Vínculos entre Keiko y Cerimedo, operador capturado en Bolivia

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La campaña presidencial de Keiko Fujimori en Perú estuvo marcada por una operación política y digital con la participación del operador argentino Fernando Cerimedo, conocido por sus conexiones con gobiernos y movimientos de ultraderecha en América Latina. Fundador de La Derecha Diario junto a Javier Negre, Cerimedo colaboró en las campañas de líderes como el presidente argentino Javier Milei y el boliviano Rodrigo Paz, además de trabajar con el clan Bolsonaro en Brasil.

En un informe de La Encerrona, Marco Sifuentes recordó que había alertado meses atrás sobre la implicación del argentino en la política peruana y su cercanía al fujimorismo. Como antecedente, señaló que en diciembre de 2025, Cerimedo anunció que La Derecha Diario apoyaría a un aspirante a la Presidencia de Perú. Dos meses después, Negre hizo pública una reunión con Keiko Fujimori, realizada en Mar-a-Lago, la residencia de Donald Trump en Palm Beach, Florida.

 

 

Marco Sifuentes subrayó que Negre dejó entrever que no era el primer encuentro entre ellos, y posteriormente difundió el lema utilizado por el fujimorismo durante la campaña: Pondremos orden en el Perú.

Durante la segunda vuelta electoral, la plataforma liderada por Negre intensificó sus ataques contra Roberto Sánchez, el candidato presidencial de izquierda y rival de Fujimori. La investigación de Sifuentes mostró que desde esa publicación se lanzaron acusaciones que ponían en duda la legitimidad de la candidatura opositora, lo asociaban con presuntas posiciones dictatoriales y lo presentaban en redes sociales junto al presidente venezolano Nicolás Maduro.

 

 

Uno de los aspectos que relacionaría directamente a Cerimedo con la operación electoral apareció el día de la segunda vuelta, el 7 de junio. Ese día, el consultor argentino registró el dominio web Ojo de Cóndor, utilizando los datos de contacto de su empresa en Argentina. Al día siguiente, anunció en X un «conteo paralelo ciudadano» de los votos a través de esta plataforma.

Ojo de Cóndor se describió como una iniciativa privada para recopilar actas electorales y ofrecer un conteo alternativo al oficial. La plataforma también ofrecía un acceso reservado para operadores. Andrés Salas, un oficial retirado de la Marina que había participado anteriormente en investigaciones sobre un supuesto fraude electoral en 2021, fue su portavoz.

Inicialmente, Salas presentó la plataforma como un proyecto vinculado a la Asociación Unión Naval, compuesta por militares retirados, sin mencionar públicamente a Cerimedo. Sin embargo, tras ser contactado por La Encerrona, admitió la implicación de Cerimedo y afirmó que había tenido reuniones virtuales con él. Aunque no supo precisar su función exacta dentro del proyecto, Salas atribuyó su origen a un grupo de empresarios cuya identidad prefirió no revelar.

 

 

Los vínculos al descubierto

La conexión entre el entorno de Cerimedo y el nuevo gobierno peruano volvió a quedar al descubierto tras el triunfo de Fujimori. Javier Negre participó en la ceremonia de toma de posesión el 28 de julio, donde fue fotografiado junto a Fujimori en el Palacio de Gobierno.

Los eventos detallados por Sifuentes colocan a Cerimedo y su entorno mediático en el centro de una red de vínculos políticos, operaciones digitales y difusión de narrativas electorales que habrían impulsado el ascenso de Fujimori a la presidencia de Perú.

 

 

De manera similar a su actividad en Perú, Fernando Cerimedo habría desarrollado desde EEUU una estructura política y mediática con alcance internacional, destinada a apoyar a sectores de la derecha latinoamericana y debilitar a gobiernos y movimientos de izquierda en la región.

