EL VATICANO.- Ante una multitud en la Plaza de San Pedro, el pontífice León XIV realizó un enérgico pedido por la concordia internacional. Durante la liturgia que conmemora la llegada de Jesús a Jerusalén, el obispo de Roma exclamó: «¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!». En su alocución, enfatizó que la divinidad es sinónimo de afecto y clemencia, mientras repetía: «Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!», según manifestó el líder religioso.
Subrayó que la violencia es ajena a la voluntad divina. Explicó que, en su rol conciliador, Jesús busca unir a la humanidad y eliminar las barreras entre las personas y el Creador, puesto que «como Rey de la paz, Jesús quiere reconciliar al mundo en el abrazo del Padre y derribar todos los muros que nos separan de Dios y del prójimo, porque Él es nuestra paz».
Jesús como modelo de mansedumbre ante la violencia 🕊️
Sin mencionar conflictos específicos, León XIV resaltó que Cristo optó por no usar la fuerza ni mecanismos de defensa bélicos. El Mesías «no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra. Mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia y en lugar de salvarse a sí mismo, se dejó clavar en la cruz», detalló el pontífice. Asimismo, vinculó el padecimiento de Jesús con el de los desprotegidos y los afectados por las armas, indicando que «en su último grito dirigido al Padre, escuchamos el llanto de quienes están abatidos, de quienes carecen de esperanza, de quienes están enfermos, de quienes están solos. Y, sobre todo, escuchamos el gemido de dolor de cada uno de los que están oprimidos por la violencia y de cada víctima de la guerra».
Para encomendar la armonía global a la Virgen, el sucesor de Pedro citó al obispo Tonino Bello, deseando «que los destellos de las guerras se están reduciendo a luces crepusculares. Que los sufrimientos de los pobres han llegado a sus últimos estertores. […] Y que, por fin, las lágrimas de todas las víctimas de la violencia y el dolor pronto se secarán, como la escarcha bajo el sol de la primavera».
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Cambios en las tradiciones de la Semana Santa ⛪
Esta festividad marca el inicio de la primera Semana Santa para León XIV tras asumir el cargo el pasado 8 de mayo. El Papa ha decidido mantener el Viacrucis en el Coliseo, pero trasladará la misa del Jueves Santo a San Juan de Letrán, modificando la costumbre de su predecesor, Francisco, quien solía realizarla en prisiones o refugios.
Al finalizar el Ángelus, el Santo Padre mostró su preocupación por los creyentes en Oriente Medio que no pueden celebrar estos días debido a la violencia. «En este comienzo de la Semana Santa, estamos más cerca que nunca, con nuestra oración, de los cristianos de Oriente Medio que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y que, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos», lamentó.
Finalmente, instó a la reflexión colectiva sobre el dolor ajeno, señalando que «a quienes hoy participan de manera real en su sufrimiento. Su prueba interpela la conciencia de todos». Concluyó pidiendo soluciones reales: «Elevemos nuestra súplica al Príncipe de la Paz para que sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz», al tiempo que recordó a los marinos fallecidos en zonas de combate, sentenciando que «rezo por los difuntos, por los heridos y por sus familiares. La tierra, el cielo y el mar han sido creados para la vida y para la paz», según declaró.
Papa reitera llamado a la paz y pide no permanecer en silencio ante sufrimiento
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