EE.UU. clasifica hasta 90 millones de documentos al año, expertos lo ven crítico

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El gobierno estadounidense genera información clasificada a un ritmo sin precedentes en su historia, con cifras que oscilan entre 50 y 90 millones de decisiones de clasificación anuales según diferentes estimaciones oficiales y académicas.

La magnitud del fenómeno ha encendido alarmas entre expertos en seguridad nacional que advierten sobre un sistema al borde del colapso por sobrecargar información que no debería ser secreta.

Según datos del Brennan Center for Justice y análisis académicos citados en medios especializados, las estimaciones más conservadoras sitúan la clasificación anual en aproximadamente 50 millones de documentos. Sin embargo, cifras oficiales del gobierno federal muestran variaciones significativas: en el año fiscal 2014, durante la administración Obama, se registraron 77.5 millones de decisiones de clasificación.

Datos más recientes publicados en enero de 2025 por History.com elevan la cifra a 90 millones anuales, equivalente a tres documentos clasificados por segundo.

La Information Security Oversight Office (ISOO), organismo dependiente de los Archivos Nacionales que supervisa el sistema de clasificación, ha modernizado recientemente sus métodos de recolección de datos. No obstante, los reportes anuales al presidente de los años fiscales 2020 a 2024 se centran en recomendaciones de reforma del sistema sin publicar cifras específicas actualizadas sobre el volumen total de clasificaciones, lo que dificulta determinar con exactitud la magnitud actual del fenómeno.

Alan B. Morrison, decano asociado de la Facultad de Derecho de George Washington University, argumentó en un análisis para The Hill en enero de 2023 que el problema real trasciende los casos mediáticos de documentos clasificados mal custodiados por exfuncionarios. «Una gran parte del problema es su tamaño absoluto. Según algunas estimaciones, hasta 50 millones de documentos se clasifican cada año», señaló Morrison, subrayando que la sobreclasificación incluye marcar como alto secreto información que apenas justifica confidencialidad básica.

La profesora Oona Hathaway de Yale Law School, experta en seguridad nacional, estima que solo un pequeño porcentaje de estos documentos clasificados justifica realmente su estatus secreto. Funcionarios gubernamentales actuales y anteriores han calculado que entre el 50 y 90 por ciento de los documentos clasificados podrían liberarse sin poner en riesgo la seguridad nacional, según reportó el Brennan Center en julio de 2016.

Un acumulado masivo

Los Archivos Nacionales mantienen un rezago de 400 millones de páginas de documentos que esperan revisión para desclasificación, todos con más de 25 años de antigüedad. Este acumulado masivo refleja un sistema donde clasificar información es rápido y rutinario, pero verificar posteriormente si sigue requiriendo protección resulta prohibitivamente caro y lento. La paradoja genera un círculo vicioso donde distinguir lo verdaderamente sensible de lo rutinario se vuelve cada vez más difícil.

La Public Interest Declassification Board advirtió en su reporte de 2021 que el tiempo para reformar el sistema se agota. «El momento es propicio para imaginar un nuevo enfoque sobre clasificación y desclasificación, antes de que el flujo acelerado de información electrónica clasificada en todo el gobierno se vuelva completamente inmanejable», alertó el organismo asesor presidencial. La junta recomienda eliminar el nivel «Confidencial», modernizar el sistema de desclasificación automática y aplicar tecnologías avanzadas de Inteligencia Artificial para gestionar el volumen masivo de información secreta.

El presupuesto federal asignado para desclasificar documentos equivale apenas al 1 por ciento del dinero destinado a mantener secretos gubernamentales, según análisis de expertos citados por History.com. Esta asimetría presupuestaria perpetúa un sistema donde la acumulación de secretos dificulta distinguir lo verdaderamente sensible de lo rutinario, alimentando tanto la ineficiencia operativa como el riesgo de filtraciones por el simple volumen de material clasificado en circulación.

9 de junio: Día Internacional de los Archivos, sentido y origen de esta conmemoración