Mancheta: los “dueños”, toda una huachafería

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En los recientes debates que se han dado con motivo de las elecciones del próximo 12 de abril, se ha revelado la presencia de personas que quizás tengan buenas intenciones —y son una minoría— y otras tantas que no las tienen y son una mayoría, que se presentan como “dueños” de las organizaciones que, con su peculio o ajeno, están aparentemente organizados, en el mejor sentido de la palabra.

Este hecho demuestra cuán atrasado está el país en cuanto a la auténtica concepción de un partido político. La mejor demostración está dada por la historia. Esta nos dice que las colectividades políticas son una consecuencia de los regímenes en donde la ciudadanía tiene la libertad de pensar y de expresarse como corresponde a todo ser civilizado, sin más barrera que la de respetar la dignidad de la persona humana.

Sin embargo, aquí los huachafos, que son muchos y que se están multiplicando en todas las regiones, siguen con ese cuento del “dueño” del partido. En esa condición autócrata, tienen el privilegio de designar candidatos, hacer pactos mafiosos y hasta compromisos que nada tienen que ver con el bien común que exige la nación.

Estos son verdaderos vividores que están haciendo, bajo el nombre de partido político, el gran negocio de su vida; negocio que, inclusive si pasa la barrera del 5% del voto ciudadano, les abrirá las puertas del establo para lograr ganancias que generosamente salen de las arcas del Estado. Esta podría ser una de las interpretaciones por las que tenemos 34 candidatos presidenciales y una multitud de postulaciones a diputados y senadores.

¿Partidos políticos en democracia? Mentira, es puro negocio.

Mancheta: los debates políticos no pasan de ser enfrentamientos lumpenescos

Foto Andina