización a varios de ellos.

En el centro de detención, la periodista entrevistó a varios líderes paramilitares entre ellos Ángel Custodio Gaitán Mahecha y Miguel Arroyave, así como a John Jairo Velásquez Vásquez “alías Popeye”, exjefe de sicarios del fallecido narcotraficante, Pablo Escobar Gaviria.

Para Jineth Bedoya ya son casi 17 años buscando justicia, luego que fuera secuestrada en la entrada de la Cárcel Modelo a donde llegó a entrevistar a varios detenidos, en el marco de un reportaje sobre el tráfico de armas.

Aquel 25 de mayo del 2000, le cambió la vida por completo a ella y su familia.

Luego de ello, inició una larga lucha, que resumió en febrero del 2016, cuando uno de los implicados en su caso aceptó las imputaciones. “Quiero dejar presente que esto no va a frenar que sigamos buscando la verdad. Si bien es cierto que este es un hecho judicial, la decisión que ha tomado el señor Mario Jaimes es claro que la verdad en este caso aún no sale a la luz pública y ese va a ser el trabajo que seguiremos haciendo, sentar un precedente para que el país entienda que la violencia sexual ha marcado a millones de mujeres y hasta el momento no se le ha dado la importancia suficiente”.

Agregó: “Pero también decirles a estos hombres que han cometido estos delitos que la justicia llega y que la justicia no sólo son 20 o 100 años de cárcel, que la justicia va más allá de eso y que por esa justicia es que vamos a seguir trabajando”.

El testimonio de su secuestro

Jineth Bedoya tuvo que sentarse de nuevo el pasado 1º de marzo para volver a contar su historia, esa historia que la ha revictimizado una y otra vez.

En esta ocasión, estuvo frente a uno de sus verdugos: Alejandro Cárdenas Orozco, alias “JJ”. También estaba citado otro de los presuntos violadores, Jesús Emiro Pereira Rivera conocido en el mundo criminal como “Huevoepisca”, quien se excusó de no llegar ese día, según lo indicado por su abogado, Luis Henry Campos.

Por ese caso ya fue condenado el exparamilitar en marzo de 2016 Mario Jaimes Mejía, alias “El Panadero”, a 28 años de cárcel, por ser uno de los principales responsables y autor material del secuestro, tortura y abuso sexual contra Bedoya.

De hecho, el pasado 2 de marzo, al día siguiente de la declaración de la periodista, “El Panadero” dijo en videoconferencia ante el juez Juan Carlos Pérez Galindo que la orden de los altos mandos de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) era “asesinar periodistas”.

También fue sentenciado a 11 años Cárdenas Orozco, quien aceptó los cargos de secuestro y tortura, pero no el de violación por lo que en la actualidad también enfrenta juicio por ese delito.

Desde el 10 de septiembre de 2012, la fiscalía colombiana declaró el caso de Jineth Bedoya como un crimen de lesa humanidad. Entre otras cosas, esto significa que el caso es imprescriptible, y las autoridades tienen el deber de identificar, investigar y sancionar a todos los autores de los vejámenes cometidos contra la periodista.

Antes de la audiencia se sabía que la declaración de la periodista sería mediante videoconferencia; sin embargo, ella decidió de nuevo sentarse frente un tribunal y exigir justicia.

El año 2000, mismo en que secuestraron a Bedoya, fue uno de los más duros para el periodismo Colombia. Entre julio de 1999 y diciembre del 2000, ocurrieron los crímenes más atroces contra la prensa de ese país, incluido el asesinato de Jaime Garzón.

Por más de una hora Bedoya explicó parte de su trabajo como periodista antes de ser plagiada y lo que le tocó vivir durante su secuestro.

¿Usted en declaraciones ante la fiscalía y dentro de esas declaraciones describió a las personas que intervinieron en los hechos de su secuestro, tortura y violación ¿El día de hoy reconoce a unas de esas personas?, fue la pregunta formulada por la fiscal Claudia Patricia Niño López.

En ese momento Bedoya empezó a llorar y dijo claramente: sí

¿En dónde?, fue el siguiente interrogante

Por un instante, la periodista guardó silencio para luego responder: está sentado ahí, y señalar a Cárdenas Orozco.

El silencio fue total en la sala, solo se dio un cruce de miradas entre los asistentes, algunos se tomaron la cabeza mientras miraban al señalado que se encontraba de espaldas a la audiencia.

