BRASILIA (Brasil).- El presidente Luiz Inácio Lula da Silva defendió hoy la soberanía de Panamá sobre el canal interoceánico y reiteró que la independencia regional constituye un principio irrenunciable de la política exterior brasileña.
Lula recibió en el Palacio de Planalto, capitalina sede del Poder Ejecutivo, a su homólogo panameño, José Raúl Mulino, en una reunión en la que la seguridad y neutralidad del Canal de Panamá dominaron la agenda bilateral.
Destacó que Brasil respalda plenamente la administración panameña del corredor marítimo, considerada pieza estratégica del comercio mundial, en momento en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste en reconquistar el control de la vía.
«Panamá gestiona el canal de forma eficiente, respetuosa y segura, garantizando el tránsito de buques de todos los orígenes», afirmó el gobernante anfitrión sin mencionar directamente a Trump.
El republicano había sugerido, a fines del año pasado, recuperar el canal alegando tarifas abusivas contra embarcaciones estadounidenses, una acusación semejante a la que lanzó contra Brasil por los recargos de exportación.
Mulino agradeció el respaldo brasileño y aseguró que el canal representa un asunto «emocional y de identidad nacional» para Panamá.
Recordó que el expresidente norteamericano Jimmy Carter firmó en 1977 el tratado que fijó la devolución del paso interoceánico, completada en 1999 tras un período de cogestión.
«Ese legado no está en negociación», insistió el panameño, quien en diciembre ya había repudiado las amenazas del magnate estadounidense. Lula advirtió que el comercio internacional no debe convertirse en instrumento de chantaje.
Advirtió que «la injerencia atenta contra las instituciones democráticas y erosiona la posibilidad de construir un continente integrado y autónomo».
Dentro del marco del encuentro, Brasil y Panamá rubricaron cuatro acuerdos bilaterales.
Entre ellos, se destacó la venta de aviones de combate A29 Super-Tucano fabricados por Embraer. Las Fuerzas Armadas panameñas recibirán cuatro aeronaves.
La agenda incluyó también compromisos en cooperación tecnológica, formación militar y proyectos de integración productiva.
El gesto brasileño reafirma la prioridad de América Latina y el Caribe en la política exterior de su Gobierno, manifestó Lula.
Por su parte, Mulino celebró la “amistad histórica” entre ambas naciones y abogó por fortalecer los vínculos comerciales.
El Canal de Panamá moviliza cerca de seis por ciento del comercio marítimo global y su control constituye un tema de alta sensibilidad política.
La defensa brasileña emerge en un momento de tensiones hemisféricas, en las que Washington insiste en condicionar el acceso a mercados estratégicos.
Con esta alianza, Brasilia y Ciudad de Panamá buscaron enviar una señal de unidad frente a cualquier tentativa de intervención externa.
Fuente y foto Prensa Latina