Lula da Silva: claves de su triunfo sobre Flávio Bolsonaro en Brasil

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BRASIL.-El presidente brasileño revirtió en tres semanas una desventaja de casi dos puntos y fue reelegido con 51,79% de los votos válidos. Minas Gerais, el giro de campaña y la disputa por los programas sociales explican el resultado más que la polémica con Meta.

Luiz Inácio Lula da Silva logró este domingo 25 de octubre algo que ningún candidato había conseguido en la historia electoral reciente de Brasil: ganar una segunda vuelta presidencial después de haber terminado segundo en la primera. Con el 100% de las actas procesadas por el Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula obtuvo 64.256.232 votos (51,79%) frente a los 59.826.041 (48,21%) del senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal. La diferencia supera los 4,4 millones de votos.

El 4 de octubre el escenario era el inverso. Flávio, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, se impuso con cerca de 47% contra 45% de Lula, un resultado que contradijo a las encuestas, que anticipaban un empate técnico con leve ventaja del mandatario. El propio Lula admitió entonces que el resultado lo sorprendió. «No gané en primera vuelta porque a la gente le gusta que compita en segunda vuelta, soy muy bueno en eso», dijo esa noche.

¿Qué cambió en apenas 21 días?

Minas Gerais, el estado que inclinó la balanza

El dato más revelador del balotaje es geográfico. Minas Gerais fue el único estado que cambió de ganador entre una vuelta y otra. En la primera, Flávio lideraba allí con 48,24% frente a 43,33% de Lula. En la segunda, Lula ganó por 50,39% contra 49,61%.

Minas es históricamente el termómetro de las elecciones brasileñas: desde la redemocratización, quien gana en ese estado suele ganar la presidencia. Una remontada concentrada en un territorio bisagra apunta a factores de movilización regional, alianzas locales y voto de los sectores populares, antes que a un fenómeno difuso de alcance nacional.

En São Paulo, el mayor colegio electoral del país, el mapa siguió partido en dos. Flávio ganó en el estado con 53,85% de los votos válidos y se impuso en 573 de sus 645 municipios, mientras Lula se quedó con la capital paulista con 55,5%.

Lula gana la segunda vuelta en Brasil y supera a Flávio Bolsonaro

Un giro de campaña en tres frentes

Tras la derrota de la primera vuelta, el equipo de Lula reestructuró su núcleo estratégico y su comunicación digital. Los cambios se concentraron en tres frentes:

Medidas focalizadas. La campaña anunció propuestas dirigidas a segmentos específicos: jóvenes, microempresarios y trabajadores.

Debates televisivos. A diferencia de la primera vuelta, Lula aceptó enfrentarse cara a cara con Flávio en dos debates, en TV Bandeirantes y Rede Globo.

La disputa por los programas sociales. El oficialismo centró su ofensiva en asociar a Flávio con recortes a programas sociales y lo acusó de querer terminar con el Bolsa Família. No es un recurso nuevo: la investigación académica brasileña ha documentado desde 2006 la relación entre la cobertura de ese programa de transferencias y el voto por Lula, especialmente en el Nordeste y en los municipios más pobres.

A eso se sumó la movilización callejera. Desde el cierre de la primera vuelta se realizaron concentraciones a favor de la reelección en varias capitales del país.

El caso Meta: ruido alto, efecto incierto

La recta final estuvo marcada por un choque inédito entre una campaña presidencial y una plataforma tecnológica. El equipo de Lula denunció que Meta, dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp, restringía el alcance de sus contenidos y favorecía al candidato opositor.

Hubo hechos verificables. Meta reconoció que algunos anuncios de la campaña de Lula fueron desactivados por error y lo atribuyó a fallas técnicas que no se limitaron a Brasil. Una investigación del portal UOL reveló además que la herramienta Meta AI permitía crear piezas de campaña para Flávio, pero no para Lula. El 15 de octubre, el TSE ordenó a la empresa garantizar un trato igualitario a ambas candidaturas, bajo multa diaria de 500.000 reales. Meta negó cualquier favoritismo y aseguró haber cumplido.

El 20 de octubre la tensión escaló: la campaña de Lula pidió al TSE anular la candidatura de Flávio por «manipulación algorítmica», y la de Flávio respondió pidiendo anular la de Lula por presunto abuso de poder y propaganda indebida en WhatsApp.

¿Influyó el episodio en el resultado? No hay evidencia de que haya sido decisivo. Si la supuesta reducción de visibilidad existió, perjudicaba a Lula, no lo favorecía, y aun así ganó. Los estudios internacionales más sólidos sobre el tema, realizados durante la elección estadounidense de 2020, encontraron que modificar los algoritmos de redes sociales cambia lo que los usuarios ven, pero no produce cambios medibles en sus preferencias políticas en el corto plazo. Lo más que puede afirmarse es que la denuncia le permitió al oficialismo instalar un discurso de defensa de la soberanía frente a las grandes tecnológicas, cuyo efecto en las urnas no ha sido medido.

Las lecturas en disputa

Para el oficialismo, el resultado confirma la vigencia del liderazgo de Lula y el rechazo a un retorno del bolsonarismo. Para la oposición, la elección deja un país partido casi por la mitad: Flávio conserva el interior de São Paulo y un caudal de casi 60 millones de votos que lo instala como figura central de la derecha brasileña.

Ambas lecturas tienen sustento en las cifras. Una diferencia de 3,6 puntos es holgada para un balotaje, pero no constituye una ola. El mandatario llega a su cuarto periodo con una gestión que, según la encuestadora Quaest, en enero tenía 47% de aprobación y 49% de desaprobación.

Un presidente récord

Lula, que cumplirá 81 años el 27 de octubre, será el presidente de mayor edad en asumir el cargo en la historia de Brasil. Iniciará su cuarto mandato no consecutivo en enero de 2027, con Geraldo Alckmin, del PSB, nuevamente como vicepresidente.

La participación también deja señales. El total de votos válidos pasó de 118,5 millones en la segunda vuelta de 2022 a 124,1 millones este año, un aumento cercano a los seis millones. Tras la primera vuelta, Lula se propuso salir a buscar a quienes no habían votado el 4 de octubre. Las cifras sugieren que lo consiguió.

Foto y fuente audiovisual: Europa Press