Gonzalo Álvarez Marañón sostiene que el programador sigue siendo clave ante errores que no afectan el funcionamiento, pero abren brechas.
El ingeniero de telecomunicaciones Gonzalo Álvarez Marañón, director de Funditec Research, afirmó que la IA agiliza la depuración de código, pero requiere supervisión de programadores para detectar errores en proyectos complejos.
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta útil para mejorar el código de webs, aplicaciones y sistemas. Sin embargo, el papel del programador sigue siendo fundamental.
⚙️ Los retos de siempre en la programación
Según Álvarez Marañón, los programadores han enfrentado históricamente dos grandes desafíos que seguirán vigentes:
- La detección de errores en el código.
- La complejidad creciente del código en proyectos grandes: entender cómo funciona, mantenerlo y actualizarlo con el tiempo.
Frente a ello, el especialista remarcó que “la IA acelera el proceso ayudando a depurar el código de manera mucho más eficiente”.
🧠 Por qué la IA es eficaz con el código
El director de Funditec explicó que “la IA generativa es excepcionalmente buena con el lenguaje”, ya que “aprende a partir de enormes cantidades de datos”. Esto la diferencia de la programación tradicional, que se construye “instrucción a instrucción”.
Los lenguajes de programación siguen reglas muy estrictas. En ese sentido, Álvarez Marañón sostuvo que “una ventaja que tienen estos lenguajes formales es que se puede comprobar si el código funciona, lo que le permite a la IA aprender por ensayo y error y mejorar muy deprisa”.
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🔐 El riesgo de los fallos invisibles
El ingeniero señaló que el código perfecto no existe. Por ello, también debe contemplarse el fallo seguro: “si algo sale mal, que no deje la puerta abierta a fallos aún peores”.
Además, advirtió que la IA “no puede desarrollar aplicaciones de software complejas de forma fiable sin supervisión”. Insistió en que “en manos de quien no sabe programar puede hacer un código con fallos de seguridad que no sabrá detectar”.
Los errores de código se dividen en dos tipos:
- Bugs visibles: hacen que el programa no funcione o se comporte de manera “indeseable”. Son fáciles de detectar.
- Errores silenciosos: “no alteran en absoluto la funcionalidad del programa”, pero generan brechas de seguridad que permiten que “un actor malicioso cause daños imprevistos, como por ejemplo acceder a datos confidenciales, cambiar el precio de los productos o borrar información vital”.
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👨💻 El experto humano sigue siendo necesario
La IA escribe mucho código, pero, como concluyó el director de Funditec, “también introduce fallos de seguridad y hacen falta expertos capaces de detectarlos y corregirlos”
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