Colcabamba: militares dicen a Fiscalía que jefe de patrulla es responsable de matanza

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Una patrulla conformada por ocho efectivos del Ejército se desplazó a la localidad de Colcabamba, en la provincia de Tayacaja, Huancavelica, con el objetivo de intervenir un cargamento de cocaína en coordinación con la Policía Antidrogas. Sin embargo, el operativo culminó con el asesinato de cinco pasajeros de una camioneta, debido a que el oficial a cargo asumió erróneamente que eran «terroristas».

Esta versión fue proporcionada por el mayor EP José Cayao Vásquez, comandante de la Compañía Especial de Comandos Pachacútec N° 31 y superior directo del capitán Luis Montenegro Pardo, quien estaba al mando de la patrulla. Según Cayao, la misión encomendada al capitán Montenegro era interceptar vehículos utilizados por narcotraficantes para transportar 500 kilos de cocaína. La operación se basó en información suministrada por la División de Investigaciones Especiales (Divines) de la Dirección Antidrogas (Dirandro).

Cayao relató a la fiscalía que tras completar la misión, Montenegro le informó sobre la muerte de presuntos «terroristas». En su declaración, contenida en el acta del interrogatorio, se señala que Montenegro aseguró haber tenido contacto con personal armado al que identificaron como terrorista. Sin embargo, Cayao insistió en que la misión solo consistía en inmovilizar los vehículos sospechosos.

 

 

Hasta ahora, Cayao es el único militar vinculado al caso que ha respondido a las preguntas de las autoridades. Por su parte, el capitán Montenegro y los siete soldados bajo su mando optaron por no declarar, complicando su situación legal.

De acuerdo con lo señalado por el mayor Cayao, el operativo comenzó con un intercambio de información el 21 de abril entre él y Rodolfo Vásquez Verástegui, suboficial de la Divines. Este último le alertó sobre la próxima salida de un cargamento de 500 kilos de droga desde la localidad de José Olaya, en Ayacucho, hacia Pucacolpa y luego Colcabamba mediante camionetas escoltadas por personas armadas con fusiles AKM, Galil y metralletas UZI.

Tras recibir esta información, Cayao comunicó los detalles al general EP Edgar Quilca Molina, comandante general de la 31° Brigada de Infantería, y al coronel EP Yuri Rivero Cortijo, jefe de Estado Mayor Operativo, para solicitar autorización para movilizar una patrulla. Una vez aprobada la operación, Cayao organizó un encuentro en Jauja, Junín, con Montenegro y su equipo el 22 de abril. Al día siguiente, en el cuartel de Chilca, se realizó una reunión de coordinación con los agentes de la Divines para concretar los detalles del operativo antidrogas.

 

 

Según lo indicado por Cayao, él permaneció en el puesto de comando en Chilca mientras la patrulla liderada por Montenegro ejecutaba la acción el 24 de abril. Las instrucciones eran claras: inmovilizar los vehículos sospechosos. Aunque el objetivo inicial era Pucacolpa, un cambio en la información de inteligencia llevó las operaciones a una carretera cercana a Colcabamba.

Ante las preguntas sobre quién ordenó y dirigió las acciones durante el ataque a la camioneta que dejó a los cinco fallecidos, Cayao fue categórico: dicha responsabilidad recaía exclusivamente en el capitán Luis Montenegro y su patrulla. Él mismo reafirmó que su papel en los hechos estaba limitado a supervisar desde Chilca, dejando las decisiones operativas al jefe del grupo desplegado en Colcabamba.

El capitán Luis Montenegro tuvo la oportunidad de confirmar o desmentir las declaraciones de su superior inmediato, pero decidió guardar silencio. Además, todo parece indicar que también solicitó a los miembros de su patrulla que no se pronunciaran sobre lo sucedido.

 

 

Por su parte, el mayor José Cayao aclaró que Montenegro actuó por cuenta propia al intervenir y disparar contra la camioneta conducida por el colombiano Nilson Montenegro Valencia, en la que viajaban siete personas, de las cuales cinco perdieron la vida. Según Cayao, pese a mantenerse en constante comunicación, el capitán Montenegro nunca informó sus intenciones.

«Manteníamos contacto constante a través del teléfono satelital y por otras vías telefónicas. La comunicación era exclusivamente con el jefe de la patrulla, el capitán Montenegro. Él me informaba sobre el avance, la progresión y cualquier novedad relevante», explicó Cayao cuando fue interrogado.

Ante la pregunta del fiscal sobre si Montenegro le había informado acerca de la aproximación de algún vehículo antes de los hechos, Cayao respondió que no recibió ningún aviso. «El jefe de patrulla estaba en el campo y se comunicaba directamente con inteligencia (de la Divines)».

 

 

La fiscalía enfocó sus preguntas en determinar si el mayor Cayao había autorizado al capitán Montenegro a disparar. Según Cayao, esa responsabilidad recaía exclusivamente sobre su subordinado. Al ser cuestionado sobre si desde su puesto de comando impartió órdenes al personal desplegado en la zona, respondió: «Disposiciones, no. Solo comunicaciones. El que ordena es el jefe de patrulla».

Cuando se le preguntó si Montenegro le había notificado alguna novedad relevante antes de la operación, Cayao mencionó que solo se comunicaron sobre aspectos como las condiciones meteorológicas, asuntos personales y la presencia de motos sospechosas en las inmediaciones. En términos concretos, el capitán Montenegro no le informó nada relacionado con lo que posteriormente ocurrió.

 

 

De hecho, fue después de consumada la masacre que Montenegro reportó acerca del vehículo atacado. A la pregunta de si fue informado sobre fallecidos, heridos o enfrentamientos tras el operativo, Cayao relató: «El jefe de la patrulla me comunicó que se habían producido disparos y que habían repelido un ataque. Esto ocurrió en horas de la madrugada, aunque no puedo precisar la hora exacta. Añadió que, por parte nuestra, no hubo heridos ni fallecidos».

El enfoque parecía estar más concentrado en los agentes involucrados que en las vidas civiles perdidas. Más aún, tampoco hubo reporte alguno al mayor acerca del hallazgo de armamento en la camioneta supuestamente alterada. Cuando desde la Fiscalía preguntaron si Montenegro informó sobre armas, municiones u otros objetos confiscados, Cayao afirmó: «En ese momento, no. Tampoco se me informó después». A una pregunta posterior sobre droga incautada su respuesta fue contundente: «Tampoco tengo conocimiento».

A medida que avanzan las investigaciones, parece cada vez más claro que el ejército buscará adjudicarle toda la responsabilidad al capitán Montenegro por la matanza de cinco civiles ocurrida el 25 de abril en Colcabamba.

 

Texto: WSV
Foto: Composición La República
Video: Twitter Juliana Oxenford

 

 

 

 

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