La burocracia responsable de proteger la memoria histórica del Perú ha llegado a convertirse, de manera paradójica, en su mayor amenaza. El Ministerio de Cultura (MinCul), creado para resguardar y defender el patrimonio tangible e intangible, carga con un historial inquietante marcado por la impunidad, sospechas de corrupción y una complicidad apática ante el saqueo.
Hay sobradas pruebas de esto; es imposible olvidar el escándalo de 2023 cuando se intentó conceder la gestión de boletos electrónicos para Machu Picchu a la empresa Joinnus. Este negocio solo fue detenido por la indignación y protesta del pueblo cusqueño.
🚨 Las Líneas y Geoglifos de Nasca deben ser protegidos. Solicité al Ministerio de Cultura verificar la denuncia sobre señalización destruida y escombros en suelo arqueológico, determinar responsabilidades y adoptar medidas. Seguiré fiscalizando. 🇵🇪 #Nasca #Ica #VeronicaYonz pic.twitter.com/8b1TzeV9e0
— Veronica Yonz (@VeronicaYonzIca) August 14, 2026
Tampoco se puede pasar por alto la falta de consecuencias en 2019, cuando Roger Valencia, entonces ministro de Cultura y hoy en Comercio Exterior, perdonó una deuda de 4.5 millones de soles a la empresa R&G tras la construcción ilegal del hotel Sheraton en la calle Saphy y dañar construcción inca.
Los problemas siguieron bajo la dirección del exministro Fabricio Valencia; en mayo de 2025, una resolución viceministerial a cargo de Moira Novoa redujo en 2,500 metros cuadrados la zona protegida de las Líneas de Nasca y Palpa.
Hay algo profundamente perturbador en lo ocurrido en las Líneas de Nasca. Cuando un patrimonio arqueológico de importancia mundial es agredido, lo lógico sería esperar que el Estado llegue con arqueólogos, especialistas, protocolos de conservación y una vigilancia rigurosa. En… pic.twitter.com/CctAamTa6I
— Revista Lima Gris (@Limagris) August 13, 2026
Actualmente, bajo el liderazgo de Alberto Beingolea, este desatino persiste. Máquinas pesadas destruyen antiguos geoglifos, intereses oscuros eliminan la señalización oficial de Mincul y la burocracia recorta más de 10 mil hectáreas de protección provisional para beneficiar a la minería y el tráfico de tierras. ¿Es este un atentado contra la memoria originado desde el propio Estado?
Ante esta situación, la diputada Verónica Yonz ha exigido mediante una carta formal la intervención inmediata de Beingolea. Denunció la destrucción de señalética, el depósito de escombros sobre suelo arqueológico y solicitó un informe detallado que identifique a los responsables, verifique autorizaciones, evalúe daños y asegure la restauración de lo destruido.
🎥“Vergüenza ajena” por el estado de las líneas de Nasca
Basura, abandono y reclamos sin respuesta ponen en riesgo las líneas de Nasca. Los vecinos denuncian la falta de protección de este patrimonio mundial.
🎙️@AlianaNieves pic.twitter.com/dW4qwgogL6
— RT en Español (@ActualidadRT) July 4, 2026
Simultáneamente, el Colegio Profesional de Arqueólogos del Perú (COARPE) ha pedido una inspección técnica urgente en áreas críticas como Socos, Parcela 3, Poroma y Pampa Chauchilla debido a la alarmante acumulación de desechos.
¿Quién eliminó la señalización? ¿Quién permitió depositar escombros sobre el suelo ancestral de Nasca? ¿Responderá el MinCul con responsabilidad o seguirá encubriendo este ataque contra el patrimonio?
Insólito: Destruyen muro de señalización oficial del Ministerio de Cultura en las Líneas de Nasca y tiran los escombros sin ningún reparo directamente sobre el milenario suelo que alberga los geoglifos de las Líneas de Nasca.https://t.co/LZGBwxHyqT@MinCulturaPe @BeingoleaA pic.twitter.com/KGQxMkY5cT
— Revista Lima Gris (@Limagris) August 12, 2026
Texto: WSV / Lima Gris
Foto: Composición Lima Gris
Videos: Twitter Lima Gris
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