Michel Platini: El mejor jugador de la década de los ochenta

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Balón de Oro en 1983, 1984 y 1985. Pelé le señaló también como “el mejor jugador de la década de los ochenta”. Repasamos la carrera de Michel Platini, un futbolista al que solo le faltó ganar el Mundial.

De padres italianos, de la región de Piamonte, Platini nació en Joeuf, en Nancy. Fueron sus progenitores los que le inculcaron el gusto por el fúbol, donde Platini empezó a destacar muy pronto.

Al contrario de lo que ocurre con otros ilustres, el futbolista francés desarrolló su carrera de adolescente en el Joeuf. A los 16 años, tras una gran actuación en la Copa Gambardella, llamó la atención del Departamento Técnico del Metz, quien había visto en Platini un futbolista de tremenda calidad, capaz de colocar el balón a su antojo en cualquier punto de la portería o en el pie de un compañero.

Sin embargo, no pudo realizar la prueba debido a una lesión. Meses más tarde volvió a recibir la llamada del Metz, pero una vez más la oportunidad se truncó. En una prueba de espirometría, Platini se desmayó. El veredicto del médico fue tajante, sentenciando que el francés tenía problemas respiratorios y un corazón demasiado débil para poder jugar al fútbol.

CARRERA EN EL NANCY

Afortunadamente el médico del Metz se equivocó. Platini podía jugar al fútbol y decidió unirse al equipo reserva del Nancy, que entrenaba su padre. Poco a poco fue recuperando la confianza en su fútbol, superando el miedo a lo que el médico del Metz le había dicho.

Finalmente la clase de Platini acabó imponiéndose a todo. Tres goles en un partido ante el Wittelsheim le hicieron saltar al primer equipo, donde una vez más se volvió a topar con la mala suerte en forma de distintas lesiones.

Entre 1972 y 1974 pasó casi más tiempo en la enfermería que en los terrenos de juego. Un calvario que terminó en 1975, cuando por fin encontró la regularidad necesaria, jugando 32 partidos con el Nancy y marcando 17 goles, lo que ayudó al club galo a retornar a la Ligue 1. Ya nada pudo pararlo.

En los siguientes años mantuvo la media de más de treinta partidos, marcando 22, 25, 18 y 12 goles por temporada. Y en mayo de 1978 llegó su gran momento con el Nancy, liderando al equipo en el triunfo de la Copa de Francia y marcando el único gol del partido.

Toda Francia conocía ya a su nueva perla, que jugó su primer partido con la camiseta ‘bleu’ un 27 de marzo de 1976 ante Checoslovaquia. Un encuentro en el que Platini dejó claro que no quería ser uno más. Tras la señalización de una falta, el galo se acercó a su capitán, Henri Michel, y le dijo, “si me la dejas, la coloco en el fondo”. Henri le cedió el balón y en un lanzamiento con una parábola perfecta Platini cumplió su palabra”.

Su primer Mundial con la selección gala lo jugó en Argentina 1978, con 23 años. Un campeonato en el que Francia firmó una pobre actuación (no pasó de la primera fase), pero en la que Platini sí pudo demostrar que era un futbolista de futuro.

Inter, PSG y Saint-Ettiene llamaron a su puerta con ofertas muy tentadoras, aunque finalmente acabó decidiéndose por los ‘verdes’, un equipo que buscaba volver a plantarse en una final de la Copa de Europa, tal y como había conseguido tres años antes. Con Plantini en el centro del campo consiguió espectaculares resultados en Europa (la goleada 5-0 al Hamburgo o el 6-0 al PSV), pero no pudo llegar a la cima. En Francia también conjugó los momentos dulces con los amargos, ganando la Liga francesa de 1981, pero perdiendo dos Copas en la final.

A pesar de los sinsabores en el Saint-Ettiene, Platini guarda un enorme recuerdo de su paso por los ‘verdes’. Siempre que le preguntan por su carrera contesta lo mismo: “Primero jugué en el mejor club de Lorena (el Nancy), después en el mejor club de Francia (Saint-Ettiene) y, por último, en el mejor club del mundo (la Juventus)”.

EN LA JUVENTUS

Francia se la había quedado pequeña el gran Rey, que buscó nuevos retos en la Juventus. Un fútbol al que le costó adaptarse. Los primeros meses fueron una auténtica tortura por parte de la prensa, que se cuestionaba cómo iba a encajar un jugador tan técnico dentro del calcio.

