Mancheta: los enemigos del país

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Antonio Raimondi, aquel recordado sabio de origen italiano, que recorrió el territorio nacional y quedó impresionado por la extraordinaria riqueza de nuestro país, dejó dicha una frase que expresa en pocas palabras cómo nuestra patria no disfruta de lo que posee por mandato de la naturaleza y sigue siendo paupérrima e incapaz de solucionar los graves problemas que lo presentan como una nación subdesarrollada. Raimondi manifestó por eso “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”.

Este recordatorio viene a propósito de lo que ocurre en el Congreso de la República, donde la mayoría de los legisladores han empeñado su honor y han entregado su alma al mismísimo Satanás. Le han dado las espaldas a la ciudadanía, otorgando ventajas extraordinarias a la minería ilegal, en desmedro de la minería responsable y que sostiene con el pago de sus impuestos las necesidades más apremiantes que sufre la población. Es triste advertir lo que está sucediendo y doloroso, porque la minería ilegal se ha convertido junto con el narcotráfico y la tala ilegal, en los peores enemigos que tiene el Perú. Evidentemente y hasta donde trasciende, su brazo ejecutivo y protector, lo constituye la corrupción que hoy está encarnada por quienes disfrutan del poder político para hacer el peor daño que cualquier mortal puede imaginar. Y pensar que estos zamarros buscan la reelección para ocupar alguna curul en el Senado, que entrará en funciones en julio entrante, luego del proceso electoral del 12 de abril del año en curso ¿Qué hacer con estos seres malditos? Esa tarea le corresponde a los electores que están en el deber de dar su mandato en fecha tan próxima.

El daño irreparable que viene causando la minería ilegal, como el narcotráfico y la tala ilegal, no es ciertamente algo nuevo. Tiene actuaciones muy antiguas, pero debe subrayarse que, en 1990, durante el gobierno de Alberto Fujimori y la asistencia de su asesor Vladimiro Montesinos, inició una escalada de explotación de 2 millones trescientas mil hectáreas dando origen a fortunas dinerarias incalculables. Este es un verdadero misterio “chino”. La cifra anotada creció a partir de esa fecha y llegó a 26 millones de hectáreas en el 2014. Hoy se ha extendido con descaro, con ganancias multimillonarias, al punto que se da el lujo de financiar, según trasciende, a políticos del más diverso plumaje. Silenciar este repudiable hecho, también es culpa de quienes tienen el poder de la palabra. Se podría afirmar que estos vienen a ser las gallinas de un corral inmundo.

Mancheta: ¿Ahora quién podrá defendernos?

Foto Andina