Los gritos de protesta e indignación se dejaron sentir en las exequias ante la ausencia del alcalde Adolf Sauerland, quien decidió no ir por temor a encender los ánimos de los asistentes, que lo responsabilizan por la tragedia, informa la cadena británica de noticias BBC Mundo.
En el servicio conmemorativo oficial estuvieron presentes la canciller Angela Merkel, que interrumpió sus vacaciones para asistir al funeral, y el presidente alemán, Christian Wulff
La corresponsal de la BBC en Berlín, Tristana Moore, señala que alrededor de 600 familiares y amigos se reunieron en la iglesia Salvator para recordar a los muertos, mientras que otros miles de personas siguieron las exequias desde afuera de la iglesia y en el estadio de fútbol de la ciudad, donde se instaló una pantalla gigante.
En la avalancha murieron 14 alemanes y siete extranjeros provenientes de España, China, Australia, Holanda, Bosnia e Italia.
Durante toda la semana ha habido amargas recriminaciones hacia el alcalde Sauerland,, a quien le recriminan haber ignorado las advertencias de las fuerzas de seguridad y los bomberos sobre los peligros de celebrar un evento tan multitudinario en un espacio tan reducido.
El alcalde se encuentra bajo protección policial luego de haber recibido amenazas de muerte.

La Fiscalía ha iniciado una investigación para determinar si el accidente se debió a negligencia humana.
"La fiesta del amor terminó siendo una danza de los muertos", señaló Nikolaus Schneider, líder de la iglesia protestante alemana, durante la ceremonia, que fue televisada por los cuatro canales nacionales.
Pero el alcalde ha dicho que no renunciará. "La presión sobre mí y mi familia ha sido enorme", le dijo recientemente a la televisión local. "Lamento enormemente lo ocurrido. Luego de un episodio como este, es fácil pedir la cabeza de alguien", señaló.

ALEMANIA-En una agitada ceremonia, a la que no asistió el alcalde de Duisburgo por temor a las protestas, se realizaron los funerales para dar un emoitivo último adiós a las 21 víctimas que perecieron durante una estampida en el festival Love Parade.