Giovanni Trapattoni, su entrenador en la Juventus, definió su manera de entender el fútbol. “Platini es uno de esos grandes jugadores que tienen una actitud superficial ante el trabajo físico. Él solía decir: “No vamos a competir en la final de los 5.000 metros en los Juegos Olímpicos, al fútbol se juega con los pies”.

Y así, con los pies, fue como el ‘10’ de la Juventus acabó conquistando a la afición de la Juventus y a toda Italia. La ‘Vecchia Signora’ volvió a ganar títulos con Platini como máxima figura: dos Ligas de Italia, la Copa de Europa, una Supercopa, una Intercontinental… Un francés, al que todos criticaron cuando llegó, había devuelto todo su brillo al gran club de Italia.

No obstante, hubo un título que le dejó marcado para siempre. Fue la Copa de Europa de 1985, ensombrecido por la tragedia que se vivió en el estadio de Heysel. “Nos han dado la copa en el vestuario. Esta no es mi idea del fútbol”, afirmó tras el partido, donde había marcado el gol decisivo ante el Liverpool.

Entre tanto, Platini también se convirtió en el gran líder de la selección francesa, un equipo que abandonó sus años de oscurantismo para convertirse en una de las grandes potencias del fútbol mundial.

Su mejor momento llegó en el Mundial de España en 1982, en el partido de semifinales ante Alemania. Un encuentro que el propio Platini recuerda como el más importante de su carrera y un partido que también dejó de una de las instántaneas de la historia del fútbol, con el ’10’ agarrando la mano de Patrick Battiston, quien momentos antes había sido atropellado brutalmente por Schumacher.

Al final, Francia acabó perdiendo 5-4 en el considerado como ‘Partido del siglo’ por todos, pero el resultado no emborronó su actuación en el Mundial. Tan grande que hasta los más grandes acabaron rindiéndose a él.

“No corría tanto como Cruyff y no dependía de su físico, pero me gustó la forma en que él era el cerebro y organizaba las cosas en el terreno de juego. Él era un jugador que usaba la cabeza, en el sentido más amplio. La forma en que brilló con Francia y la Juventus, y su capacidad para lanzar las faltas lo convirtió en el futbolista europeo de la década de 1980”, señaló Pelé. Y al brasileño no le falta razón: Platini fue reconocido con el Balón de Oro durante tres años consecutivos, 1983, 1984 y 1985.

DEL FÚTBOL A LOS DESPACHOS

Tras el Mundial, Francia mantuvo su nivel durante los años siguientes. El propio Platini afirmó que si durante 1982 y 1986 se hubiera “jugado un Mundial cada año Francia podría haber ganado dos o tres”. No pudo ser, pero lo que sí consiguió fue la Eurocopa de 1984 en casa, donde fue el gran héroe del triunfo con nueve goles durante el campeonato.

Fue su gran momento con la camiseta ‘bleu’ dentro de una carerra que fue apagándose poco a poco, hasta poner fin a ella en 1987. Eran muchas las lesiones que habían mermado su físico, dejando especialmente mermado su tobillo derecho, constantemente inflamado tras varias lesiones en él.

El último partido con Francia fue el 29 de abril de 1987 en un partido ante Islandia. A partir de entonces comenzó una carrera muy cercana al fútbol. Primero como seleccionador de Francia, donde su primera oportunidad como internacional a Didier Deschamps y fue el artífice del dúo Cantona-Papin en ataque, construyendo un equipo que permaneció imbatido desde abril de 1989 hasta febrero de 1992.

También logró ganar todos los partidos de clasificación para el Campeonato Europeo. Sin embargo, todo se fue al traste tras su gris papel en la Eurocopa de Suecia de 1992, siendo eliminada en la primera fase. Fue la primera y última experiencia de Platini en los banquillos. quien se refugió en los despachos, donde ha cosechado grandes éxitos, entre ellos la organización del Mundial de Francia 1998. En el estadio Saint-Denis, en la final ante Brasil, vivió desde el palco el único título que le faltó durante su carrera como jugador.

A partir de entonces su ascensión fue meteórica, siendo presidente de la UEFA desde el 2007 hasta 2015. Aspira ahora llegar al sitial más alto de la FIFA desde el que quiere volver a recuperar el fútbol más romántico del pasado, huyendo de las grandes marcas y los agentes que dominan el mercado de jugadores.

Fuente: futbol-tactico.com/Foto: futbolsapiens.com