Ahora nos vamos a Nasca… ¡Ohh! las líneas y el picante

shadow

 

Nasca es una de las cinco provincias de la región Ica a 447 kilómetros de Lima y con un promedio de 6 horas y media de viaje. La ruta es espectacular porque vas viendo el mar, las dunas, las poblaciones costeras y que van cambiando poco a poco la forma de construcción de sus casas, los coloridos de puertas, ventanas y sembríos. También podemos ver galpones de aves y chacras de algodón, espárragos, mangos y principalmente uva. Una delicia de disfrutar el paisaje costero.

Estos días se conmemora el natalicio de María Reiche, investigadora alemana que vivió en Nasca para descubrir los enigmas de las líneas de Nazca. Ella, comprometida con la cultura nasqueña, nació en Dresde Alemania, el 15 de mayo de 1903 y murió en Lima el 8 de junio de 1998, fue arqueóloga y matemática que se nacionalizó peruana. En 1992 el Gobierno le concede el título de Ciudadana Honoraria del Perú, además fue condecorada con la Gran Cruz de la Orden El Sol del Perú, obtuvo el Orden de las Palmas Magisteriales y la Cruz de Oficial de la Orden del Mérito Alemán. María Reiche llegó al Perú en 1932 para enseñar a los hijos del cónsul de Alemania en Cusco, cuatro años después regresó a su país y retornó al Perú en 1937 luego del cual ya no volvió a su país.

María Reiche conoció al arqueólogo Julio C. Tello con quien conversaba sobre sus hallazgos y a Paul Kosok quien la llevó a María a conocer Nasca en 1941. Ellos se reunían en la cafetería Tea Room ubicada en el pasaje Olaya del centro de Lima, allí legaban intelectuales y extranjeros cuya dueña fue Amy Meredith quien luego acompañó y auspició el trabajo de María Reiche en Nasca.

Nasca es una ciudad llena de encanto, de temperaturas cálidas, con valles agrícolas y desarrollo comercial y minero, además, eminentemente turístico por las líneas de Nasca y ser el epicentro de una de las culturas precolombinas más importantes del país. Allí podemos ver el contraste de la historia, la tradición, la identidad y el desarrollo cambiante por épocas desde los vestigios de lo que fue la civilización Nasca en tiempos precolombinos, la evolución durante la conquista, de denominarse Caxamarca de Nasca a los sucesos de fundación española en noviembre de 1591. Todo el trayecto de la emancipación e independencia habiéndose librado la batalla de Nasca como una de las primeras manifestaciones del ejercito patriota frente a los realistas que tomaban el rumbo sur a la llegada de las tropas patriotas en 1820 en Pisco. Se observa, además, los cambios producidos por los terremotos de agosto de 1942 y el de noviembre de 1996 que tuvieron escalas de 8.4 y 6.8 respectivamente.

Entre las principales casonas y construcciones destaca el convento de San Agustín construido en 1591 así como la Villa de Valverde que data de 1563, el acueducto inca que capta el agua en las alturas que viaja por ramales y excelente trabajo de ingeniería hidráulica. Se puede observar vestigios agrícolas de la producción en tiempos de los fundos San Juan del Ingenio y San Javier donde la artesanía de tallados en madera era el complemento de las tareas agrícolas durante el año.

Visitar Nasca, sin duda es extenuante si no se toma el tiempo necesario para disfrutar y ver las Lineas de Nasca ubicado en las pampas de San José sobre un terreno de 50 kilómetros donde se observan geoglifos de figuras animales: mono, colibrí, araña, plantas que pueden medir hasta 300 metros de longitud los que se pueden ver desde el aire, sobrevolando. La ciudadela de Cahuachi, un centro ceremonial con pirámides escalonadas de adobe y estacas de algarrobo que aún se conservan. El acueducto de Cantalloc que se asemeja a otros 40 acueductos similares y a 4 kilómetros de la ciudad de Nasca. Cerro Blanco para practicar deportes de aventura, el cementerio de Chauchilla a 10 kilómetros de la ciudad donde se conserva cerámica y momias preincas y el Museo Municipal donde puede ver cerámica y textiles recuperados de diferentes zonas de la gran nación y cultura Nasca.

Para comer, como es tradición en toda la costa, un buen cebiche de pescado o disfrutar de la charapana o bufo que es un preparado con cabeza de carnero, mondongo, maíz pelado, lonjas de chancho, zapallo, habas, papas, perejil y sal que de acuerdo con los gustos de cada familia se preparan unos más picantes o secas que otros. También se puede saborear la patita con maní o la tripulina que son guisos picantes que ahora se prepara el picante de camarones.

En fin, días o noches, fines de semana o vacaciones son motivo para llegar a Nasca y disfrutar de la naturaleza, el sol y la historia de nuestro país. Hasta la próxima visita.

Fotos Andina