El retroceso del 60% en la superficie helada y la fragilidad de las morrenas amenazan a centros urbanos como Huaraz y Huancayo.
El Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem) identificó en Perú 528 lagunas en riesgo por deshielo glaciar, de las cuales 58 presentan un peligro alto para poblaciones aledañas.
🏔️ Evaluación de peligrosidad y monitoreo
La estadística fue elaborada junto al Centro Nacional de Monitoreo de Glaciares. Paola Moschella, directora de investigación en glaciares del Inaigem, precisó a la Agencia Andina que la mayoría de los depósitos críticos se ubican en Áncash y Cusco.
La categorización de alto riesgo responde a la evaluación de las pendientes del terreno, el volumen de agua y las características del dique natural.
Sobre este punto, la especialista detalló: “En el caso de lagunas glaciares hay muchas que son contenidas por lo que se denomina morrena, consistente en materiales poco consolidados que pueden perder estabilidad y romperse”.
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📡 Cuencas bajo vigilancia en tiempo real
Para prevenir desastres, el organismo mantiene vigilancia mediante sensores en tres lagunas críticas:
Upiscocha (Cusco): considerada actualmente como la de mayor riesgo de desborde.
Palcacocha (Huaraz, Áncash): amenaza directa por su proximidad a una ciudad altamente poblada.
Gangrajanca (Huánuco): bajo control instrumental permanente.
A este grupo se suma la laguna de Lasuntay, en Huancayo, por el impacto directo que un aluvión generaría sobre la urbe.
Respecto a la gestión preventiva, Moschella afirmó: “Toda esa información la compartimos con los gobiernos locales para que ellos vayan implementando medidas de reducción del riesgo”.
🌡️ Impacto del cambio climático en los nevados
El origen de estos eventos reside en las variaciones de temperatura global que aceleran la desglaciación en la cordillera.
“Por este motivo, tenemos un retroceso del 60% en nuestros glaciares a nivel nacional”, remarcó la investigadora.
Asimismo, precisó que los efectos del clima “incrementan la inestabilidad de las zonas de montaña, al profundizar las grietas” de estas.
Finalmente, Moschella advirtió: “Los sismos o los terremotos pueden ser un desencadenante, pero los aluviones de los nevados también pueden ocurrir sin ellos”.
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Foto Andina