La fiscal hizo la siguiente pregunta.

¿Cómo es la descripción física y prendas de esta persona?

Está sentado de camiseta blanca en la fila que dice defensor.

¿Está sentado de alguna forma? Tiene los brazos cruzados (Jineth de nuevo empezó a llorar)

 ¿Está sentado entre algunas personas? Está sentado en medio de un señor y una señora (los abogados Luz Dary Charry Mallungo y Luis Henry Campos).

La fiscal se dirigió entones al juez para decir: su señoría que quede constancia que la señora Jineth Bedoya está identificando a la persona que está en medio de los defensores, que es el acusado Alejandro Cárdenas Orozco.

Ante ese señalamiento directo, el juez Pérez Galindo le preguntó al señalado ¿usted quiere identificarse?

No señor juez, porque esa señora está mintiendo.

En la audiencia la periodista estuvo acompañada por dos psicólogas, debido al impacto emocional que le sigue afectando.

Durante la audiencia la fiscalía también le preguntó a Bedoya si conocía Jesús Emiro Pereira Rivera, uno de los procesados por la violación de Bedoya y además señalado por otros asesinatos cuando era integrante de las AUC, agrupación de extrema derecha vinculada a cientos de masacres y a las cuales Amnistía Internacional calificó como auxiliar del Ejército de Colombia.

Ella indicó que durante una citación a la fiscalía lo reconoció como uno de sus agresores por medio de unas fotos que le fueron presentadas por los investigadores.

Agredida por su condición de mujer

“He tenido algo muy claro en estos años, si yo no hubiese sido Jineth Bedoya, sino Pedro Pérez, simplemente me hubieran dado un tiro, pero efectivamente mi condición de mujer me hizo más vulnerable frente a lo que pasó ese día, además querían enviar un mensaje a otros periodistas”, dijo Bedoya.

¿Qué mensaje?, preguntó la fiscal Bedoya:

“Después de que me violaron, uno de los hombres que estaba ahí dijo claramente que ojalá la prensa escarmentara con lo que había pasado. Que ojalá entendieran qué era y cómo era que se tenían de comportar, luego de eso me escupió”.

“Luego del hecho no estaba muy claro lo que había pasado, pero después que se documentamos mi propio secuestro tuvimos claro que venia del paramilitarismo y era un grupo paramilitar que me tenía secuestrada en ese momento (…) conozco perfectamente el conflicto armado colombiano, durante más de 20 años me he dedicado a eso. Conozco perfectamente a cada uno de los grupos”, destacó.

La periodista explicó la forma en que los grupos paramilitares muchas veces con el apoyo del Ejército y la Policía entraban a las poblaciones, violaban a las mujeres frente a sus hijos y esposos, para luego matarlos a todos.

“Las mataban y violaban frente a sus hijos, les sacaban del vientre a los hijos, eso era lo que conocíamos de los paramilitares (…) la violencia sexual fue una de las mayores armas de terror que utilizó el paramilitarismo, porque se consideraba que era el escarmiento, fue una de las directrices para sembrar terror por parte de la cúpula del paramilitarismo, para poder llenar territorios y poner a los campesinos y a los ciudadanos contra la pared con ese tipo de prácticas de barbarie”, relató.

Palabra a palabra, minuto a minuto, mientras transcurría la audiencia la comunicadora respiraba profundo, pues el dolor era evidente en su rostro.

“Hoy estoy aquí sentada renunciando a mis derechos como víctima, mi derecho a estar en una sala contigua, a mi derecho a que esta audiencia sea completamente cerrada, quiero cerrar este capítulo, porque para una mujer es imposible cerrar una página cuando tiene que contar una y otra vez, cómo la violaron, cómo la agredieron, cómo vulneraron sus derechos, yo he intentado tener la mayor fortaleza para seguir enfrentando la vida, para estar sentada hoy aquí y lo hago porque tengo que convencer a alguien, porque el hecho ocurrió y la vida me lo recuerda todos los  días”, dijo con la voz fuerte.

