Hallazgo de cadáver de Solsiret Rodríguez revela ineficacia oficial en Perú

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Más de tres años tuvieron que pasar para que los padres de Solsiret Rodríguez, una joven activista desaparecida el 23 de agosto de 2016, encuentren los restos de su hija, de 23 años, y con ello, las primeras respuestas sobre lo que le hicieron a la joven madre de dos niños.

Preguntas que desde entonces pidieron a la Policía y a la Fiscalía, pero que les fueron negadas, excusados en la suposición de que Solsiret, a la que atribuyeron una conducta inmoral, había decidido abandonar su hogar por voluntad propia, y que, por ende, no se trataba de una desaparición.

“Es joven, quiere descansar de estar criando hijos”, le dijo la Policía de Investigación a Rosario Ayvar, madre de Solsiret, cuando, angustiada, pidió interponer una denuncia por desaparición.

Entonces no le dejaron hacerlo, pero en cambio sí recibieron una denuncia de abandono de hogar del padre de sus hijos y conviviente, Bryan Villanueva.

Varias mujeres participan en una manifestación para pedir justicia en el caso de Solsiret Rodríguez, una mujer desaparecida en 2016 en el Callao, este miércoles, en el centro histórico de Lima (Perú). EFE/ Paolo Aguilar

DESPROTECCIÓN A MUJERES

“Una desaparición no es un delito” o “este caso es muy difícil”, fueron otras de las respuestas que dieron a Rosario y a su esposo y padre de Solsiret, Carlos Rodríguez, cuando insistieron en que la busquen, para lo cual tocaron todas las puertas de ONGs feministas, congresistas y medios de comunicación.

Incluso un informe de la Policía, remitido en enero de 2017 por el entonces ministro del Interior Carlos Basombrío, a la congresista Indira Huilca, quien pedía información sobre las investigaciones del caso, señalaba que presumían que Solsiret estaba en el norte del país.

“Verificando algunas fotos del Facebook de Solsiret y Susana (amiga de la desaparecida), se presumiría que ambas personas se encontrarían juntas en alguna zona del norte, como se aprecia en los artículos del trasfondo de las vistas fotográficas que se obtuvieron de su Facebook”, anotaron en dicho documento.

Activistas y familiares de Solsiret Rodríguez participaron en el plantón para denunciar una cadena de negligencias de la Fiscalía y la Policía, tras haberse encontrado los restos descuartizados de la joven desaparecida hace cuatro años. EFE/ Paolo Aguilar

MEA CULPA TARDÍA

Ahora, una vez hallados los restos de la joven, cercenados y envueltos en fardos en el interior de la vivienda de la concuñada, Andrea Aguirre, pareja de Kevin Villanueva, hermano gemelo de Bryan, y a quien Solsiret denunció en vida por acoso sexual, el ex ministro del Interior reconoció este miércoles que la labor de la Policía fue “pésima y frívola”.

“La Dirincri emitió un informe y se lo envié (a Huilca). Resulta ser que el informe de la Policía estaba totalmente desencaminado. Ella ya había sido cruelmente asesinada hacía meses, pero el horrible sufrimiento de esos padres pudo y debió ser evitado. Como padre sé del horror que deben haber vivido y me duele en el alma.”, agregó Basombrío en su cuenta de Twitter.

EXIGEN MÁS INVESTIGACIONES

“La Justicia sigue actuando bajo un esquema machista. Desde una Policía que no quiere admitir la denuncia, o que no tiene respuesta a las preguntas de los padres, o que ni siquiera los escucha”, señaló a Efe la excongresista Tania Pariona, quien llegó este lunes al frontis de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), donde se realizó una protesta por esta “inacción”.

También exigió sanción a los malos operadores Arlette Contreras, activista feminista y recientemente electa congresista.

“Exigimos que los malos operadores de Justicia, que no ha hecho su trabajo diligentemente, sean sancionados como corresponde. La mayoría de casos de desapariciones de mujeres encubren otro tipo de delitos, como feminicidios o trata de personas”, apuntó Contreras.

Por lo pronto, la Oficina Desconcentrada de Control Interno del Callao ha abierto una investigación preliminar en contra de las fiscales María Quicaño Bautista y Lucila Aliaga Gamarra, debido a su proceder cuando tuvieron a cargo el caso.

Solsiret Rodríguez desapareció el 23 de agosto del 2016 de la casa que compartía con su conviviente y sus dos hijos en el Callao, después de haber sufrido el acoso sexual del hermano gemelo de su pareja. EFE/ Paolo Aguilar

LA RUTA DEL ASESINATO

Solsiret Rodríguez desapareció el 23 de agosto del 2016 de la casa que compartía con su conviviente y dos hijos en el Callao, después de haber sufrido el acoso sexual del hermano gemelo de su pareja, con quien también vivía, y a quien denunció en su momento.

En los tres años transcurridos, tras la desaparición de Rodríguez, su conviviente nunca la buscó y la familia de esta la descalificó ante la Policía, acusándola de haber mantenido una relación consentida con su cuñado, y que, por lo tanto, “se habría ido con otro”.

La familia de Solsiret no cesó en su búsqueda y hace poco lograron que cambiaran a los fiscales a cargo del caso y también a varios policías, quienes, según dijo a Efe el padre de la víctima, lograron resolver en pocas semanas el caso.

Lo que ahora Rodríguez espera es que el Ministerio Público “haga bien su trabajo” y que se determine si Andrea Aguirre, quien confesó que tuvo una pelea con Solsiret y que en esta, la víctima, cayó de un cuarto piso y murió, actuó sola o acompañada.

Así también, exigió “que se llegue a la verdad”, para poder saber si los familiares de Brian Villanueva, quienes desde la desaparición de su hija cuidan a sus dos nietos, tienen algo que ver con el crimen.

“Solamente voy a estar (con vida) para que, si puedo, y si se comprueba que han sido integrantes (los familiares), la Justicia me pueda entregar a mis nietos”, concluyó el padre de la víctima. EFE