La emblemática banda mexicana Caifanes regresará al Perú para ofrecer un concierto el sábado 26 de septiembre en el Duomo de Costa 21, en Lima.
El show contará con dos zonas: VIP (180 soles en preventa y 207 en precio regular) y Platinum (280 en preventa y 322 en regular). La expectativa es alta ante el retorno de una de las agrupaciones más influyentes del rock en español.
Con casi cuatro décadas de trayectoria —en 2027 celebrarán 40 años de formación—, Caifanes se ha mantenido vigente pese a los cambios en su alineación, conservando como pilares a Saúl Hernández (voz y guitarra), Alfonso André (batería) y Diego Herrera (teclados). Su discografía de estudio incluye cuatro álbumes fundamentales: Caifanes (1988), El diablito (1990), El silencio (1992) y El nervio del volcán (1994), trabajos que marcaron la evolución sonora del grupo, desde una atmósfera más oscura hasta una propuesta más luminosa y expansiva.
A propósito de su llegada a Lima, repasamos diez canciones imprescindibles de su repertorio:
“La negra Tomasa”
El tema que los catapultó en el Perú durante los años ochenta. Una fusión entre ritmos caribeños y una estética oscura que evidenciaba la amplitud sonora de la banda.
“Viento”
Incluida en su álbum debut, es para muchos su mejor canción. Destaca por su sutileza melódica, el uso del delay en la guitarra y una lírica intensa que se convirtió en sello del grupo.
“Antes de que nos olviden”
De El diablito, mantiene la esencia inicial de la banda mientras amplía su propuesta rítmica y sonora.
“La célula que explota”
Melancólica y detallista en sus arreglos, combina elementos del pop con sonidos mexicanos en los vientos y teclados.
“De noche todos los gatos son pardos”
También de El diablito, se acerca al post punk y demuestra la versatilidad estilística de la agrupación.
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“No dejes que…”
Parte de El silencio, muestra un Caifanes más abierto al rock y al pop, sin perder su núcleo poético. “No dejes que nos coma el diablo, amor”, canta Hernández.
“Nubes”
Con tintes de rock latino, integra percusiones y vientos, acompañados por punteos de guitarra cargados de emotividad.
“Afuera”
Considerada por muchos su consagración artística. Incluida en El nervio del volcán, combina emoción, técnica y una lírica casi existencial: “Afuera tú no existes, solo adentro”.
“Quisiera ser alcohol”
Elegante y melancólica, con cierto aire jazzístico, es una muestra de la madurez compositiva del grupo.
“Ayer me dijo un ave”
Otra pieza esencial de El nervio del volcán, donde la guitarra acústica y el bongó acompañan la voz casi susurrante de Hernández.
El repertorio podría ampliarse con temas como “Aviéntame”, “Aquí no es así”, “Miedo” o “La llorona”, pero estas diez canciones ofrecen una puerta de entrada a la riqueza musical de una banda que sigue marcando generaciones.
