El 24 de junio, el Congreso cerró su última sesión en medio de aplausos, pero con una imagen profundamente afectada por la desaprobación ciudadana, que alcanzó un alarmante 90%. Durante el periodo parlamentario 2021-2026, esta institución enfrentó una serie de controversias que incluyeron investigaciones por presunta corrupción, denuncias contra legisladores, cuestionamientos por contrataciones y episodios que contribuyeron al deterioro de la confianza pública.
Uno de los acontecimientos más controvertidos del periodo fue la designación de autoridades que, tras acuerdos parlamentarios, asumieron la Presidencia de la República. Figuras como José Jerí y José María Balcázar, casi desconocidas al inicio de la legislatura, adquirieron relevancia política gracias al apoyo recibido de diversas bancadas.
Según el ex presidente del Tribunal Constitucional, Víctor García Toma, tales acuerdos son parte del ejercicio político, pero pierden legitimidad cuando obedecen a un reparto de poder en lugar de priorizar la selección de perfiles idóneos. Señaló que estos pactos carecen de racionalidad si el objetivo no es designar a las personas más competentes para los cargos.
«Niños» y «Mochasueldos»
Otro episodio que sacudió al Congreso fue el caso conocido como «Los Niños». Un grupo de congresistas vinculados a Acción Popular fue acusado de negociaciones y solicitudes de beneficios a cambio de apoyo político al gobierno de Pedro Castillo. Este escándalo se convirtió en un emblema del deterioro institucional según la periodista Karla Ramírez, quien lo describió como una síntesis de la corrupción tanto del gobierno de Castillo como del Congreso. Ramírez detalló cómo estos legisladores ejercían presión sobre funcionarios exigiendo nombramientos para familiares y allegados bajo amenaza de represalias políticas.
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A este escándalo se sumó el caso de María Cordero, congresista de Fuerza Popular. Un audio reveló su infame frase: «Vamos al cajero de una vez», en referencia a un supuesto pedido de dinero a un trabajador parlamentario. Este episodio desató una oleada de críticas y puso en evidencia una práctica ilícita conocida como «mochasueldos», que implicaba presuntos cobros irregulares a empleados del Congreso. Entre los implicados figuran legisladores de diferentes bancadas, como Podemos Perú, Perú Libre y Juntos por el Perú.
Escándalos sexuales
El Congreso también ha estado envuelto en una serie de polémicas y denuncias graves, especialmente relacionadas con violencia sexual. Uno de los casos más impactantes fue el del excongresista Freddy Díaz, condenado por violar a una trabajadora del Parlamento, un crimen ocurrido dentro de su propio despacho.
Este caso generó una profunda indignación, no solo por la gravedad del delito en sí, sino también por la reacción del Legislativo. Se criticó la tardanza en tomar medidas contra el parlamentario y la aparente protección política que recibió durante meses antes de enfrentarse a una sanción definitiva.
A este episodio se sumaron otras situaciones controvertidas, como las investigaciones sobre una presunta red de prostitución vinculada al Congreso, reveladas tras la muerte de Andrea Vidal. Asimismo, surgieron cuestionamientos relacionados con contrataciones realizadas en el Parlamento.
Otro hecho que conmocionó a la opinión pública fue la denuncia de violación contra el congresista José Jerí durante una celebración de fin de año.
Las controversias no se detuvieron allí. Algunos congresistas protagonizaron episodios que acentuaron el descontento ciudadano. Entre ellos, el caso de Rosselli Amuruz, quien fue duramente criticada por organizar una celebración en plena pandemia de COVID-19, mientras el país lidiaba con rigurosas restricciones sanitarias.
Paralelamente, declaraciones polémicas de otros parlamentarios contribuyeron a reforzar la percepción de un Congreso distante de las prioridades ciudadanas.
El cierre del actual Congreso unicameral marca el fin de un periodo caracterizado por crisis políticas constantes y un sinfín de cuestionamientos, dejando una huella negativa y siendo considerado uno de los peores en la historia reciente del país. Hay muchos más escándalos, congresistas grabando videos bailando dentro de sus despachos, peleas, conflictos sentimentales, incluso cuando la esposa de un congresista se peleó con la amante dentro del despacho, etc.
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Sin olvidar el intercambio de favores al contratar asesores, leyes con nombre propio, leyes pro crimen, leyes para beneficiar a quienes financian sus campañas y mucho más son casos que tomarían libros enteros para narrarlos.
Sin embargo, con la llegada del próximo Parlamento bicameral, surge el desafío de recuperar la confianza de la ciudadanía. Este nuevo escenario no está exento de incertidumbre, ya que algunos futuros legisladores han sido señalados por su cercanía a actuales congresistas como asesores o colaboradores, lo que genera dudas sobre posibles prácticas heredadas.
Texto: WSV
Foto: Composición
Videos: Canal YouTube Panorama / Canal YouTube Punto Final
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