Hace 98 años, periodistas, obreros de la pluma, entre ellos José Carlos Mariátegui, Luis Alberto Sánchez, Edgardo Rebagliati, Germán Lazarte, entre otros, apostaron por constituir una organización gremial que sea una voz colectiva para defender su independencia, su dignidad y su compromiso con la sociedad.
Así nació la Asociación Nacional de Periodistas del Perú.
Noventa y ocho años después, esa convicción sigue viva.
La ANP no es únicamente una institución casi centenaria. Es la memoria de generaciones de periodistas que hicieron de este oficio su razón de ser. Es la casa común donde la solidaridad vence al aislamiento, donde la fraternidad se convierte en fuerza y donde la identidad gremial nos recuerda que ningún periodista está solo cuando se trata de defender su dignidad.
Hoy atravesamos uno de los momentos más difíciles para el periodismo peruano. La violencia, la estigmatización, la impunidad, la precariedad laboral y los intentos por debilitar la libertad de prensa buscan erosionar el derecho de la ciudadanía a estar informada.
Nuestra respuesta tiene un nombre: gremialismo.
Un gremialismo cimentado en principios y valores; en la ética, la solidaridad y la defensa irrestricta de los derechos humanos. Un gremialismo que entiende que informar no es un privilegio, sino un deber con el pueblo. Que sabe que la libertad de prensa no pertenece a los periodistas: pertenece a la ciudadanía. Y que tiene la certeza que donde se silencia al periodismo, comienza a debilitarse la democracia.
Pero también somos una organización hecha de memoria.
En este nuevo aniversario abrazamos a las familias de quienes entregaron la vida por el derecho de la sociedad a conocer la verdad. Recordamos a los mártires de Uchuraccay; a Hugo Bustíos, Melissa Alfaro, Adolfo Isuiza, Tito Pilco Mori, Marino Meza, Cirilo Oré, Luis Morales e Isabel Chumpitaz, entre otros. Y reivindicamos, con la misma firmeza, la memoria de quienes continúan desaparecidos después de décadas de impunidad: Jaime Ayala (Huanta), Pedro Yauri (Huacho) e Hilario Ayuque (Huancavelica). Nuestra conciencia gremial demanda verdad plena y justicia.
Porque la memoria no es un ejercicio de nostalgia. La memoria es una forma colectiva de hacer justicia. Es la manera en que un gremio se niega a aceptar el olvido como destino y convierte el recuerdo en un compromiso permanente con la verdad, con la dignidad y con la no repetición.
La ANP también se reconoce en el periodismo que se ejerce lejos de los centros de poder. En las regiones del Perú, donde informar suele significar enfrentar mayores riesgos, más precariedad y menos protección. Allí están miles de colegas que, pese a la incertidumbre cotidiana, siguen ejerciendo este oficio con una vocación que ninguna adversidad ha conseguido quebrar.

Por eso la ANP se sabe, con orgullo, una institución profundamente provinciana. Porque nació para representar a todo el periodismo peruano y porque siempre ha procurado estar del lado de quienes más necesitan el respaldo del gremio. En cada ciudad, en cada provincia y en cada rincón del país donde una periodista o un periodista ejerce con dignidad, allí está también la razón de ser de nuestra organización.
Durante 98 años hemos acompañado las grandes luchas del país, hemos resistido dictaduras, censuras, persecuciones y amenazas. Hemos defendido a quienes fueron silenciados por la violencia y hemos levantado la voz cuando otros pretendieron imponer el silencio.
Seguimos aquí.
Porque la ANP no solo enfrenta las amenazas de siempre. También asume los grandes desafíos de nuestro tiempo: la extorsión y el sicariato que hoy ponen en riesgo la vida de periodistas, particularmente de quienes investigan en las regiones; los intentos de reescribir la historia mediante la eliminación de contenidos periodísticos o la imposición del olvido; y las nuevas formas de persecución impulsadas desde el poder para intimidar y silenciar a la prensa.
Pero, como lo ha hecho a lo largo de sus 98 años de historia, la ANP también se prepara para responder a los desafíos que el futuro plantea al periodismo. Porque defender la libertad de prensa exige no solo resistir las amenazas del presente, sino también anticipar las que están por venir.
Más de doce mil periodistas, organizados en más de 120 provincias del país, mantienen viva una organización que no se resigna, que no retrocede y que sigue creyendo que el periodismo libre es una condición indispensable para construir una sociedad más justa.
Nos acercamos al centenario con la misma convicción de nuestros fundadores: fortalecer el gremio para fortalecer la democracia.

Porque las instituciones trascienden cuando permanecen fieles a sus principios.
Porque el periodismo resiste cuando permanece unido.
Y porque la Asociación Nacional de Periodistas del Perú, a sus 98 años, sigue demostrando que la mejor manera de honrar nuestra historia es continuar escribiéndola, juntos y juntas.
Hace 98 años nuestros fundadores nos enseñaron que el periodismo organizado era indispensable para defender la libertad. Hoy nos corresponde demostrar que tenían razón.
Que el camino hacia nuestro centenario nos encuentre más unidos, más fuertes y más comprometidos con la verdad, con la libertad y con el Perú.
21 de julio del 2026