Una investigación del Observatorio de Medios de Cubadebate, basada en documentos registrados bajo la Foreign Agents Registration Act (FARA), revela el alcance de esta red y sitúa a Miami como uno de sus principales centros de operaciones.

El estudio indica que Cerimedo creó en Florida una estructura empresarial y mediática que le permitió expandir sus vínculos políticos en América Latina y mantener conexiones con sectores influyentes en Washington. Entre estos nexos se destaca su relación con Damián Merlo, empresario argentino-estadounidense y propietario de Latin America Advisory Group (LAAG), cuya actividad de cabildeo ante el Congreso y la Administración aparece en los registros de FARA, así como con figuras como Brad Parscale o Roger Stone.

 

 

A través de esta red, Cerimedo habría desarrollado contactos con sectores vinculados al gobierno de Trump, incluyendo al entonces senador Marco Rubio. Según la investigación, esta red combinó intereses empresariales, actividades de cabildeo y plataformas digitales para apoyar a fuerzas políticas de derecha y atacar a sus oponentes en varios países latinoamericanos.

Los antecedentes de Cerimedo en la región incluyen diversas campañas y procesos electorales. Estuvo vinculado a la estrategia digital de Javier Milei durante su campaña presidencial y respaldó a Jair Bolsonaro en Brasil, difundiendo narrativas falsas sobre un supuesto fraude en las elecciones de 2022.

 

 

También se relacionó con el bloque del Rechazo en el plebiscito constitucional de Chile y con la campaña de Rodrigo Paz en Bolivia, además de mantener conexiones con figuras de la derecha regional como Patricia Bullrich en Argentina y Nasry Asfura en Honduras.

La investigación sostiene que Cerimedo ha construido una red regional basada en el uso intensivo de plataformas digitales, la circulación de contenidos falsos o engañosos y campañas dirigidas contra adversarios políticos. Su creciente exposición pública tras las revelaciones sobre su participación en procesos electorales y redes políticas transnacionales ha puesto estas actividades bajo mayor escrutinio.

 

 

Un atentado reveló entramado político y financiero de Cerimedo

Cerimedo está recluido en el penal de Palmasola en Santa Cruz de la Sierra, cumpliendo detención preventiva por 180 días debido a su presunta implicación en el intento de feminicidio de su ex pareja, la abogada Nadia Beller. Esta medida se tomó después del ataque a tiros que Beller sufrió en Santa Cruz, donde resultó herida.

El atentado provocó la detención del consultor argentino y desató una investigación que comenzó a examinar otras facetas de sus actividades. A partir de las indagaciones, surgieron nuevos elementos sobre sus negocios, sus conexiones políticas y sus operaciones digitales. Además, la Fiscalía boliviana inició una causa por supuesto enriquecimiento ilícito.

 

 

Este caso, por tanto, se convirtió en una puerta hacia un entramado más complejo alrededor de Cerimedo. Lo que empezó como una investigación sobre el ataque a Beller se transformó en un análisis de la red política, empresarial y digital creada por el consultor en varios países de América Latina.

Durante los allanamientos relacionados con la investigación, las autoridades descubrieron más de 40.000 dólares y una estructura denominada “granja de bots”, lo que amplió aún más el enfoque sobre sus actividades. Las «granjas de trolls» o «fábricas de bots» usan perfiles automatizados para atacar opositores, inflar métricas, simular apoyo, alterar algoritmos en redes y manipular la opinión pública.

 

La red de influencias y herramientas tecnológicas que se desarrolló sirvió de base para su posterior implementación en distintos contextos de América Latina. Las acciones de Cerimedo se alinean con una estrategia de seguridad nacional promovida por Washington, cuyo objetivo es asegurar el control de minerales críticos (como litio, cobre, cobalto, níquel y tierras raras) mediante el denominado «Proyecto Bóveda» y avanzar en la militarización regional a través del «Escudo de las Américas».

 

 

 

Texto: WSV / Agencias
Foto: Composición

 

 

 

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