Tormenta solar golpeó la Tierra este lunes con descarga magnética

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EEUU.– Un potente estallido de plasma magnética salió disparado del sol el domingo, viajando más rápido de lo usual y golpeando la Tierra la tarde de este lunes, confirmó la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA por sus iniciales en inglés)

Los expertos señalan que este fenómeno incrementa la probabilidad de fluctuaciones en redes de transmisión de energía eléctrica y sistemas de posicionamiento global, además de empujar las auroras boreales a sitios donde más gente tiene la posibilidad de verlas.

Meteorólogos de Estados Unidos informaron  que las auroras boreales podrían ser vistas la noche del martes en zonas como Iowa o Pennsylvania.

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Doug Biesecker, físico especializado en clima espacial de la NOAA, señaló que no hay reporte de daños, pero que redes de transmisión de energía eléctrica y sistemas de posicionamiento global (GPS) probablemente tuvieron fluctuaciones que pudieron ser manejadas.

“Esta es una de las dos tormentas geomagnéticas serias que hemos experimentado durante el actual ciclo solar”, dijo Thomas Berger, director del Centro de Predicción del Clima Espacial.

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La actual tormenta G4 es el resultado de dos grandes erupciones solares del pasado domingo. Dos enormes explosiones de plasma solar, conocidas como eyecciones de masa coronal, se unieron mientras se dirigían a la Tierra, creando una tormenta solar muy fuerte. La región activa del Sol que generó las erupciones está girando fuera de la vista de la Tierra.

Funcionarios de la NOAA esperan que la tormenta solar continúe por lo menos durante las próximas horas, pero este tipo de tormentas son difíciles de predecir.

Si la tormenta continúa, es posible que la gente en el norte de Europa siga disfrutando de estas espectaculares luces del norte. Astrónomos norteamericanos también podrían ser capaces de ver el espectáculo de luces cuando caiga la noche, asumiendo que la tormenta continúa.

Algunos amantes del cielo ya han reportado y compartido vistas impresionantes de la aurora boreal en países como Hungría, Noruega, Francia, Islandia y otros.

El Sol es una enorme estrella de gas que se divide en varias zonas concéntricas. En su interior se crea la energía solar a temperaturas aproximadas de 15 millones de grados, con una presión altísima que provoca reacciones nucleares, liberando protones (núcleos de hidrógeno) y partículas alfa (núcleos de helio). La energía generada en el centro del Sol tarda un millón de años para alcanzar la superficie solar (fotósfera).

El Sol pasa por ciclos de actividad que se intensifica cada 11 años. Ese incremento de actividad produce explosiones, llamaradas o destellos que salen disparados a veces con dirección a la Tierra, causando tormentas geomagnéticas y que incluyen auroras boreales y australes, además de potenciales daños en las redes eléctricas y bloqueos o interferencias en las comunicaciones.

Los astrónomos clasifican las llamaradas solares en tres categorías principales: C,M y X. Las de clase C son relativamente débiles, las de clase M son más potentes pero aún se consideran eventos de nivel edio y pueden producir auroras boreales. Las tormentas solares de clase X, son las más poderosas.

El temor es que pueda haber una actividad lo suficientemente fuerte para colapsar la energía eléctrica de una o varias ciudades completas o inclusive sacar los satélites de sus órbitas haciéndolos fallar y provocando un caos en las comunicaciones.

En el pasado, tormentas solares como ésta han ocasionado daños severos en distintos puntos del planeta. La tormenta solar sucedida en 1994 causó errores en dos satélites de comunicaciones, afectando los periódicos, las redes de televisión y el servicio de radio en Canadá. De manera similar, en 1989 una eyección de masa coronal provocó que la planta hidroeléctrica de Quebec se detuviera durante más de nueve horas.

La tormenta solar más potente se registró en septiembre de 1859 causando auroras boreales de tremendo alcance así como fallas en los sistemas de telégrafo de toda Europa y América del Norte; de ahí que algunos la hayan bautizado “la tormenta solar perfecta”. (ECHA)