Rusia: Ante asombro médico niña vive con el corazón fuera de su caja torácica (VIDEO)

shadow

 

MOSCÚ.- Superando todos los pronósticos médicos, la niña de 7 años, Virsaviya Borun, vive con el corazón fuera de su caja torácica, debido a que sufre la extraña afección conocida Pentalogía de Cantrell por su malformación abdominal.

Con esta afección diversos órganos, mayormente el corazón, se exteriorizan por defecto en la pared abdominal,lo que no le impide vivir normalmente,  a excepción de lucir su corazón  en un especie de “bolsa”palpitante  sobre su pecho.

“Mi corazón está justo aquí. Está afuera de mi pecho y yo realmente amo a mi mamá, ella está siempre tocando mi corazón por que le gusta”, declaró hace un tiempo Virsaviya a la cadena  de televisión NBC Miami.

El caso de Virsaviya es considerado casi un milagro, debido al alto índice de mortalidad que presenta esta patología (en la mayoría de los casos, quienes nacen con ella mueren a los pocos días de vida).

 Así, con sus siete años, Borun ha desafiado todos los pronósticos médicos.

 El corazón de la pequeña late en su zona abdominal protegido tan solo por una fina capa de piel. Y en su caso, también le hacen falta otros huesos y músculos, según reveló su madre, Dari Borun, a BBC Mundo.

“Además del corazón y los intestinos, no tenía parte de los músculos abdominales, ni tenía diafragma, tampoco parte de los huesos del pecho”, dijo Borun al medio británico.

A la espera de las condiciones para ser operada, Virsaviya se trasladó con su madre a Florida, EE.UU, luego de que un médico de Boston se ofreciera a ayudarla.

El tratamiento indicado para ella consiste en un procedimiento quirúrgico y se debe realizar en varias etapas, donde lo primordial es proteger las vísceras expuestas y corregir la cardiopatía congénita.

Virsaviya y su madre no tienen familiares ni disponen de grandes recursos económicos, por lo que reciben donaciones a través de la página YouCaring.

Los casos de Pentalogía de Cantrell afectan a cinco personas por cada un millón de habitantes y los hombres son los más propensos, con una proporción de 2 a 1. (ECHA- Agencias)