Los quipus: ¿objetos arqueológicos o documentos de la memoria del Perú?: debate

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¿Los quipus pueden ser considerados patrimonio documental del Perú? La siguiente nota no pretende ofrecer una posición concluyente sobre el tema, pero sí abrir el debate sobre estos registros que sirvieron para ordenar el mundo desde antes de la conquista española.

Una explicación del quipu

El quipu más antiguo data de unos cinco mil años y fue encontrado en Caral. Este sistema se siguió usando durante la cultura Wari (años 600 a 1000 a. C.) y el imperio Inca. La llegada de los españoles no significó el fin de este sistema.

La antropóloga Mónica Medelius señala que los quipucamayocs, desde la época prehispánica y durante la etapa virreinal, dieron cuenta de las personas y recursos existentes en sus comunidades. Añade que la información registrada se transmitía a documentos escritos, en los cuales se daba cuenta de la gestión de un funcionario —un corregidor, por ejemplo— al retirarse del cargo.

De esa manera, el quipu puede ser visto no solo como un artefacto cultural sino también como un registro producido en el ejercicio de una función. Por su parte, los historiadores Marco Curatola y José Carlos de la Puente sostienen que, durante el periodo virreinal, el quipu es entendido como una práctica de registro y comunicación y no simplemente como un objeto material.

Un elemento clave

Un elemento importante en este tema es la Resolución Viceministerial N.º 000161-2022-VMPCIC/MC, la cual declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la “Tabla Quipu” del templo de San Francisco de Mangas, bajo la jurisdicción del Obispado de Huaraz. Se trata de un híbrido cultural único que fusiona la escritura alfabética con el sistema de contabilidad prehispánico mediante cuerdas y nudos.

En la citada resolución, cuyo informe técnico fue elaborado por el Archivo General de la Nación (AGN), se reconoce a la “Tabla Quipu” como un “documento de archivo”.

Esto término define a todo registro de información —sin importar su forma, soporte material o fecha— producido, recibido y conservado por una persona física o jurídica, pública o privada, en el ejercicio de sus funciones y actividades legales o administrativas. A esto se añade que su valor científico radica en presentar un notable potencial como fuente primaria para la investigación histórica.

Otros puntos de debate

Pero, ¿todo lo expuesto convierte al quipu en un documento? Al ingresar un nuevo registro a sus repositorios, el AGN evalúa su valor histórico y lo organiza tomando en cuenta su contexto archivístico, es decir: quién lo produjo (institución, autoridad o comunidad); qué función cumplía; si forma parte o no de una serie; y el significado de sus códigos, entre otros aspectos.

 

¿La incapacidad actual para descifrar el contenido de los quipus es un argumento para no considerarlo un patrimonio documental? Las dificultades actuales para su interpretación tienen relación, entre otros factores, con la pérdida de los sistemas de conocimiento que permitían leerlos, y no porque carezcan de contenido informativo.

¿El concepto de documento depende de que el soporte sea papel? La definición contemporánea no exige necesariamente el uso de papel, tinta o escritura alfabética. Además, el concepto archivístico habla de información y los quipus fueron un sistema de registro. Por eso se aceptan como documentos los registros audiovisuales y digitales, sean estos fotografías o grabaciones sonoras, de video o fílmicas.

El caso de México

México, al igual que el Perú, posee una gran riqueza patrimonial prehispánica que incluye los códices mayas, los cuales, sufrieron una adaptación radical durante el siglo XVI, pues, la necesidad del pueblo maya de preservar su memoria histórica, profética y astronómica no desapareció, produciéndose bajo la forma de manuscritos virreinales.

Al respecto, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) conserva el llamado Códice Maya de México, pieza fundamental del “patrimonio histórico, documental y cultural de México y el mundo”.

Dicha institución también lo reconoce como un bien arqueológico. Códices como ese, junto a facsímiles históricos, que suman más de ciento cincuenta documentos, fueron incorporados por la UNESCO al Registro Internacional Memoria del Mundo en 1997, y al registro regional en 2011.

Finalmente, ¿deben ser considerados los quipus como patrimonio cultural, o solo como patrimonio arqueológico? ¿En qué categoría deben quedar los quipus virreinales? ¿Tienen todos estos objetos la misma importancia? ¿Se debe esperar a su interpretación definitiva para considerarlos documentos?