Uno contra todos y todos contra uno

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Si nos preguntáramos quién le dio al fútbol sudamericano el lustre que hoy ostenta, la pregunta no tendría una respuesta exacta. Han pasado muchos años de trayectoria desde que los ingleses trajeron por primera vez a esta parte del mundo este deporte que cautiva a millones de aficionados. Pero este último miércoles, la selección argentina puso bajo sus pies a los inventores y les demostró en el gramado de Atlanta, en el corazón de gringolandia, que los maestros de ayer han sido superados por los discípulos de hoy. Lionel Messi, custodiado por más de tres mastines, fue la figura clave para que Enzo Fernández primero y Lautaro Martínez después clavaran los dos tantos; una hazaña que evoca la repetición de una vieja película o, mejor dicho, una revancha ratificada por segunda vez.

Hace años fue en México y ahora en Estados Unidos. Los once muchachos argentinos mostraron técnica, valor y, sobre todo, fortaleza anímica. Los viejos aficionados vieron en Lionel Messi una imagen perfeccionada de Omar Sívori, Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano, Ricardo Bochini, Diego Armando Maradona y otros tantos gauchos que han alegrado históricamente el corazón de los sudamericanos.

Ojalá que el domingo les vaya igual de bien. La pelota está en América del Sur y seguro brillará en este continente.

Mancheta: tomando café… fumando espero

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