Mancheta: se acerca la hora de la verdad

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A pocas semanas de llegar a la meta los jinetes tratan de apurar el paso en medio de un público que ha hecho sus apuestas a ganador, pero que no tiene certidumbre alguna si ganará su favorito. “Porky” va ligeramente adelante y pese a los excesos de kilos que hacen imposible que el corcel pueda dispararse frente a sus rivales. Metros más allá está “la china”, que intenta por cuarta vez alzarse con el Derby  presidencial, aunque no deja de pensar lo que ella llama mala suerte por sus constantes derrotas.  El equino le ha resultado trotón y hay temor que vuelva a tener las mismas pérdidas que sumó en las carreras anteriores. “El cómico” quiere hacer sus payasadas y entre ajos y cebollas guapea al rocín. Dice que la carrera está amarrada, pero aun así intenta superar a quienes van adelante. Más atrás y a poca distancia se acerca peligrosamente “Chau- Chau”, que a pesar del apellido no tiene nada que ver con los chinos de los chifas ni con Jerí. Corre por el flanco de la izquierda, aprieta las espuelas y castiga con el fuste, pero el equino no avanza como esperaba. Cosa rara en este jinete, a cada rato se hace la señal de la cruz y eso causa sorpresa porque todos creían que era agnóstico. Los parciales unos están en las tribunas y se limitan a morderse los labios, otros están en los palcos de socios y juegan a dos ases. Estos han jugado más de un boleto, todos a ganador, pero por diferentes corceles. Están seguro que cualquiera que gane a ellos les irá bien.

Detrás de ellos hay un pelotón de caballos, entre potros y yeguas, conducidos por jinetes, la mayoría debutantes y que no tienen mayores experiencias en estas lides. En ese conjunto está “Cerrón” que de tal solamente tiene el nombre, porque en realidad es “un pequeño cerrito”, Es un caso raro. Se ha puesto un antifaz para que no lo abucheen y no lo reconozcan por sus supuestas mal andanzas que le endilgan quienes no lo quieren. El se ríe de esos detractores y está convencido de que dará la gran sorpresa contra viento y marea. En las tribunas de centro y sur extremo, efectivamente hay quienes lo tienen como su favorito.

De pronto se escucha al “Aymara” quien a pesar de la lengua materna le gusta que ke diga Yoni. Este reclama airadamente porque dice que en el sur él es el patrón y tiene las apuestas cerradas a su favor.

Hasta el momento no se puede asegurar nada. Ante tantos espectadores la afición no anda. Por ahí pasa algún ponedor de circunstancias, quien filosóficamente dice “nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

La gran jarana de las elecciones

Foto Andina