Con planes de emergencia activados, suspensión de clases y fuertes restricciones al transporte, los gobiernos estatales del noreste de Estados Unidos ejecutan un amplio operativo preventivo frente al impacto de la tormenta invernal Hernando, que este lunes afecta especialmente a Nueva York bajo condiciones de bomb cyclone.
Las medidas buscan minimizar riesgos ante las intensas nevadas y ráfagas de viento que han reducido la visibilidad a niveles críticos en el Atlántico medio y Nueva Inglaterra. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene advertencias de ventisca en el área triestatal y anticipa que, aunque el núcleo del sistema pasará durante la noche, podrían registrarse nuevas precipitaciones a mitad de semana.
Nueva York concentra el mayor despliegue preventivo
La gobernadora Kathy Hochul declaró el estado de emergencia para la ciudad, Long Island y condados cercanos, con el objetivo de agilizar recursos y reducir trámites administrativos. La medida facilita el posicionamiento de equipos de limpieza, personal sanitario y brigadas eléctricas ante los cortes de energía que afectan a cientos de miles de usuarios.
El alcalde Zohran Mamdani respaldó la restricción temporal de circulación para vehículos no esenciales y el cierre de escuelas públicas, que operan bajo modalidad de “snow day”, mientras algunos edificios funcionan como centros de calefacción.
En el ámbito del transporte, la Metropolitan Transportation Authority ajustó frecuencias y servicios para garantizar operaciones mínimas seguras. Asimismo, miles de vuelos fueron cancelados en los aeropuertos del área, según reportes de Reuters.
Coordinación regional y apoyo militar
La oficina de Hochul confirmó la activación de la Guardia Nacional de Estados Unidos para asistir en tareas logísticas y de emergencia, mientras cuadrillas de servicios públicos permanecen en reserva para acelerar la restauración eléctrica.
Otros estados del corredor noreste también reforzaron sus protocolos. Connecticut restringió la circulación de vehículos comerciales en autopistas; Rhode Island emitió una prohibición de viajes y movilizó su Guardia Nacional; Pennsylvania declaró estado de desastre para liberar recursos; y Massachusetts activó efectivos militares y promovió el teletrabajo.
Las autoridades coinciden en que el principal riesgo radica en la acumulación acelerada de nieve, la caída de árboles y el impacto sobre la infraestructura eléctrica y vial. Mientras continúan los trabajos de limpieza y monitoreo, el llamado oficial es claro: limitar desplazamientos y seguir los pronósticos locales hasta que las condiciones mejoren.
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