¿Por qué Pizzi y Sampaoli brillan y por acá pasaron por agua tibia? (OPINIÓN)

shadow

 

Chile tiene una selección que dejó los pañales y se mentaliza en situarse como un equipo top mundial y va camino a lograrlo de acuerdo al espiral ascendente que por ahora lo ubica en semifinales de la Copa Confederaciones.

Juan Antonio Pizzi encontró un equipo formado por Jorge Sampaoli, su antecesor con el buzo del once mapochino,  y no ha hecho más que seguir la misma línea en su acertada decisión de no modificar lo que camina. Hacerlo mutilaba al equipo.

La coincidencia de estos dos entrenadores argentinos es que tanto Pizzi como  Sampaoli trabajaron en el fútbol peruano. No supimos sacar mejor tajada con ellos porque acá transitaron con más pena que gloria.

Sampaoli estuvo más tiempo. Llegó al Juan Aurich, luego Bolognesi, Sport Boys y Sporting Cristal. Si sacamos cuenta de su aporte al fútbol peruano, no recordamos casi nada. El ‘Hombrecito’ puso todo de su parte pero en el Perú se menosprecia lo bueno y se da cabida a los que menos aportan.

Los clubes peruanos no están preparados para tener un entrenador exigente y trabajador. El relajo de los futbolistas se suma y todo es un desastre. Se complica ese deseo de ser algo y si Freddy Ternero lo logró con Cienciano, es la excepción de la regla.

Igual sucedió con Pizzi que dirigió a la Universidad San Martín y no dejó huellas de un trabajo a seguir, ni las bases de un accionar futuro. Muchos ni se acuerdan de que estuvo afincado por Santa Anita.

Habría que repasar cómo es que en nuestro medio futbolero no hay terreno propicio para desarrollar un cambio de mentalidad para dejar de lado la mediocridad enquistada.

Jorge Sampaoli tiene un presente alucinante como que es el entrenador de Lionel Messi y la selección argentina y Juan Antonio Pizzi con Chile traza un derrotero inédito con el seleccionado chileno en la Copa Confederaciones.

Si bien no hay forma de retroceder en el tiempo, debemos tener en cuenta que los dirigentes saben elegir a los entrenadores extranjeros, lo malo es que no encuentran estos las facilidades para darle cuerda a un mejor desembarco.

Tal vez nos acerquemos a aquello que el futbolista peruano tiene miedo a subirse al tren de la gloria. ¿Será cierto?