“Para mí el visibilizar la violencia sexual ha sido intentar recuperar un poco lo que me quitaron, he perdido 17 años de mi vida, perdí mis sueños, renuncié a una vida personal, tomé la decisión de  no tener hijos, he tenido que estar con escolta durante 17 años, para mí es una tortura, porque todos los días que me subo a ese carro voy a recordar por qué tengo que estar en un carro blindado, por qué tengo que tener escoltas  a un lado. Es muy difícil no poder salir a tomar un café sola, hacer una caminata o acostarse y tener en la cabeza una y otra vez el momento del secuestro”, relató la periodista.

Bedoya también recriminó a la Fiscalía de Colombia “veces el fiscal me preguntó que si yo había avanzado en la investigación, como si yo fuera la propia investigadora en mi caso (…) lo que ahora ni siquiera es importante es mi caso, lo que importa es lo que este caso le deje a miles de mujeres que han tenido que padecer lo mismo, este caso debe sentar jurisprudencia, sobre lo que no le puede volver a pasar a una mujer”.

Con ese testimonio es la doceava vez que la periodista relata los horrores de los que fue víctima y cómo le han afectado en su vida.

El 11 de mayo de 2016 la periodista decidió devolver el dinero que le entregó la Unidad de Víctimas de Colombia: “Hoy he tomado la decisión de devolverles los 24 millones 640 mil de pesos (US$8 mil 500) con los que me repararon, porque ni ese ni ningún cheque repara el daño que mi familia y yo tenemos que afrontar”, indicó Bedoya en esa ocasión.

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) con sede en Colombia ha brindado su apoyo a Bedoya y mediante un comunicado solicitó: “A la Fiscalía General de la Nación y a la Administración de Justicia para que las investigaciones y sanciones por los hechos ocurridos en mayo de 2000 avancen favorablemente hacia el esclarecimiento de la verdad y la condena de todos los autores materiales e intelectuales involucrados, entre ellos funcionarios y ex funcionarios estatales. Se deben evitar mayores errores como los ocurridos en 17 años y cumplir con estándares internacionales en materia de libertad de expresión y violencia sexual”.

Los  paramilitares agresores de Jineth Bedoya

Además de los paramilitares Jaimes, Cárdenas y Pereira, ya confesos o en juicio, de acuerdo con las investigaciones de las autoridades judiciales colombianas que aparecen en el expediente, los autores intelectuales de las agresiones contra la periodista Jineth Bedoya son los fallecidos paramilitares Ángel Custodio Gaitán Mahecha, asesinado en la cárcel de La Picota de Bogotá el 7 de septiembre de 2001 y Miguel Arroyave alias “El Arcángel”, asesinado el 16 de septiembre de 2004 en el departamento del Meta, ubicado al oriente de la capital colombiana.

De Pereira o “huevoepisca”, se sabe que es cuñado del máximo comandante de las AUC, Carlos Castaño Gil, y fundador del Bloque Capital del paramilitarismo que operó en Bogotá.

Un general implicado

Durante la audiencia del pasado 1º de marzo, Bedoya solicitó ante el Juzgado investigar como autor intelectual de su secuestro al general retirado de la Policía de Colombia José Leonardo Gallego Castrillón.

“Quienes actuaron en mi secuestro no actuaron independientemente, para mí es claro que hubo orden, de una persona externa a la cárcel (…) una persona que está nombrada dentro del expediente en más de seis oportunidades. Hoy quiero decir su nombre después de 17 años y es el general retirado de la Policía, Leonardo Gallego, un hombre muy conocido (…) y según los diferentes testimonios que reposan en el expediente y mis investigaciones, él dio la orden de mi secuestro”, dijo la periodista.

Gallego Castrillón fue comandante de la Policía de Medellín. Fue destituido en 2006 luego de ser señalado de graves violaciones a los derechos humanos durante operativos policiales en esa ciudad. Para el momento en que la periodista fue secuestrada, Gallego era el jefe de la Dirección de Investigación Judicial (DIJIN) de Bogotá.

Jineth Bedoya Lima sigue buscando justicia y dice que no descansará hasta ver a todos los culpables-intelectuales y materiales- en prisión. “Lo más difícil de todos estos años ha sido la constante revictimización de diferentes aparatos de justicia, cómo se perdió parte del expediente, algunas pruebas no se han hecho como se deben hacer, cómo muchas veces he estado completamente sola sin el acompañamiento de la justicia y de la misma sociedad, no es  lo que me paso a mí sino, sino todo lo que tienen que afrontar las mujeres que han sido violadas en Colombia”.