Hay robos que terminan con una denuncia policial y otros que despiertan interrogantes más incómodas. Este último parece ser el caso de un ciudadano de Lima que reporta que su iPhone, robado hace unos días, sigue emitiendo su ubicación desde una comisaría, a pesar de que tras una búsqueda en el lugar no se logró encontrar el dispositivo.
El hecho ocurrió el pasado martes en la avenida Colonial. Inmediatamente después del robo, el propietario activó las herramientas de rastreo del dispositivo y comenzó a seguir sus movimientos. Durante las primeras horas, la señal del teléfono se mantuvo en el distrito de San Martín de Porres, lo cual no parecía extraño considerando que el dispositivo había caído en manos ajenas.
Conforme transcurrió la noche, la ubicación del teléfono empezó a moverse por diferentes puntos de la ciudad. Este recorrido quedó registrado en la aplicación de geolocalización del equipo. Sin embargo, lo que dejó perplejo al afectado fue descubrir que, según el sistema, el iPhone había terminado dentro de las instalaciones de una comisaría en Lima.

Confiado en que podría recuperar su dispositivo, el ciudadano llegó al recinto policial alrededor de las 11 de la noche. Expuso su caso y presentó la evidencia proporcionada por la aplicación de rastreo. Según relata, se inspeccionaron las áreas señaladas por la herramienta, pero el teléfono no fue encontrado.
Hasta aquí, el incidente podía haber sido atribuido a una falla tecnológica o un error en la señal. No obstante, nada terminó ahí. A las cuatro de la madrugada del día siguiente, el sistema volvió a indicar exactamente lo mismo: el iPhone seguía localizándose dentro de la misma comisaría.
Esta persistencia inevitablemente genera varias preguntas. ¿Podría tratarse de un defecto en el sistema de geolocalización? ¿Es posible que el dispositivo realmente esté en el recinto policial sin haber sido detectado? ¿Existen registros de equipos recuperados que no han sido debidamente procesados o verificados? ¿Se llevaron a cabo todas las diligencias necesarias para garantizar una búsqueda exhaustiva?

El denunciante exige una investigación detallada para ubicar el paradero del teléfono y aclarar por qué su señal sigue señalando la comisaría. Más allá del costo económico del aparato, este incidente resalta serias dudas sobre los protocolos policiales relacionados con la custodia, el registro y la devolución de bienes recuperados.
Cuando la tecnología insiste repetidamente en apuntar al mismo lugar, lo mínimo que cabe esperar es una respuesta clara. Sin embargo, hasta ahora, nadie está dispuesto a dar esa explicación. Lo más preocupante es que el comisario Carlos Filiberto Vela Zeta continúa sin ofrecer comentarios al respecto. Ojalá el ministro del Interior, José Zapata Morante, no haga oídos sordos a estos episodios que solo incrementan las críticas hacia la Policía Nacional del Perú.
Este hecho sumado a la nueva ley del fujimorista Rospigliosi aprobada por el Congreso, para que los miembros de la PNP y FFAA ya no sean juzgados por el fuero común, parece que hemos regresado a los años 90. Total, Keiko dijo que iba gobernar como su padre… y parece que ya comenzó.
Texto: WSV / Lima Gris
Foto: Composición
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